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5 poemas de La trayectoria del Big Bang, de Redry

5 poemas de La trayectoria del Big Bang, de Redry

Este poemario se propaga en todas direcciones como un eco muy personal de lo que supone para cada uno el gran estallido del amor, sus decepciones, el luminoso reencuentro y la revelación de quiénes somos nosotros mismos.

En Zenda ofrecemos cinco poemas de La trayectoria del Big Bang (Espasa), de David Galán, alias Redry.

***

La trayectoria del Big Bang

Crezco en todas las direcciones
y mi corazón se expande
como la trayectoria del Big Bang,
pero tengo el pecho abierto de par en par y aquí no quiere expandirse nadie.

He perdido el miedo a desprenderme de todos los átomos que recubrían mi cuerpo,
he vencido el miedo al amor,
al miedo a enamorarme,
a la angustia de atravesar la frontera de la nada,
al insignificante universo vacío de saber que, si no llega nadie,
me tengo a mí.

Y crezco en todas las direcciones
y mi corazón se expande
como la trayectoria del Big Bang,
pero tengo las manos abiertas en silencio para pasear contigo,
y nadie me da la mano.

He perdido los momentos vacíos del vacío,
y me encuentro en los momentos llenos de mí, abrazado a mi yo
conmigo mismo sin ser tú contigo misma,
en un singular nosotros,
abrazados en un sofá un domingo por la tarde.

Y crezco en todas las direcciones
y mi corazón se expande
como la trayectoria del Big Bang,
pero anhelo un poco de amor abrazado a mi cuerpo
sin sentir la necesidad de romperme por si no aparece.

Mi cuerpo se extiende como galaxias en el espacio,
como versos en la poesía,
como la exhalación dentro del pecho al coger aire después de un beso,
y exploro el vértigo en este universo de posibilidades que se acurrucan dentro de mí.
He aprendido a bailar con la incertidumbre
a sonreírle a la soledad cuando se asoma,
a no perder el control de mis sentimientos
cuando alguien se desvanece.

Y crezco en todas las direcciones
y mi corazón se expande
como la trayectoria del Big Bang,
en el eco de mis pasos solitarios,
en el encuentro de las melodías que susurran cada uno de mis latidos,
en la sinfonía que resuena en mi vacío,
en cada paso en el que se origina una nueva constelación,
cada suspiro una supernova,
cada verso de mí, la luz.

Y me repito una y otra vez que crezco en todas las direcciones
y me emociono sabiendo que mi corazón se expande
por encontrarme como guía y como camino,
como afluente y como río,
como mano que te abraza y mano que se deja abrazar,
como compañero y amante de mi cuerpo.

Y crezco en todas las direcciones
y mi corazón se expande,
pero ahora sé que el amor no duele,
que está en cada célula de mi ser,
en cada copa con la que brindo,
en cada mirada que te dedico y pienso en mí.

Y crezco en todas las direcciones
y mi corazón se expande
como la trayectoria del Big Bang,
porque me imagino mis recuerdos futuros conmigo mismo,
sintigo misma,
en un crudo horizonte pleno lleno de vida en el que solo yo me abrazo,
en ese sofá,
sin miedo a nada.

***

Solo hasta mañana

Pasear de la mano,
ver en directo cómo cambia sin filtros el cielo en un atardecer,
sentir cómo empieza a brotar el frescor de la noche según cae el sol,
seguir abrazando tu mano.

Chocar con tus pies en la cama,
abrazar el silencio y tu respiración en la madrugada,
sentir tu pelo en la nariz,
seguir durmiendo a tu lado,
aunque suenen todas las alarmas.

Besar el tiempo que nos queda,
todo el tiempo que nos queda,
pasear de la mano,
un segundo,
lo que tarda una galaxia en expandirse en tu pecho
o
solo hasta
mañana.
Solo hasta mañana, pasear contigo de la mano.
Echo de menos pasear contigo de la mano.

***

Melancolía

He empezado a mirar al girar en cualquier esquina,
porque ya no sé si me pierdo o si habrá alguien para mí,
otra lucha contra el viento, como si el universo quisiera decirme
si merece la pena seguir expandiéndome así.

Dispuesto al asombro y al descubrimiento
de quien no se atreve a descubrir,
si me conocen no enamoro,
si no conozco, aparece el miedo
a no volver a encontrar el amor.
Me siento, y ya no espero.
A veces no hay melancolía,
es solo otra forma de ser feliz,
un punto brillante en esta galaxia quieta
que habita en mí.

Solo le pido cuentas al tiempo;
me quita lo que no cuido de él,
como estrellas que se apagan
cuando dejo de mirarlas.
Abrazo la madrugada porque no hay a quién abrazar, es mi momento.
Yo, solo y el tictac cayendo en el arenero
de esta constelación que forma mi cuenta atrás.

***

Me elijo a

Perdí intensidad,
reconozco haberme perdido
en cada una de las páginas de mi cuerpo,
apuntando con cada bala perdida
al pasado inalcanzable,
como si disparara contra estrellas que ya no existen.

Me estoy reconstruyendo.
Los atajos de la casualidad
me llevan a reencontrarme con todos los rincones
de mi cerebro en los que me había sumergido
y no conseguía salir a flote,
una vieja galaxia que retomo
para volver a ponerla en órbita.

Y se expande el miedo en este vacío sideral,
en cada uno de los planetas en los que he estado.

Me levanto una y otra vez.
Empiezo a respirar profundamente,
y a poder ver más allá de oler un nuevo amanecer
en esta habitación en la que huele a nuevo
cada día sin descomponer
cada momento del silencio,
cada silencio que solo soy yo
en esta cama llena de mí.

Me oxigeno en mi aire libre.
Invierto en mí todo el tiempo que necesito,
aspiro,
y suspiro el alivio de verme amanecer
y de saber que puedo sentirme enamorado
sin dejar de ser mi propio centro de gravedad.

Me recompongo en cada uno de los momentos que me dedico.
Se me desinfectan las cicatrices
que ya no se sienten cada vez que leo los versos
y los sorbos de los brindis por el camino que he elegido.

Me actualizo debidamente con mi presencia.
Te aseguro que me he preguntado a mí mismo
por qué me sumí en aquella historia
y me responde una y otra vez mi cuerpo
con la misma respuesta:
el invierno en esta ciudad no termina nunca.
Pero ahora me elijo en cada pulsación.

Y me siento,
sin que nadie más lo sienta.

***

Ánima

He desenredado el hilo que teje todos los átomos de mi cuerpo,
pensando que en algún momento
formaron el beso que implosionó
entre tú y yo,
una pequeña réplica del Big Bang
que aún reverbera en mis costillas.

He deshojado cada universo
entre las fronteras de nuestros pechos,
pensando cuántas vidas había estado dentro de ti
y cuántas constelaciones compartimos
sin saber nombrarlas.

He incendiado todos los mundos
en los que coincidí contigo,
porque he pensado que se me ha desvanecido el alma tantas veces
que mi suspiro,
al coger aire,
lo hace por costumbre,
de veintiún gramos en veintiún gramos,
como si cada exhalación fuera
una supernova que se apaga lentamente.

He regresado inerte de tantas ruinas,
que cada gramo,
en la puerta de nuestra extinción,
ha versado hasta veintiuno.

Todas las ánimas que,
chocando contra todos los volcanes de mi corazón,
pude
compartir
contigo.

—————————————

Autor: David Galán, Redry. Título: La trayectoria del Big Bang. Editorial: Espasa. Venta: Todos tus libros.

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