Ambientada en los confines de la Patagonia de finales del siglo XIX y principios del XX, Páramo herido (Ned Ediciones, 2025), de Fabio Neri, introduce al lector en una realidad violenta con la crudeza del paisaje austral como escenario: las cacerías humanas y las recompensas por el exterminio de los pueblos originarios. En conversación para esta reseña, el autor chileno, residente en Barcelona, nos dice:
“Páramo herido contiene múltiples referencias a lo que sucedía en Chile mientras la escribía; asuntos sobre los que me parecía crucial debatir o marcar una postura. Me refiero al estallido social de 2019, a la relevancia de los jóvenes en los movimientos sociales y a la reivindicación territorial de los pueblos originarios. Todos esos elementos se trasladan en la novela a otra época de la historia chilena, representados a través de un Estado ausente en la Patagonia”.
La historia se inicia con la escena de dos hombres tendidos en la tierra, camuflados en un promontorio de la estepa, observando y cazando a un grupo de indígenas (tehuelches). Son Lupo (“lobo” en italiano), un joven cazador de indios, a quien le repugna el mestizaje (el idioma de los indios le suena a gargajo), que solo conoce como instrumento su rifle, y Karlo, su veterano mentor y padre adoptivo, quien curiosamente no se desprende de un panfleto sobre el origen de las especies entendido por Herbert Spencer y explicado por antropólogos de la Universidad de Chile. Para estos vaqueros australes el valor de la vida indígena se mide por la cantidad de orejas que cercenan para cobrar incentivos de los grandes dueños de tierras.
Esta dupla sanguinaria se quiebra con la desaparición de Karlo y la captura de Lupo a manos de una facción liderada por la jefa revolucionaria de un campamento indígena, Philipa Tanghe: “A nosotros nos mataste, a nosotros nos dejaste huérfanos, a nosotros nos asaltaste, nos dividiste, nos mutilaste, nos sacaste las orejas, coño, nos sacaste hasta los brazos y las piernas”, le espeta a Lupo tras hacerlo sufrir varios días. Este vuelco cambia el destino del protagonista, quien decide colaborar con Tanghe en sus propósitos revolucionarios a cambio de saber qué le sucedió a su mentor y si aún sigue con vida.
Philipa Tanghe arenga a sus hombres con promesas de gloria y la restauración del orden natural de la Patagonia, pero el posterior asalto a la estancia San Fernando de los primos Campbell se transforma en una carnicería. La milicia indígena es diezmada no solo por la superioridad de fuego de los finqueros, sino también por las traiciones internas y la imprevisibilidad de un entorno que no perdona errores. El posterior naufragio en el estrecho de Magallanes actúa como revelación de las pretensiones de los personajes y los devuelve a la pura lucha por la existencia.
Es en el refugio de una cueva donde Lupo, el implacable cazador, termina cuidando a Yagán, el indio encargado de custodiarlo y con el que poco antes se disputaba a puñetazos. En esa tregua forzada por el frío y la agonía, ambos comparten la carne de un pingüino y un diálogo crudo sobre sus orígenes: bajo la lógica colonial, todos han sido empujados a convertirse en asesinos. La muerte de Yagán y el encuentro de Lupo con unos marineros marginales consolidan una atmósfera en la que la hostilidad cíclica parece ser la única ley capaz de sobrevivir en el fin del mundo.
Narrada en tercera persona, la novela destaca por sus diálogos bien construidos, las evocadoras descripciones de la naturaleza y la claridad de la prosa a lo largo de los diez capítulos que la conforman. La obra adopta un tono de confesión y testimonio histórico que provee realismo a la ficción a través del fragmento de una entrevista realizada en 1916 al sacerdote salesiano Giacomo Giuseppe en el Hospital San Borja de Santiago —al igual que ocurre con el apellido del autor, muchos de los personajes de la novela son migrantes italianos—. Este recurso, que funciona como una suerte de arqueología de los personajes, desenterrando los traumas de la infancia y los pecados de origen que moldearon la ferocidad del protagonista, es una apuesta metaliteraria al introducir la perspectiva de un narrador detrás del propio autor, que intenta indagar, a través de la entrevista, para poder escribir la historia que leemos.
A partir de este testimonio eclesiástico, se revela el verdadero vínculo entre Lupo y Karlo. Descubrimos entonces a un Lupo de apenas dos años: un niño abandonado que sobrevive en una choza miserable junto al cadáver corrompido de su padre. La aparición de Karlo Mladineo, un inmigrante croata convertido en forajido, marca el inicio de una crianza salvaje basada en el cuatrerismo y la pérdida total de la inocencia. Al reconstruir este pasado, la novela propone que los monstruos de la Patagonia no nacieron siéndolo, sino que fueron forjados por el desamparo en un territorio salvaje carente de gobierno: “Encontré un paralelismo con el Lejano Oeste estadounidense de principios del siglo XX”, agrega Neri.
Del Lejano Oeste al Lejano Sur, el viaje de Lupo hacia el mítico Lago Blanco adquiere en su tramo final los tintes de travesía de redención y supervivencia. Herido, con las costillas rotas pero aferrado a su Winchester, el protagonista desembarca en un muelle con el irónico nombre de Porvenir: un asentamiento costero con sus calles de tierra, desperdicios de animales faenados y tabernas marginales. Lupo camina entre las ruinas de la violencia, el horror de las cacerías de indios, así como de la fallida revolución de Tanghe.
En Punta Arenas se encuentra con Rosa Torquemada, una mujer entrada en años, políglota y culta, con quien vive un intenso episodio erótico. Ella custodia un dinero que le pertenecía a Karlo. Con ese monto cobrado, Lupo compra un arsenal de armas y protagoniza un inesperado reencuentro con Philipa Tanghe, sobreviviente del naufragio. Poco después, acude a las afueras del pueblo para ver a una anciana criadora de caballos —un contacto facilitado por Rosa— y comprar un animal fuerte y leal. El desarrollo del arco del personaje es claro: Lupo ya no es el muchacho sumiso que ejecutaba las órdenes de Karlo; ahora debe valerse por sí mismo en una geografía hostil.
Páramo herido es una novela que no se construye al ritmo de los apremios —la prisa, tan mala consejera de la literatura—. En estos tiempos de inmediatismos, cápsulas literarias y obras adecuadas a tópicos demandados, Neri despliega una valiente y ambiciosa obra de refinada construcción.
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Autor: Fabio Neri. Título: Páramo herido. Editorial: Ned Ediciones. Venta: Todos tus libros.


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