Portada: Daniel Mordzinski.
Mi colección de poemas Cuando callan los ríos busca dar voz a la crisis de identidad que atraviesa a muchos haitianos dentro y fuera de nuestras fronteras, y aportar desde la poesía a una conciencia social más amplia. A través de recuerdos de mi infancia en Haití y vivencias como migrante en la República Dominicana, exploro la dureza de la experiencia haitiana marcada por el desarraigo, la discriminación y las múltiples formas de exclusión que enfrentamos a diario. El libro es, al mismo tiempo, un testimonio y una denuncia poética de las injusticias que siguen silenciando nuestras vidas.
Zenda comparte cinco poemas de Cuando callan los ríos, de Jhak Valcourt.
***
1
barco de papel
en el tejado
dientes de lluvia mastican nostalgia.
el niño se asoma,
mira su barco de papel,
llevado por la riada de la cloaca.
llora.
no sabe que su llanto viene de lejos.
tan lejos como el futuro.
pero empieza a vislumbrar la añoranza de ese tiempo:
el barco que nunca volverá
el olor a cubanelle de la tierra mojada
la lagartija y el colibrí
que se deslizaron rendija adentro
esquivando el chubasco…
no obstante
sigue creyendo que su llanto es por el juguete.
¡oh, niño!
tus lágrimas son por otras cosas
que siempre se te escurrirán de las manos.
crecer es inevitable:
mudarse de una era precisa
y saber que algún día
esta parte de tu vida
o esta vida de tu parte
habrá de quedarse atrás,
en algún rincón de la memoria y tú,
niño,
tendrás que marcharte, creciendo,
dejando atrás el corazón
que la lluvia obliga a crecer
entre guijarros.
***
2
exilio de la infancia
Ici, c’est toujours avec un cadavre qu’on salue l’aube.
Jessica Nazaire
nos han exiliado de la infancia,
de correr descalzos y desnudos
bajo la lluvia
de andar los montes
en busca de frutas y aves
de los tirachinas
los juegos de canicas
los quinqués de luciérnagas…
islas del silencio
y la candidez.
nos cambian muñecas,
carros de plásticos y legos
por martillos, cajas de limpiabotas y fusiles.
un «abajo la miseria» entre la lengua y el paladar.
el hambre florecida en las costillas
y salir por las calles hediondas
asfaltadas de vísceras
esquivar cadáveres
en busca de un cielo de rayuela.
difícil la niñez
cuando el hambre y la calle
son canciones de cuna.
¿cómo esconderse
en los versos de un poema
sin puertas de salida?
¿cómo huir
despedirse
cuando los adioses son de sangre y agonía?
***
3
marcharse
Si el verano es lluvioso y triste…
si un velamen de alas salvajes lleva la isla hacia los naufragios
si el crepúsculo ahoga el vuelo desgarrado de un último pañuelo
y si el grito hiere al pájaro
tu partirás…
abandonando tu pueblo
su laguna y sus uveros amargos
la huella de tus pasos sobre la arena
el reflejo de un sueño en el fondo de un pozo.Jaques Roumain
marcharse.
¿será la palabra partera que asistió a mi nacimiento?
¿la que me estampó la palma en la nalga
y me arrancó aquel grito de vida
que aún llevo en mis viajes?
siempre lejos,
siempre de espaldas a mi nacimiento,
prófugo de mí mismo
nacer es el destierro más amargo,
luego el exilio de la infancia
y aunque duela,
aunque el celaje de la incertidumbre nuble el mañana,
hay que marcharse,
dejar de nuevo un trozo de sí en cada lecho,
en cada toalla que nos lamió las lágrimas,
en cada libro de cada biblioteca,
en cada parapeto por donde
en las tardes de otoño
miramos desfilar a los vendedores ambulantes,
los pregoneros de frutas,
las muchachas…
un trozo que jamás recuperaremos.
pero de tanto marcharse,
de tanto abandonarse en cada rincón,
en cada recoveco del viaje
¿cómo es posible que quede aún algo de ti?
esta sobra,
siempre dispuesta a marcharse de nuevo
porque ni a ti mismo te perteneces.
hubo un tiempo en que sí,
era placer,
un éxtasis de sentirse un átomo
que encaja en cualquier parte del uni-verso.
pero luego,
empiezan a perderse los pedazos
que ni siquiera crecen en los lugares
por donde se desprenden;
y después las heridas,
que jamás se curarán.
entonces sí,
las idas empiezan a hacerse notables,
luego el miedo a lo desconocido,
a los parajes aún por peregrinar,
al mañana,
el miedo a quedarse solo
solo con el alma
solo sin el alma
estar entre la gente sin ser gente.
vivo sin vida,
vivir en lo que un día fuiste,
en los recuerdos,
en el olvido,
en la inevitable invisibilidad
y los laberintos del karma…
pero, ¡cuánto duele marcharse!
4
vendaval de noticias
después de mucho tiempo,
he vuelto al vendaval de noticias:
holocausto de menores palestinos,
israel sigue hambriento
de cadáveres.
un pueblo llora sus muertos
clama,
cúmulo de heridos,
henry se acuna en los pezones del poder.
ucrania ha quedado enterrada
bajo escombros ardientes,
putin brinda por una tregua en gaza.
al menos 3.863 almas se extraviaron
en su odisea hacia europa,
el desierto ya no vomita polvo
sino harapos.
miles de almas dan vueltas en botellas,
que terminan en las costas de libia.
naufragio.
el mar ya no escupe olas
sino migrantes,
y sus huesos son roídos
por animales famélicos.
nadie aún ha escrito un epitafio
en la fosa común de las fronteras.
en el parque nacional de zimbabwe
decenas de elefantes se sacian
con sus lágrimas.
los cangrejos ermitaños han cambiado las conchas
por caparazones de metal y plástico.
en chile
más de 26.000 hectáreas prenden sus velas,
ayití se suma al rito de fuego.
nadie ha sabido distinguir
la mano de los pirómanos.
mientras tanto,
migración expulsa al infierno
a medio millón de ayitianos.
la oim predica un éxodo humano y ordenado.
milei llora en el muro
de las lamentaciones de jerusalem.
a biden le preocupa el cáncer
del rey carlos iii.
a venezuela le duele la paz de canserbero.
en la alfombra roja de los grammys, goyas y óscar,
los looks de las celebridades
han pasado por los anales de la historia.
en la alfombra roja de gaza
restos humanos desfilan
por los anales del corán.
el cristo sexy de salustiano
consterna a los españoles.
el papa francisco arremete contra la hipocresía
de los que se enfurecen
por la bendición
de parejas homosexuales…
y yo, en un cuarto que apesta a redes
que no son sociales
he vuelto a sucumbir
frente al vendaval de noticias.
***
5
sombra
Timini
¡Está oscuro!
Timini, ¡estará oscuro!
Ya no habrá esperanza;
Mi pasado
Será mi porvenir
Mi presente,
¡Mi tumba!Pacéré Titinga [1]
en la frontera de méxico con los estados unidos
luis decidió sonreírle a su esposa
y a su hija josie, de cinco años.
les acarició la cara
y dijo que si tenían que acordarse de él,
que fuese con esa sonrisa,
aunque triste y húmeda.
josie aún no entiende este misterio
piensa que su padre les alcanzará,
que solo ha quedado atrás
para dormir un poco el cansancio.
por eso no llora.
no hubo despedidas.
ni sepultura.
solo anudar al corazón y seguir.
dejaron a luis en la frontera
donde habrá de convertirse en árbol
para dar sombra a futuros migrantes.
***
[1] Traducción al español por el autor, Jhak Valcourt
—————————
BIO
La vida de todos los ayitianos está tejida por historias contadas debajo de cualquier árbol todas las noches a partir de las 7:00. Para mí, contar historias, además de ser una forma de descubrirme y conocerme, además de dar voz a quienes no la tienen, es honrar a los ancestros, reivindicar su legado. Si bien la literatura oral me llegó desde la niñez, a través de las historias de tonton Bouqui, Ti malice y otros, la escrita me encontró más tarde, a través de las recopilaciones de Mimi Barthélémy, las fábulas de Lafontaine, y más luego, los poetas ayitianos, y estos últimos fueron quienes me invitaron a escribir mis primeros versos. Tenía 15 años.
Soy autor de la novela El vaivén de las horas (Santo Domingo, 2021, 1a edición; Sultana de Lagos Editores, Venezuela, 2023, 2a edición); el libro de cuentos Grietas (Santo Domingo: Luna Insomne Editores, 2022) del cual se han escogido dos cuentos para la sección “Conexión Derek Walcott” de la revista Trasdemar; y el libro de poemas Cuando callan los ríos (Puerto Rico, Editorial Pulpo, 2024). Mi obra ha sido reconocida con varios premios como el Premio de Cuentos Juan Bosch 2019, tercer lugar, con el cuento «Quiero vender este reloj», publicado en Malas palabras y otros cuentos (Santo Domingo: Editorial Funglode, 2020); una mención en el Renglón Cuento del XX Concurso Literario Alianza Cibaeña.
Contribuyo con una columna cultural en el periódico Acento. Textos míos han sido publicados en las revistas ¿Cómo así? (República Dominicana), Trasdemar (Islas Canarias, España), Literatur.review (Alemaña), Candela Review (Cuba). Y también han sido adaptado al teatro, como No me olvides, Hoy conocí a un hombre y Un instante humano. En el cine, he colaborado en las películas The Exorcist: Believer, como consultor cultural; y el cortometraje Depeyize.
Soy miembro Fundador y Coordinador del Kolektif Mapou, un colectivo dedicado a construir una comunidad creativa sólida que proyecte una nueva imagen del migrante ayitiano, promoviendo el reconocimiento de su valor en la República Dominicana y en el mundo.




Zenda es un territorio de libros y amigos, al que te puedes sumar transitando por la web y con tus comentarios aquí o en el foro. Para participar en esta sección de comentarios es preciso estar registrado. Normas: