Inicio > Firmas > Imperio de la luz > Chaves Nogales: andar y contar

Chaves Nogales: andar y contar

Chaves Nogales: andar y contar

Manuel Chaves Nogales fue uno de aquellos españoles derrotados por partida doble. Un español de buena fe, como tantos otros, rehén de la locura de un país entregado al sadismo y al salvajismo. Un español cautivo entre dos Españas irreconciliables e irracionales, dos Españas devoradoras de hombres que no admitían medias tintas, y mucho menos a un escritor demasiado burgués para unos y demasiado liberal y republicano para otros.

Periodista sevillano de raza, Chaves empezó su carrera en los periódicos de su ciudad natal para saltar pronto a Madrid, donde escribiría reportajes para los principales diarios de la época. A diferencia de los periodistas de mesa y redacción de su generación, recorrió la Europa de entreguerras viendo nacer los totalitarismos que desangrarían el continente: visitó la Rusia bolchevique, la Alemania nazi y la Italia mussoliniana, poniendo en negro sobre blanco lo vivido, sin aspavientos y sin añadir más adjetivos que los estrictamente necesarios. “Andar y contar es mi oficio”, se decía.

"Después estalló nuestra guerra. Se puso inmediatamente al servicio de la República, pero al establecerse el Gobierno en Valencia huyó a Francia"

Director, desde 1931, del periódico azañista Ahora, fichó como columnistas a Unamuno, Baroja o Maeztu, y entrevistó a personajes como Abdelkrim, Haile Selassie, Maurice Chevalier, Charlie Chaplin, Winston Churchill o Alfonso XIII. En medio de aquella vorágine periodística ganó el Premio Mariano de Cavia por un artículo sobre Ruth Elder, la primera aviadora en cruzar el océano Atlántico en solitario.

Se embarcó en un viaje en avión por Europa, dejando crónicas que luego se convertirían en un libro, adelantándose, según Muñoz Molina, a maestros del Nuevo Periodismo como Tom Wolfe. Durante aquellas aventuras entrevistó a Kerenski y a Goebbels: “Es de esa estirpe dura de los sectarios, de los hombres votados a un ideal con el cual fusilan a su padre si se les pone por delante”. Corría el año 1933, pero ya se advertía todo el desastre que llegaría pocos años después.

Después estalló nuestra guerra. Se puso inmediatamente al servicio de la República, pero al establecerse el Gobierno en Valencia huyó a Francia, pues un hombre como él “había contraído méritos bastantes para haber sido fusilado por los unos y por los otros”. Se marchó “cuando el terror no le dejaba vivir y la sangre le ahogaba”. Consciente de los peligros de los totalitarismos, que reconocía en las dos Españas en guerra, Chaves Nogales no quiso, ni pudo, participar en aquella orgía de sangre y crimen.

"Cuando los nazis entraron en París tuvo que volver a exiliarse, esta vez en Inglaterra, donde fallecería con solo 46 años"

Desde Francia luchó por una Tercera España, denunciando “a las cuadrillas de asesinos que ejercían el terror rojo en Madrid”, a “los moros, los bandidos del Tercio y los asesinos de la Falange que ejercían la barbarie” o a “los analfabetos anarquistas”. El escritor continuó su particular contienda escribiendo multitud de crónicas para diversas publicaciones internacionales, sobre todo hispanoamericanas, y algunos libros de gran valía. Cuando los nazis entraron en París tuvo que volver a exiliarse, esta vez en Inglaterra, donde fallecería con solo 46 años.

Manuel Chaves Nogales perdió primero la República y luego la guerra. Pero la batalla contra el olvido acabó por ganarla. Hoy se reeditan sus grandes obras, que deben ser leídas tanto por su calidad de prosa como por su claridad moral: Juan Belmonte, matador de toros, A sangre y fuego o El maestro Juan Martínez, que estaba allí son algunos de los títulos que podemos encontrar en nuestras librerías y que constituyen testimonios de incalculable valor sobre una época convulsa y compleja.

 

Sobre A sangre y fuego ha afirmado Pérez‑Reverte en varias ocasiones que el prólogo, escrito por el propio Chaves, debería leerse en las escuelas: “Yo he querido permitirme el lujo de no tener ninguna solidaridad con los asesinos. Para un español quizá sea esto un lujo excesivo”. Barbarie real convertida en material literario en una serie de relatos que constituyen el paradigma de nuestra mayor tragedia.

"Sorpresivamente, la forma de mirar, andar y contar el mundo de Chaves Nogales vuelve ahora con Guerra total"

Sorpresivamente, la forma de mirar, andar y contar el mundo de Chaves Nogales vuelve ahora con Guerra total, un volumen publicado por Renacimiento que reúne una serie de relatos hasta ahora inéditos en libro. Una especie de continuación de A sangre y fuego. Nueve de esos diez textos aparecieron en 1937 en Madrid, una revista editada en el exilio francés y de vida efímera; su autoría, atribuida por el editor Abelardo Linares a Chaves, ha sido matizada por su biógrafa, María Isabel Cintas, que duda del uso sistemático de pseudónimos por parte del periodista sevillano.

Más allá del debate sobre la firma, Guerra total compone un fresco brutal conformado por historias que transitan de los bombardeos en Euskadi a los fusilamientos en Galicia, de padres que buscan a sus hijas entre los escombros a víctimas y verdugos que intercambian sus papeles según el bando, el lugar y el momento. Comparten con A sangre y fuego la voluntad de mirar la barbarie de frente, sin coartadas ni heroicidades, dejando constancia, con prosa contenida y exacta, de una tragedia colectiva donde la violencia lo invade todo y nadie puede salir indemne.

5/5 (1 Puntuación. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios