Portada: James Schuyler.
Este viernes, dentro de la sección No son todos los que están, presentamos la sexta lista de grandes poetas de EE.UU. cuya obra bien podría ser considerada como clásica o influyente en las generaciones actuales de poetas de su país. Pasen y lean. Estos son los que están esta semana, y los que no, ya llegarán.
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TED BERRIGAN
Ted Berrigan fue un poeta nacido en Providence, Rhode Island, en 1934. Es uno de los representantes más notables de la segunda generación de la Escuela de Nueva York. Tras su paso por la Universidad de Tulsa, Berrigan se instala, a comienzos de los sesenta, en Nueva York y comienza a desempeñar un papel activo en el círculo literario y artístico. Allí conoce también a la que será su segunda esposa, la poeta Alice Notley. En 1964 publica su primer libro, The Sonnets, una obra que revisa la tradición shakespeariana en clave innovadora, y es celebrada por Frank O’Hara como “un hecho de la poesía moderna”. A este libro le siguen obras como Some Things (1966), Many Happy Returns (1969), In The Early Morning Rain (1971), The Drunken Boat (1974), A Feeling For Leaving (1975), Train Ride (1978) o In a Blue River (1981), entre otras. A su vez, Berrigan escribe varios poemarios en colaboración, especialmente con Ron Padgett, con quien publica Bean Spasms (1967) y Back in Boston Again (1972). Tras su temprana muerte en 1983 a causa de una cirrosis derivada de una hepatitis, su obra ha sido objeto de numerosas recopilaciones y tributos. En nuestro país la editorial Kriller71 Ediciones publicó la antología Cosas que hacer en Nueva York en 2019.
10 cosas que hago cada día
despertar
fumar mota
ver al gato
amar a mi esposa
pensar en Frank
comer el lunch
hacer ruidos
cantar canciones
salir
andar en las calles
ir a casa por la cena
leer el periódico
hacer que orinen
dos niños
muecas
leer libros
ver a mis amigos
enojarme
tomar Pepsi
desaparecer
*
Que Ningún Destino Voluntario Malinterprete
Cuando veo Abedules pienso
en mi padre, y puedo verle.
Gastaba un par de zapatos negros y un par de zapatos marrones,
comprados cuando era joven y próspero.
«¡Y lustraba esos zapatos también, tío!»
«La Tierra es el auténtico lugar para el Amor»,
solía decir. «No sirve,
pero es mejor que nada».
Somos carne de nuestra carne,
Oh, sangre de mi sangre; y nosotros,
nosotros tenemos un Pijama exclusivo; y todo
el día y toda la noche es un sueño, ignorantes de
que pese a toda su sangre, El Tiempo es el Papel
de Lija; que la Piedra puede quebrar; que
La Distancia es como la Traición. Algo
Hay que no ama a una pared; Yo
soy ese Algo.
***
JOHN BERRYMAN
John Berryman fue un poeta y profesor universitario nacido en McAlester, en 1914. Es considerado junto a Robert Lowell, Sylvia Plath, Anne Sexton y Snodgrass un poeta de la denominada “poesía confesional” y una de las figuras centrales de la poesía estadounidense de la segunda mitad del siglo XX. En 1948 publicó su primer libro importante de poesía The Dispossessed, al que seguiría Homage to Mistress Bradstreet (1956). Sus 77 cantos del sueño (1965) le harían merecedor del premio Pulitzer y unos años más tarde obtendría el National Book Award y el Bollin. Su alcoholismo y depresión le fueron alterando sus capacidades para escribir, hablar en público y trabajar normalmente. En 1972 su estado depresivo le lleva a seguir el ejemplo de su padre: se suicida tirándose por el puente de la Avenida Washington en Minneapolis. Presentamos un poema con traducción de Óscar Hahn.
Poema de la pelota
Qué será ahora del niño que perdió su pelota.
¿Qué, ¿qué debiera hacer? La vi alejarse
dando bote alegremente, calle abajo, y después
alegremente sobre… ¡Ahí está, en el agua!
De nada sirve decir: “Oh, hay otras pelotas”.
Una angustia extrema, estremecedora, ata al niño
mientras permanece rígido, temblando, mirando fijamente
los días de su niñez en el puerto donde
se fue su pelota. Yo no me metería con él.
Unas monedas, otra pelota, no valen nada. Ahora
siente la primera responsabilidad
en un mundo de posesiones. La gente se llevará pelotas,
las pelotas siempre se perderán, niñito,
y nadie recompra una pelota. El dinero es externo.
Muy detrás de sus ojos desesperados, él está aprendiendo
la epistemología de la pérdida, cómo mantenerse de pie.
Gradualmente la luz vuelve a la calle,
suena un silbato, la pelota se pierde de vista.
Pronto una parte de mí explorará el suelo
profundo y oscuro del puerto… Estoy en todas partes,
sufro y me muevo, mi mente y mi corazón se mueven
con todo lo que se mueve, debajo del agua
o silbando. No soy un niñito.

John Berryman. Foto: Mark Kauffman.
AMY LOWELL
Amy Lowell fue una poeta y crítica nacida en Nueva York en 1874. Perteneciente a la estética del imagismo, en 1926 se le concedió el premio Pulitzer de Poesía a título póstumo. Sus hermanos fueron el famoso astrónomo Percival Lowell, que predijo la existencia de Plutón, y Abbott Lawrence Lowell, presidente de la Universidad de Harvard. Entre sus libros destacan Cúpulas de vidrios multicolores (1912), Hojas de espada y simientes de amapola (1914), Hombres, mujeres y fantasmas (1916), Imágenes de un mundo flotante (1919), Una fábula crítica (1922) o Viento del este (1926). Entre las obras en prosa de Amy Lowell cabe mencionar sus estudios críticos y literarios. En Seis poetas franceses (1915) se ocupó de la poesía de Émile Verhaeren, Albert Samain, Remy de Gourmont, Francis Jammes y Paul Fort, pero su “magnum opus” es la biografía del poeta preferido de la escritora, John Keats, que fue publicada en el año 1925. Presentamos tres poemas con traducción de Hernán Bravo Varela.
Una amante
Si yo atrapara la verde linterna de la luciérnaga,
sería capaz de ver y de escribirte una carta.
*
Superstición
Pinté la imagen de un fantasma
en mi cometa
y la colgué de un árbol.
Más tarde, cuando suelte la cuerda
y la deje volar,
la gente habrá de acobardarse
y ocultar la cabeza
por miedo al dios
que nada entre las nubes.
*
Poesía
Sobre la tienda donde venden seda
vuelan aún cometas de dragones.
***
JAMES SCHUYLER
James Schuyler fue un poeta nacido en Chicago, en 1923. Fue una figura central y uno de los miembros fundadores de la primera promoción de la Escuela de Nueva York y se le asocia muchas veces con sus compañeros John Ashbery, Frank O’Hara, Kenneth Koch y Barbara Guest. Reconocido por su estilo poético y su obra The Morning of the Poem, ganadora del Premio Pulitzer en 1980. Nació en Chicago, creció en el norte del estado de Nueva York y se graduó de la Marina de los Estados Unidos antes de mudarse a Nueva York en 1950, donde trabajó en el Museo de Arte Moderno y se hizo amigo de poetas y pintores de la época. Murió en Nueva York en 1991. Publicó libros como ¿Qué hay de cenar?, La mañana del poema, Alfred y Ginebra. En Argentina la editorial Gog y Magog publicó en el año 2012 Una ciudad blanca, con traducciones de Laura Wittner junto a los originales en inglés, algunos de los cuales mostramos en esta selección.
Saludo
El pasado es pasado, y si uno
recuerda lo que quería
hacer y nunca hizo, ¿no es
suficiente haber pensado
en hacerlo? Como eso de jun-
tar una de cada que
planeé, juntar una
de cada especie de trébol,
margarita, castilleja que
crecían en ese campo
donde estaba la cabaña y
estudiarlas una tarde
antes de que se marchitaran. El pasado
es pasado. Yo saludo
a ese campo diverso.
*
Una ciudad blanca
Mis pensamientos giran hacia el sur
una ciudad blanca
despertaremos abrazados.
Despierto
y oigo golpetear el radiador
como un corazón de metal
y veo que nevó.

Edna St. Vincent Millay.
EDNA ST. VINCENT MILLAY
Edna St Vincent Millay fue una poeta, dramaturga y feminista nacida Rockland, Marine, Estados Unidos, en 1892. Usaba el pseudónimo Nancy Boyd para su trabajo en prosa. Se graduó en el Vassar College. De muy joven llevó una vida bohemia e independiente en el Greenwich Village de Nueva York. Bisexual, provocadora y con fuertes convicciones políticas, pronto empezó a publicar poesía y artículos periodísticos, y a hacerse un lugar en el panorama literario de la época. En 1912 estuvo viajando por Europa y coincidió en París con Djuna Barnes, con quien mantuvo una relación tempestuosa. Fue la segunda persona (y la primera mujer) en ganar el premio Pulitzer de Poesía en 1923 como reconocimiento a la Balada de la hilandera del arpa y otros poemas anteriores. Ese mismo año se casó con Eugen Boissevain, con quien se fue a vivir a una finca que compraron en Austerlitz (Nueva York), En 1943 recibió la Medalla Robert Frost por su contribución a la poesía. Murió en 1950.
El amor no lo es todo
El amor no lo es todo: no es comida ni bebida
Ni sueño ni un techo sobre tu cabeza contra la lluvia;
Ni una tabla que flota para los hombres que se hunden
Y se alzan y se hunden y se alzan y vuelven a hundirse;
El amor no puede llenar de aire el pulmón herido
Ni limpiar la sangre ni soldar el hueso partido;
Aun así, en este instante en que te hablo
Muchos hombres se acercan a la muerte sólo por falta de amor.
Podría ser que en un momento difícil,
Atrapada en el dolor y suplicando ser liberada
O llevada por la necesidad más allá del poder de mi voluntad,
Vendiese yo tu amor por un poco de paz,
O cambiara la memoria de esta noche por comida.
Podría ser. Pero no creo que lo hiciera.


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