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Vaselina para Shakespeare: La comedia de los enredos

Vaselina para Shakespeare: La comedia de los enredos

Me regaló el titular Rafa Blanca, uno de los actores que representa estos días una adaptación shakesperiana “ La comedia de los enredos” en el cálido Teatro Bellas Artes de Madrid. Con un regalo semejante no podía dejar de dedicarle unas palabras a esta obra que lleva un año representándose en nuestro país.

Tras el exitoso debut como dramaturga de Carlota Pérez-Reverte (“Perdona si te mato, amor” se representará próximamente en Latinoamérica ) llega por segunda vez a la escena madrileña esta adaptación de “La comedia de los errores” del genio inglés.
En ella, una historia clásica de líos, errores, malentendidos… se dinamita el concepto de cuarta pared para hacer partícipe al público de esta tragedia en un único acto.

Hay que volver a Shakespeare. Lo mismo que a Unamuno, Galdós, Buero o Baroja. Y hay que olvidar ese concepto de que Shakespeare es para los románticos. Decía Harold Bloom que “la condición humana solo empezó a existir con las obras shakespearianas”.

Independientemente de que Shakespeare fuera, o no, él, nacido en el condado de Warwickshire, registrado en la iglesia de Stratford-upon-Avon… Independientemente de que sea llamado Shakspeare, Shake-speare o Shaxpere, sus obras y sus personajes son universales de la literatura, convirtiéndose en lugares comunes en nuestra existencia.

"La comedia de los enredos es vaselina para Shakespeare, teatro en estado puro, humor, lío, sexo..."

Las atmósferas de su obra, las situaciones y confrontaciones entre sus personajes… son ya parte indeleble de la cultura colectiva universal. ¿Quién no ha terminado una relación digna de una tragedia shakespeariana?¿Quién no ha visto cómo le confundían con su gemelo en las más inusitadas situaciones?¿Quién no ha cubierto de ironía y humor algún error no intencionado?
Eso es Shakespeare, también es la vida.

Hay que volver a Shakespeare, incluso si no se está enamorado. Valga la pasión por la escena, por el arte, el juego, la interpretación… Valga la apreciación de la belleza y la estética, el amor por las palabras aún importadas de culturas como la italiana (¡tanto mejor!), valga el amor por el mar, por la esgrima verbal que despliega en su obra, valga la ironía y el sarcasmo sobre las situaciones más triviales.

Dennos más Shakespeare en los teatros, en las escuelas, en los vagones de metro…
Cada vez que leemos a Shakespeare establecemos un diálogo con la condición humana, con nosotros mismos(igual nos pasa con Lope o Cervantes). Hemos de perder el miedo a la Literatura con Mayúsculas y zambullirnos en las letras sin pudor. Debemos bucear sin reparo, sin la tensión de que todo vaya a salir mal.., que quizá salga, pero da igual. Hemos de bucear en Shakespeare, ¡diablos!, sin miedo a reconocernos en sus palabras.

Los que estamos en Madrid, y quienes vienen de visita, tenemos la fortuna -que no habremos de desaprovechar- de que una joven compañía teatral nos ofrece a Shakespeare en bandeja. Dirigidos por Alberto Castrillo-Ferrer, Rafa Blanca, J.J. Sánchez, Julián Ortega, Silvia de Pé, Antonia Paso, Javier Ortiz, Irene Aguilar y Angelo Crotti nos acercan ese Shakespeare que no es el Shakespeare enamorado, aunque también. Esta obra, “ La comedia de los enredos”, es vaselina para Shakespeare, teatro en estado puro, humor, lío, sexo… Adiós a la cuarta pared. Perdamos el miedo a las tablas, a las palabras,enredos y versos. Es el discurrir inexorable de nuestra vida, “La comedia de los enredos”. Se lo digo siempre: no me la perdería.

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