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Una página más, un diente menos

Una página más, un diente menos

Todavía y siempre, de Yves Tanguy.

… y apenas voy cogiendo carrerilla.

Este texto es un ascensor.

Sótano

La cuestión del incisivo masculino.

Cuando era niño, me fascinaba saber que los boxeadores también tenían dientes. No lo habría creído si no lo hubiese visto: aquellos hombres se lanzaban puñetazos a la mandíbula con tamaña violencia que me costaba imaginar una dentadura capaz de sobrevivir un único asalto. A mí se me astilló un diente en medio de un examen de biología. Me levanté, con el trozo desprendido entre los dedos, y caminé a mostrárselo, cabizbajo, a mi profesora. Ya en el baño, me miré al espejo y contemplé la nueva curva de mi incisivo, transparente en sus bordes. Pensé que si en aquel momento un boxeador me golpease sería capaz de romperme todos los huesos de la cara. Estaba claro: aquellos hombres eran mucho más hombres que yo.

Planta baja

Sobre la nueva novela de Aixa de la Cruz, que probablemente no sea una novela. O quizá sí. Qué misterio.

  • Fondo rosa.
  • Aixa de la Cruz con estrellitas en los ojos.
  • Un marco azul celeste.
  • Cambiar de idea (Caballo de Troya).

Estos son los ingredientes de la portada del nuevo libro de Aixa de la Cruz. Al verlos así dispuestos pienso en las Supernenas. La introducción de aquella serie de dibujos animados arrancaba con la silueta de un hombre fabricando a sus hijas: “azúcar, especias y muchas cosas bonitas: fueron los ingredientes escogidos para crear unas nenitas perfectas“, decía una grave voz en off.

Pero conviene no olvidar una cosa: este libro es un Caballo de Troya. Aixa de la Cruz agarra toneladas de aquella cosa que, en el universo de las Supernenas, decidió llamarse Sustancia X. Las vierte sobre su creación. El libro salta de la pócima desgarbado, increpador, tan absolutamente rosa que no puede no ser un acto político.

Al leerlo, recuerdo la conversación entre dos compañeros que tuve en el colegio, quienes durante un recreo trataban de discernir cuál era la forma más eficaz de propinar un puñetazo en caso de amenaza. Cuando la cuestión parecía irresoluble, uno de ellos dijo: “Hay tres cosas fundamentales en un buen puñetazo. La primera es cerrar bien el puño. La segunda, estirar el brazo lo más atrás posible, para así hacer palanca y ganar velocidad. La tercera y más importante es apuntar bien”.

No sé si Aixa de la Cruz estaba allí conmigo. Juraría que no. Juraría, sin embargo, que sí. De lo contrario no me explico la eficacia del puñetazo que me ha pegado

Primer piso

El puño cerrado. Cambiar de idea como reverso de la autoficción.

Es importante conocer las dimensiones del puño propio. Saber con qué se va a agredir al adversario.

Vivimos en la periferia de nuestro cuerpo.

Cambiar de idea se presenta a sí mismo como un libro de confesiones. Aixa de la Cruz lo deja claro desde el principio, para que no haya equívocos: esta es una autoficción.

Primera cosa interesante: esta conciencia subrayada da la vuelta al sentido original del autoficcionado. Aquí, el diálogo se sostiene entre literatura artefacto literario; no entre artefacto literario individuo. El gesto de evidenciar, con embarazo, que el texto que viene a continuación es un registro íntimo de la autora es el antídoto, es la Sustancia X que consigue que la atención se desvíe de ella. No es que a la Aixa de la Cruz narradora le interese particularmente el material literario que le proporciona la Aixa de la Cruz persona individual, sino que lo que busca es despegarse rápido de esa individualidad para trabajar con patrones, con rasgos que equivoquen a la lógica, con datos que pueda extrapolar.

El diálogo metaliterario que presenta de salida Cambiar de idea es, de por sí, formalmente fascinante. La autora consigue que el libro no deje nunca de ser una novela, con todos los rasgos clásicos de las mismas: existe una voz narradora, existe una debida construcción de personajes, existe una estructura capitular dispuesta de manera coherente, y así un largo etcétera. La magia está en que, al mismo tiempo y sin aparente esfuerzo, logra también no llegar a renunciar al libro de memorias que propone de manera manifiesta, sujetando siempre la acción a su psicología personal.

El título del libro, ese misterioso Cambiar de idea, hace que uno pase las páginas con recelo, temeroso de que, en cualquier envite, todo salte por los aires. Pero Aixa de la Cruz mantiene el pulso. Avanza despacio, como los funambulistas que atraviesan un cable tendido entre dos edificios, y esa frágil espiral entre ficción y autobiografía confunde al lector hasta inducirlo a un delirio de inconsciencia, hasta colocarlo en una posición propicia para lanzar el primer puñetazo.

Aixa de la Cruz utiliza la autoficción para proclamarse mártir y verdugo, para encabezar todos los bandos. Así, el lector se apacigua, convencido de que la autora le está entregando una cosa sagrada. Ante eso, no queda menos que responder con la misma moneda. Abramos nuestros corazones, queridos. Estamos en casa.

Segundo piso

El arco de golpeo. Cambiar de idea como ensayo político.

Cambiar de idea dista bastante de ser la de un libro confesional. Lo que su autora pretende con todo ese juego de géneros literarios no es más que encontrar una vía limpia, aguja en mano, para extraer sangre a su lector con la mayor eficacia posible.

La aguja, en cualquier caso, tiene que atravesar la piel. Y aquí, al referirnos a eso de la piel, hablamos de un constructo sociocultural de vocación eminentemente patriarcal que ha dominado —y domina— toda la historia de la humanidad.

Aixa de la Cruz parte, en su reflexión sobre el cambio de paradigma social que ha introducido el feminismo, de la memoria de un terremoto sufrido años atrás por la Ciudad de México. Al texto en el que recuerda dicho suceso lo titula El temblor. La tierra se está moviendo. La gente pregunta más cosas que nunca. El debate social se democratiza hasta niveles nunca concebidos. En el rol de sismógrafa intrépida, la escritora bilbaína se adentra en las zonas oscuras de su biografía sexual y las expone para que el lector juzgue. Ella también se juzga a sí misma, sin utilizar nunca el contexto como excusa. Su interés está más allá del análisis antropológico de género: busca indagar en los mecanismos de la violencia. En la violencia sexual como motor social del mundo.

Así, lo que en un principio se presentaba como confesión acaba transformándose —insisto: no podría deciros en qué momento ocurre— en un análisis de la realidad sociopolítica proyectado desde la intimidad, que resulta ser el territorio en el que las decisiones realmente relevantes tienen lugar. Aixa de la Cruz lo sabe, y con ese propósito coloca su punto de vista dentro de su casa.

Tercer piso

La puntería. Cambiar de idea como poema.

La poesía basa su poder en encontrar palabras que contengan todas las palabras del mundo.

Dice Aixa de la Cruz:

En todo caso, me gustan los libros que se escriben para retractarse

Volvamos al título del libro: Cambiar de idea. ¿Cambiar de idea respecto a qué? ¿De qué estamos hablando aquí en realidad? La respuesta de Aixa de la Cruz es tajante: cambiar de idea respecto a todo. Cambiar de idea permanentemente. Cambiar de idea como vocación filosófica, como postura existencial, como mecanismo de reacción ante los movimientos del mundo. Como ajuste ante los terremotos. Cambiar-de-idea como las tres palabras exactas que anticipen todo lo demás. Cambiar de idea como poema y revolución.

Este libro es un Caballo de Troya porque quiere reventar los muros de la ciudad sitiada. Quiere destrozar la mandíbula del boxeador experto y enterrar esa hombría que se sustenta en torno a una ideología de la violencia, que justifica su vehemencia apelando a su naturaleza inevitable. A este libro no le interesan, de hecho, las cosas inevitables. Este libro quiere ser, detrás de su cáscara autobiográfica y su piel ensayística, un arrebato lírico en permanente estado de descomposición.

Este libro quiere vivir para siempre. Y quiere que todo el mundo viva. Con todo lo que ello implica.

Ático

Has llegado a tu destino.

El título de este epígrafe es una imbecilidad. Si no te lo crees, lee todo lo anterior.

No, mucho mejor: lee Cambiar de idea.

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Autora: Aixa de la Cruz. TítuloCambiar de ideaEditorial: Caballo de Troya. VentaAmazonFnac y Casa del libro.