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Abismos que morirán en la extinción

Abismos que morirán en la extinción

Disentir cuando el muro que parte la claridad en dos ha renunciado a la palabra y grita. Disentir cuando la misma claridad partida burbujea en sus peores extremos, como si en nada pudiera traducirse el paso del tiempo. Disentir cuando el todo atraviesa los diálogos a los que un día confiamos nuestras contradicciones más íntimas. Disentir, y aquí está la respuesta, porque en lo etéreo la evanescencia ha endurecido sus texturas para que los verbos olvidados brillen contra el caos y contra el muro que se ensancha con más violencia, con grietas en sus nervaduras de cristal y demasiada desarmonía.

Cuando se asume, pues, la postura de la disensión, las preguntas, siempre múltiples, perecen y se reconstruyen en el aire, y uno se vuelve persona que ha dicho no a lo atávico para seguir sobreviviendo, para ensayar a ciegas un abrazo en las lindes del abismo. El que está en el aire, última obra del poeta madrileño afincado en Valencia, Víktor Gómez Ferrer, es un ejemplo de ingeniería poética que se suspende entre dos territorios; se suspende para formular las preguntas incompletas que, a ras de suelo, mueren en soledad sin ser pronunciadas, sin testigos que validen el fracaso que conduce a la blancura y la exalta. Es necesario, pues, recurrir a la ingeniería y a esa matemática profunda y a veces circular en la que cabe distanciar el interrogante de su posible solución, la duda de la salida pragmática que ofrecen los síes y los noes, como si en la grisura y los claroscuros emocionales no cupiera la alquimia del decir. “Ser —dice Gómez Ferrer en el primero de los versos— es saber qué hacer con esta sed”. Y esta, la sed, lejos de desplegarse para el poeta como un sinónimo de la ambición, representa el equilibrio entre dos mundos interconectados, entre dos cuerpos que se reconocen mutuamente en su derecho al asilo y entre múltiples latitudes que no denostan los escombros, sino la ruindad del hacedor.

"Cinco son las partes de este poemario y un pensamiento conductor: la calma como propósito y vehículo de tránsito; la calma como metáfora discursiva y eje de resistencia"

El que está en el aire representa, en la obra de Víktor Gómez Ferrer, una culminación —formal y conceptual— de un proyecto cuyo punto de inflexión tuvo lugar en el año 2013, con la obra Pobreza, y que alcanzó su cenit en 2019 con el extraordinario Sobrante y su denuncia del biopoder capitalista y de la concepción del individuo como un excedente demográfico e improductivo. Pero el ser humano, lejos de responder a esa maldita objetivación que lo zahiere, que lo resume en sujeto material y banaliza sus emociones, libra una batalla continuada contra la vulnerabilidad y contra ese desestructuralismo contemporáneo que, con falsas expectativas, pervierte los paisajes interiores con sus fórmulas salvajes. Es en esta dirección donde Víktor Gómez Ferrer ha sabido desarrollar su loada “poética de la ruina”, y en ella debe encuadrarse el que está en el aire, no solo por su hondura reflexiva, sino por su extraordinaria capacidad para materializar el necesario mimetismo entre la austeridad y la sintaxis poética.

Cinco son las partes de este poemario —Cero, El que está en el aire, Entre (las flores), Dos ramas doradas y Plus— y un pensamiento conductor: la calma como propósito y vehículo de tránsito; la calma como metáfora discursiva y eje de resistencia; la calma como un silencio alboreado, con verbos que destraman una complejidad a la que nunca debimos estar obligados.

silencio
arco tensado en la niebla
sigilo y miedo
a falta de indicios
se agudiza
y enfría la tensión
el aire contiene lo que oculta
esa claridad de lo confuso
conflictiva presencia
arder resistir encarecer

Y ese pensamiento que vertebra y alarga la anatomía del poemario da lugar a un fresco sensorial en el que la percepción amenazada se convierte en la gran paradoja de nuestro tiempo: lo oculto, que puede ser salvador y a la vez dañino, apunta su presencia de carne para dictarnos en el tiempo y mostrarse más allá de las hipótesis. Solo el dominio de la técnica que despliega Gómez Ferrer a lo largo del poemario puede lograr esta perfecta construcción de silencios, de bellísimos enfrentamientos semánticos y de paradojas que, a fuerza de ser poderosas, destierran cualquier suerte de superficialidad. Estar en el aire y no renunciar al alivio de la respiración supone aceptar el miedo. Viktor Gómez Ferrer no solo tiene la virtud de explicarlo, sino también de organizar sus matices en el lenguaje y de convertir sus facciones invisibles en materia verbal. “Lo que la poesía y los fracasos no saben es mentir”, dice Gómez Ferrer. La complejidad de esta formulación, que es introspectiva, pero también social, da lugar a un alumbramiento al que el lector se entrega, percibiéndose dentro del poema e hilvanando, en pro de la liberación, sus costosas tensiones.

esta mañana vi unas calas blancas
preciosísimas y ellas debieron ver
mi cara de gratitud y admiración
ahora caigo en mi “buena suerte”

Las útiles epifanías que alumbran el poemario, y en las que la personificación, la inversión de la mirada y la elipsis emocional nos descubren que la verdad es mínima y perfecta, accidental y evocativa; la verdad es un antihéroe que percute el andamiaje del exceso y la banalidad, mientras se resiste a una contemplación cerrada. En este viaje en el que florecer es un arma en el corazón del caos, y en el que la duda floreada es un acto de sinceridad, Víktor Gómez Ferrer nos regala una culminación agresiva. En su capítulo cuasi final, Dos ramas doradas, esa misma duda transita por las esquinas de la paternidad y por esos otros alrededores del no existir, donde lo posible se empantana en desamor y culpa, y es mucho más que un manifiesto confesional. En su soterrada limpidez germinan las claves de esa disensión contra el sufrimiento que solo un poeta como Víktor Gómez Ferrer puede iluminar en las cavidades del aire; allí, frente a los abismos que antes o después morirán en la palabra sugerida y en la extinción.

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Autor: Víktor Gómez Ferrer. Título: El que está en el aire. Editorial: Contrabando. Venta: Todos tus libros.

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