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El Himalaya como hogar

Hay libros que no necesitan nada más que la bondad para explicarse. El riesgo es intentarlo y verter, sin darse cuenta, parte del trabajo en el tarro de lo cursi, que nos alejará de la belleza. Evitar esto está en la obra de algunos pocos, que han conseguido transmitir los mejores sentimientos: Mary Oliver, Annie Dillard, Henry Beston, Amy Liptrop, William Fiennes, Nick Jans… y ahora Anuradha Roy (Calcuta, 1967), que en este hermosísimo libro, Llamada por las montañas, nos habla de lo que estamos hechos, de cómo sentirnos bien cuando conseguimos convivir con lo que de verdad nos construye, que es la naturaleza. Después de veinticinco años viviendo allí, en una ciudad del Himalaya indio, Roy decide relatar parte de sus memorias en unos textos que tienen la extensión propia de los artículos de revista. Es cierto que tanto su dedicación como las condiciones de vida contemporáneas se lo permiten: Roy tiene, junto a su marido, una editorial pequeña, que para sostenerse no necesita las condiciones de vida y de economía que ofrece una ciudad como Nueva Delhi. Así pues, deciden marcharse a la montaña, al encuentro con la naturaleza, y con todas las promesas que la naturaleza ofrece y que tienen que ver con la felicidad y con la belleza.

"Esta forma de vida, compasiva, tiene otros protagonistas, que son los perros. Adora a los perros, que va adoptando o que, en alguna ocasión, parece que son ellos los que la eligen"

Hay un par de elipsis que nos intrigan a lo largo de la lectura: la más evidente es la escasa, casi nula, mención a su compañía humana en estos años, a su pareja, aunque sí habla en primera persona del plural muchas veces, enfocando su conciencia en el nosotros, en algo así como la familia; y la segunda es la omisión de las calidades del lugar del que salen despedidos, de la gran ciudad. Roy opta por centrarse en lo que ocasiona bienestar, al margen de la mala oferta vital que se ha ido gestando en buena parte del planeta. De ahí que cada movimiento que ella va protagonizando se transforma en un descubrimiento, en una sorpresa. Aprender, nos dice, significa aprender cosas buenas. Sus descripciones, que abundan, tienen como función dar fe de la forma respetuosa con que interacciona con la naturaleza. Se preocupa por lo que tiene que ver con la botánica, o por las aves, pero apartando el conocimiento científico para centrarse en la observación.

"Ojalá todo esto no se pierda, parece ser la conclusión de la lectura del libro. Roy se expresa con muchísima sencillez, como una persona que anda sin correa, en expresión que ella misma utiliza"

Esta forma de vida, compasiva, que va exponiendo tiene otros protagonistas, que son los perros. Adora a los perros, que va adoptando o que, en alguna ocasión, parece que son ellos los que la eligen. Hay más compañeros en este viaje vertical. Escribirá sobre alguno de ellos, como la anciana con la que está inevitablemente ligada a vivir, pero parece que serán los perros leales los seres con los que más se identifique. Hasta el punto de que la enigmática pérdida de uno de ellos nos podría llevar al llanto, de no ser por la aceptación con que lo expone, entendiendo que forma parte de un ciclo natural. Aunque no natural del todo, dado que los animales se ven obligados a cambiar de hábitat por el empuje de los cambios forzados por el hombre, entre los que destaca el cambio climático.

Ojalá todo esto no se pierda, parece ser la conclusión de la lectura del libro. Roy se expresa con muchísima sencillez, como una persona que anda sin correa, en expresión que ella misma utiliza. Demuestra ser una persona sensible, una escritora sensible —«Como siempre, cuando compiten la ciencia y la emoción, a mí me gana el sentimiento»—, y nos enseña que alejarse de la civilización no significa aislarse si uno posee el don de la mirada, si uno entiende que vivir no es lo mismo que abundancia de estímulos, incluidos los estímulos culturales. Roy pertenece a esa estirpe de escritores que están convencidos de que no hay más cultura en un aria de ópera que en el canto de un zorzal. Y sabe cómo mostrar esa enseñanza encauzando una gran sensibilidad.

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Autora: Anuradha Roy. Título: Llamada por las montañas. Traducción: Gala Sicart Olavide. Editorial: Fiordo. Venta: Todos tus libros.

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