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Un cínico de manual

Un cínico de manual

Menina a mi pesar es fruto del sueño de una calurosa noche de verano en Mallorca. Literalmente. Nada más despertar, aún con la baba cayéndome por la boca, lo puse en común con mi compañero de almohada, pues raramente me acuerdo de lo soñado. Compartir en somnolencia me ayudó a recuperar y desarrollar la creatividad que brotaba, para luego anotarla y darle forma. La idea de la novela nació más tarde, durante el desayuno. Todos rieron por lo disparatado de mi fantasía, pero quisieron saber más interesándose por los personajes y pinchándome para que continuara con el relato. Al ver la reacción que Menina provocaba, entendí que ahí había una historia esperando a ser contada.

He de confesar, igualmente, que hacía poco que había revisitado la película de Berlanga La Escopeta Nacional, un ácido y magistral retrato de la clase empresarial y política española del tardofranquismo de la década de los setenta. Mi novela necesitaba ese tono satírico, pues mi sueño era el resultado de la crispación y la polarización social. Las contradicciones en las que incurren los políticos, unido a los bulos con los que los medios y las redes nos bombardean a diario, crearon el caldo de cultivo perfecto para una nueva parodia nacional. En ese sentido, la novela suponía una evolución respecto a mis libros anteriores, pues nacía con la clara voluntad de llevar la crítica social hasta sus últimas consecuencias. ¡Pues no hay nada mejor que reírse de uno mismo!

"Menina nacía como la última descendiente de una familia noble venida a menos, los marqueses de Cervina"

Convertido ya en un cínico de manual, hube de buscar el difícil equilibrio entre ganarse la vida y perseguir sueños. Ser libre pensador resulta caro, como todos sabemos. Así que una vez dispuse de tiempo suficiente (lo único que no se compra ni vende en ningún supermercado) y de espacio propio, me dispuse a pensar, observar y narrar, el mundo onírico que se iba conformando en mi cabeza.

Menina nacía como la última descendiente de una familia noble venida a menos, los marqueses de Cervina, marcados por la herencia de apellidos ilustres, los excesos de sus antepasados y el derrumbe de un mundo que ya no se sostiene. Además, a mi protagonista le habían tocado todos los descartes genéticos de sus nobles e ilustres ancestros. ¡Lo peor de cada cual!

Imaginé a una Mari Bárbola moderna, rodeada de impostura, privilegios y falsas equidistancias contra las que rebelarse. Tras superar la undécima crisis financiera, así como la aprobación de la Ley de Memoria Democrática, la Menina, única heredera de los Cervina, cuestionaría su entorno, con una mirada a medio camino entre la ironía y la lucidez, dejando al descubierto las contradicciones que la rodeaban mientras luchaba por sobrevivir en una pecera repleta de pirañas tan voraces como mimadas.

"La picaresca y el humor incómodo de la parodia fueron conformando una historia que, además de entretener, busca retratar la época que nos ha tocado vivir"

La picaresca y el humor incómodo de la parodia fueron conformando una historia que, además de entretener, busca retratar la época que nos ha tocado vivir, marcada por el auge de unos movimientos populistas, que creíamos extintos tras pasar por dos contiendas mundiales.

Creo que los lectores se verán reflejados con algunos aspectos de la novela, no tanto por identificarse con un personaje concreto, sino por determinadas actitudes, discursos y contradicciones que todos arrastramos. Pequeñas miserias muy reconocibles que nos hablan de una realidad que nos resulta cercana.

Me atraía desarrollar una historia que combinara la mirada crítica con la capacidad de entretener, apostando por una narrativa directa, con ironía, ritmo y cierta conexión con el lenguaje más popular y actual de las nuevas generaciones.

De hecho, no descarto volver al universo Menina, pues considero que tiene aún recorrido. Me viene a la mente una posible deriva más digital y contemporánea del personaje, pues, citando a Andrew Wilson, biólogo evolucionista, filósofo y mil cosas más: “Hemos creado una civilización al estilo de Star Wars, con emociones propias de la Edad de Piedra, instituciones medievales y tecnología divina”.

Pero eso es harina de otro costal, otro making of

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Juan Loste, licenciado en Ciencias Económicas, trabajó más de una década para el Banco Santander en Nueva York, Frankfurt y Madrid antes de dedicarse al desarrollo de marcas españolas como Uno de 50 o El Ganso, y a la dirección del espacio cultural Siluro Concept. Su estilo es directo, irónico e impregnado de lenguaje popular. Debutó con Confinados en Gower y continuó con Isabelle. Menina a mi pesar es su tercera novela.

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Autor: Juan Loste. Título: Menina a mi pesar. Editorial: Durii. Venta: Todostuslibros. Venta: web de la editorial.

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