Inicio > Poesía > 5 poemas de Hovik Keuchkerian

5 poemas de Hovik Keuchkerian

5 poemas de Hovik Keuchkerian

Actor en La casa de papel y Antidisturbios, campeón de España de los pesos pesados y poeta. Hovik Keuchkerian escribe, además de monólogos, versos.

Zenda publica cinco poemas de Diarios y desvaríos.

Me han dicho

Me han dicho que es un listo.
Me han dicho que es un creído.
Me han dicho que tiene negocios sucios.
Me han dicho que es mala gente.
Me han dicho que la tiene pequeña (o grande).
Me han dicho que es gay.
Yo sé de lo que hablo porque conozco a su ex.
Pero luego hay mucha gente que habla bien de él.
Eso es porque no tienen personalidad.
(Y TÚ SÍ… NO TE JODE)
¿Por qué nadie viene a opinar a la cara?
Aunque no sepan de lo que hablan,
da igual.
Sería mucho más

Pues la verdad es que no

Los libros que tenía que leer en el colegio
la mayoría no los leía.
Los comentarios de texto eran copiados.
De niño no hacía prácticamente nada sentado o quieto
salvo cagar o dormir.
(En una ocasión cagué mientras andaba.
Fue bastante desagradable).
No podía estarme quieto
¡no leía ni obligao! Y estudiar,
estudiaba, ¡obligao! Simplemente no me gustaba.
Empecé a escribir ya fuera de mi casa.
Surgió un día, no recuerdo exactamente cuál,
con 20 o 21 años.
Fue como una necesidad.
Necesitaba poder leerme las cosas que tenía
que decirme a mí mismo
o a los demás y que nunca les diría…
Cómo cambian las cosas.
(Las cosas que cambian son las que están vivas).
¡Coño! Si hasta dudaba con las bes, las uves,
las haches, los acentos… Sigo dudando.
Empecé a boxear
prácticamente a la vez comencé a leer…
No soy un devorador de libros como muchos
que hay por ahí… Los admiro.
Me sigue gustando no estar mucho tiempo quieto
y rodearme de personas alrededor de una mesa.
Así es muy complicado leer.
De vez en cuando,
muy de vez en cuando,
compro el periódico…
Será porque no me lo creo.
Supongo que debería sentirme atraído, interesado,
por lo que dicen otras personas
que escriben o han escrito…
Eso es así, he leído algunos que me han gustado,
pero solo cuando me apetece.
Cuando no me apetece no es así.
A mí me gusta escribir, necesito escribir.
Lea o no lea, necesito decirme cosas,
necesito decir cosas.
La forma de decirlas no me preocupa mucho
(cómo las digo sólo depende
del estado de mi corazón y de mi cabeza,
y ese estado fluctúa con facilidad.
Pero siempre escribo).
La afinidad con otros, en la escritura,
tiene una importancia muy relativa.
No hago daño a nadie escribiendo.
Simplemente me siento y escribo
lo que se me viene… Es como tirarse un pedo.
Cuando viene, viene. Y mejor es que lo dejes salir.
No cumplo las normas… Tampoco las pedí.
Tengo mi ordenador, o lápiz y papel, y siempre
puedes pedir, por favor, una servilleta
en cualquier bar o restaurante.
Siempre por favor. Auténtico,
sería verdad.
Menos mal que las opiniones
me hacen el mismo daño que los besos.
Ante cualquier duda sobre
lo que acabas de leer,
consulta con tu farmacéutico

Internet

Hay un gilipollas
en un país desarrollado
(en los otros tienen problemas
graves, es decir todos aquellos
que tienen relación
con la supervivencia)
que se ha grabado sacándose
un ojo de cristal
de la cuenca del ojo,
se lo ha comido
y lo ha cagado.
Se lo ha vuelto a poner
(lo limpió antes,
eso también está grabado)
todo esto lo ha hecho
al mismo tiempo
que recitaba pasajes del Apocalipsis.
Este gilipollas anunciaba el fin
del mundo conocido
mientras ingería
su propio ojo de cristal para
luego
defecarlo
y volverlo a colocar en su sitio.
Está colgado en Internet,
en YouTube.
Todo el mundo lo ve,
todo el mundo lo comenta,
es el video más visto en Internet
el último mes.
¡Es un genio!
¡Es un genio!
Él es un genio
y los demás gilipollas.
Vamos a sacarnos todos
los dos ojos.
Así seremos el doble de genios
La putada es que, agujero del
culo
sólo tenemos uno.

Siempre para arriba

Dieciocho peldaños tiene
la escalera de mi casa,
la que une la parte de arriba
con la parte de abajo
(la parte que une lo de arriba
con lo de abajo
es siempre la hostia).
De niño ya contaba los peldaños
de la casa de mis padres
eran dieciséis.
Dieciséis peldaños,
dos menos que ahora.
En ocasiones me doy cuenta
de que no los he contado
y empiezo a contar una vez
ya en la escalera
y apuesto contra mí
mismo,
¡a ver si calculando
rápido
por intuición
al terminar la escalera
mi pie cae en dieciocho!
Cuando acierto
me digo:
¡Bien hecho!
Pero siempre los cuento
para arriba,
para abajo nunca los cuento.
En casa de mis padres
me pasaba lo mismo.
Muchas veces me gustaría
Volver a esa escalera…

Conversación

El sobrio al borracho:
-«Muchas veces no entiendo nada».
El borracho:
-«¡Ah!, ¿que hay veces que sí?».

—————————————

Autor: Hovik Keuchkerian. Título: Diarios y desvaríos. Prólogo: Javier Cansado. Ilustraciones: Irene LorenzoEditorial: Léeme. Venta: Todostuslibros y Amazon

3.3/5 (30 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)