Después de tres meses, la gira de El juicio continúa creciendo y, junto a presentaciones, firmas y ferias del libro, también aparecen en el camino otros eventos que convierten este viaje literario en una experiencia todavía más especial. Uno de los más importantes de estos últimos días ha tenido lugar en Toledo, en Puy du Fou, el gran parque dedicado a la historia de España, donde tuve el honor de participar como miembro del jurado del prestigioso concurso de relatos que organiza, un certamen que celebra ya su segunda edición y que sigue creciendo con enorme fuerza. Hasta allí me desplacé para disfrutar no solo del evento, sino también de unas instalaciones espectaculares que convierten la historia en una experiencia viva. Además, fue una magnífica ocasión para coincidir con otros escritores como María Reig, Isabel San Sebastián o Antonio Pérez Henares, compañeros con los que siempre es un placer compartir conversación y pasión por la literatura.
Además, el hotel guarda una extraordinaria biblioteca con ejemplares dedicados por innumerables autores que han pasado por sus habitaciones y salones a lo largo de los años, convirtiendo ese espacio en un auténtico refugio literario.
Pamplona también alberga una obra fundamental de Francisco de Goya: el retrato del marqués de San Adrián, una de esas pinturas que impresionan por la fuerza y modernidad de su mirada. Precisamente al día siguiente viajé hasta Tudela, ciudad natal de aquel marqués, para presentar El juicio en el histórico Palacio del Marqués de San Adrián, actual sede de la UNED. Resulta fácil imaginar que el propio Goya recorrió en su día aquellos salones. Allí celebramos una presentación magnífica junto a la librería Letras a la Taza y sus estupendos libreros, Miguel y David, grandes amantes de los libros y de la cultura.
La ruta navarra fue fantástica, pero la semana todavía guardaba más kilómetros y más lectores. Después llegaron dos grandes citas en la Comunidad Valenciana. La primera fue la Feria del Libro de Castellón, donde pude ofrecer una presentación y participar en diferentes firmas en librerías. Además, tuve el lujo de compartir cena y conversación con Blue Jeans, uno de los autores más queridos por los lectores jóvenes en España.
Y desde Castellón marché directamente a la Fira del Llibre de València, probablemente una de las grandes ferias literarias de nuestro país. Allí estuve durante dos jornadas presentando y firmando ejemplares, rodeado además de grandes amigos y compañeros escritores como Juan Francisco Ferrándiz, Begoña Valero y otros autores con los que siempre resulta maravilloso reencontrarse entre casetas, lectores y libros. La feria de Valencia posee algo especial: su ambiente, su organización y la enorme respuesta del público la convierten en una cita imprescindible para cualquier escritor.
La semana terminó finalmente en Albacete, donde presenté El juicio en la renovada Librería Popular, un lugar de referencia que acaba de estrenar una magnífica remodelación de sus instalaciones. El resultado es espectacular y demuestra que las librerías siguen siendo uno de los grandes pulmones culturales de nuestras ciudades. Allí compartimos otra tarde inolvidable junto a los lectores de Albacete, poniendo el broche final a una semana intensa, llena de viajes, conversaciones, literatura y encuentros que continúan dando vida a esta gira de El juicio.




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