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Cantonet, el racó tintinaire (III): ¿Quién dijo que iba a ser fácil?

Cantonet, el racó tintinaire (III): ¿Quién dijo que iba a ser fácil?

Pocos fueron los que pensaron en su momento que nuestro proyecto fuera sostenible a largo plazo. Fue considerado un brindis al sol por más de uno y, tal como expliqué en el anterior artículo, muchos de ellos, algunos allegados, se esforzaron con su ausencia para que así fuera.

Los únicos que tuvimos fe en la bondad del producto Tintín y en la capacidad de desarrollo y divulgación del mismo fuimos nosotros, además de un grupo de amigos y clientes que nos acompañan en todo nuestro recorrido hasta el día de hoy, los cuales llegaron incluso a ser cuestionados por bordurios de pacotilla en su faceta como coleccionistas, y también en su manera de adquirir los productos variados que les vamos ofreciendo y consiguiendo.

Por tanto, gratitud infinita la nuestra para nombres como Jordi, Toni Eva, Víctor, Lluís, Jaume, Joan, Antonio, Alberto, Salvador, Ernesto, Ana, Xavier, y un largo etcétera que, desde el inicio de nuestra actividad, han sabido darnos la suficiente confianza como para empoderarnos ante las decepciones que algunos nos han ocasionado.

"En Cantonet tuvimos y seguimos teniendo clientes de los que actúan como verdaderos mecenas, a los cuales les debemos nuestra persistencia y sostenibilidad en el mercado después de quince años"

Nosotros teníamos una percepción de la venta de producto Tintín mucho más allá  del mero hecho de “sírvase usted mismo y luego pase por caja”. No, había un universo múltiple de categorías a poder ofrecer a un público que no lo conocía, que tampoco nos conocía y nos escuchaba por primera vez. No era viable, empresarialmente hablando, un simple establecimiento actuando como dependientes. Nos considerábamos profesionales del producto que teníamos entre manos, y esa función es la que siempre desempeñamos.

Como dato simpático, ya pasados unos años, en la nota de prensa de unas jornadas alrededor del cómic patrocinadas por el Ayuntamiento de Barcelona, participando en un coloquio junto al escritor César Mallorquí y al tintinólogo Joan Manuel Soldevilla, fue citado mi nombre, calificando mi actividad laboral como “de profesión Tintinaire”, creándose en ese momento una nueva especialidad profesional.

En pocos meses vimos que nuestra función comercial y divulgadora no podía quedar estancada en los 80 metros cuadrados que abarcaba nuestro establecimiento, y que era necesario mostrarse al exterior con toda una serie de iniciativas que pudieran llegar a ojos y oídos de los aficionados a Tintín, adormecidos muchos de ellos en la lectura adolescente de sus aventuras. No era suficiente la frecuencia de una buena cantidad de clientes que consumían asiduamente los productos que les íbamos buscando a petición suya, ni las escasas novedades que por aquel entonces ofrecía Moulinsart. En Cantonet tuvimos y seguimos teniendo clientes de los que actúan como verdaderos mecenas, a los cuales les debemos nuestra persistencia y sostenibilidad en el mercado después de quince años.

"Clientes de Badalona como Xavier Mirabet, David Durany y David Llong hicieron acto de presencia en la tienda gracias a esas actividades promocionales, y hoy en día mantenemos un contacto personal y comercial ciertamente enriquecedor"

Pero tal como digo, en aquel momento debíamos sacar la tienda al exterior, además de hacer una continuada campaña de publicidad que hiciera llegar la noticia de nuestra existencia a un mayor número de personas interesadas en el producto tintinesco, antiguo y actual. Para ello, contactamos con empresas publicitarias que nos ofrecieron hacer acto de nuestra presencia mediante plafones divulgativos, en estaciones de Metro y en la carrocería de autobuses.

Gracias al apoyo económico de la actividad que todavía se llevaba a cabo en nuestra imprenta, invertimos en dichos tableros publicitarios, inicialmente por espacio de seis meses, en la estación de Metro de Verdaguer, Línea L4 (Amarilla), y posteriormente seis meses más en los faldones de los autobuses de la Línea H10, cuya trayectoria transcurría por toda la Calle València, pasando por delante de nuestro establecimiento, y llegaba haciendo paradas intermitentes hasta pasado el Pavellón Olímpic de Badalona. Recordaré que esta publicidad en los autobuses sí que nos dio resultados excelentes. Clientes de Badalona como Xavier Mirabet, David Durany y David Llong hicieron acto de presencia en la tienda gracias a esas actividades promocionales, y hoy en día mantenemos un contacto personal y comercial ciertamente enriquecedor.

Llegados a ese punto, empezamos a funcionar mediante el descarte de las iniciativas publicitarias que no nos daban los resultados esperados, y pusimos en práctica nuestra participación en celebraciones comerciales mediante montaje de stands de promoción y venta a nivel de distritos varios de Barcelona, contratación de espacios en FICOMIC, GIROCOMIC, festividades como Sant Jordi mediante carpa situada en Paseo de Sant Joan, e incluso trasladábamos nuestra pasión a certámenes como el COMICON celebrado en IFEMA de Madrid.

En Madrid, con agradecimiento inmenso a toda la directiva de la Asociación tintinóloga de habla hispana Mil Rayos, llevamos participando de su Encuentro Tintinófilo, como comercio especializado en la obra de Hergé en exclusiva, la friolera cifra de trece años ininterrumpidos, llegando a conocer a innumerables aficionados al mundo hergeniano, personas que nos consta que esperan con ilusión y cierta ansiedad el podernos reencontrar año tras año, y así poder departir momentos brillantes acerca de la afición que nos aproxima en todos los ámbitos.

"Todo lo descrito llevó consigo la curiosidad de distintos medios de comunicación sobre nuestra nueva actividad empresarial, y nos propusieron participar en distintos programas televisivos"

Cabe destacar que en dichos encuentros tintinescos, y en otras ocasiones, como secretario del Cuerpo Consular de Syldavia en España, he tenido el honor de celebrar en Madrid la imposición de insignias a un buen número de compañeros Cónsules de Syldavia de distintas partes de España. Señores tan ilustres como Antonio Resines y Arturo Pérez-Reverte, cuya persona me tiene en trato preferente como “primo”, dada la similitud de nuestros apellidos.

Al mismo tiempo, todo lo descrito llevó consigo la curiosidad de distintos medios de comunicación sobre nuestra nueva actividad empresarial, y nos propusieron participar en distintos programas televisivos.

Al cabo de pocas semanas de haber inaugurado la tienda, se pusieron en contacto con nosotros desde TV3, mostrando su interés en que participásemos en un programa que se emitía semanalmente en la franja nocturna de los jueves, llamado Banda Ampla y dirigido por la periodista Lidia Heredia. Dicho programa, emitido en directo el 23 de febrero del año 2012, tenía como tema central “Buscant la feina: la capacidad de emprender actividades empresariales singulares en tiempo de crisis”.

"Lo que los dejó seriamente aturdidos y desencajados fue el cambio de rumbo profesional decidido en nuestro cónclave familiar, con la apuesta de abrir un espacio tintinesco tan inusual"

Fuimos invitados como ejemplo de una de estas actividades singulares, a la vez que presentados mediante una grabación visual llevada a cabo en nuestro taller y posteriormente en nuestra tienda. Recuerdo que, una vez llegados a TV3, nos condujeron a una sala repleta de personas, las cuales irían participando en el programa en la medida que la presentadora les fuera dando la oportunidad de explicar su experiencia personal emprendedora.

Así y todo, para ponernos en contexto, en dicha sala nos fueron citando uno a uno, explicando nuestros anhelos, dando a conocer de forma resumida los motivos por los cuales nos habían invitado a dicho programa. Pude captar en ese recinto un buen número de chicos jóvenes con afán de comerse el mundo, con una cierta tendencia a lo yuppie, que fueron explicando uno tras otro sus trayectorias profesionales, estudios y sus nuevos proyectos a emprender. Cuando me tocó a mí dar explicaciones sobre nuestra trayectoria, encasillada en más de treinta años consecutivos dedicados empresarialmente a la labor de sostener un negocio familiar de artes gráficas, una vez finalizada mi intervención me encontré con un aplauso unánime y atronador por parte de los presentes.

No entendí gran cosa y, ante mi extrañeza, uno de ellos me manifestó que en sus mentes era impensable el poder mantener con una inversión constante tecnológicamente hablando, una actividad tan costosa y evolutiva como era el sector de las artes gráficas. Para ellos, toda actividad emprendedora era mucho más efímera en el tiempo. y nuestra experiencia y trayectoria eran sinónimo de éxito al haber permanecido en pie durante tanto tiempo con dicha actividad a nuestras espaldas, pero lo que los dejó seriamente aturdidos y desencajados fue el cambio de rumbo profesional decidido en nuestro cónclave familiar, con la apuesta de abrir un espacio tintinesco tan inusual.

Puestos a pensar, recordando aquellos tiempos en la zona industrial del Poble Nou de Barcelona —actual distrito del 22@—, en este momento no podría contar con los dedos de una mano las empresas gráficas que a día de hoy permanecen con sus puertas abiertas.

Sea como fuere, programas televisivos como el mencionado, Els matins amb Helena García Melero, de TV3, Benvinguts, de El Punt Avui TV y muchos otros de gran audiencia a los que fuimos invitados, sirvieron para que el público interesado en el producto Tintín lo asociara a nuestro establecimiento.

Tal como he comentado con anterioridad, el esfuerzo para ir cubriendo mes tras mes las expectativas empresariales era incesante. La crisis cada vez se agudizaba más y no pasaron más de quince meses desde su inauguración hasta que la tienda Tintín de Plaça de les Arenes tuvo que cerrar sus puertas.

Aunque el lector pueda pensar que a río revuelto ganancia de pescadores, en nuestro caso no fue así. Es verdad que los únicos que vendían producto Tintín en exclusiva éramos nosotros, pero en una ciudad como Barcelona los puntos de venta que comercializan entre sus productos el merchandising de Tintín superan la quincena, de tal manera que el trozo de pastel a repartir fue escaso. No notamos en ningún momento la afluencia de público que pudiera aparecer rebotado por el cierre de dicho establecimiento. La competencia entre los distintos puntos de venta siempre ha sido muy intensa, y por otro lado el producto en sí lleva consigo una serie de peculiaridades incómodas a la hora de ser comercializado.

"Lo que pidas al distribuidor lo compras y lo pagas religiosamente mediante recibo domiciliado, y lo que no vendas te lo quedas como fondo a ir ofreciendo a posibles nuevos interesados o te lo comes cruda y llanamente"

La escasez de novedades durante algunas fases del año y la exclusividad de los productos con licencia Moulinsart —actualmente Tintinimaginatio— mediante la limitación de unidades a fabricar por cada uno de dichos artículos hacen que algunos de ellos desaparezcan del mercado en cuestión de días. Eso provoca que, una vez han sido vendidos en tienda, sus precios se disparen de forma considerable en las plataformas de venta pública.

El tema de la exclusividad llega hasta tal punto que es el propio distribuidor el que tiene su cuota restringida a un porcentaje de la fabricación, y la obtención de un número superior de piezas para poder suministrar a sus clientes se le hace tarea imposible a conseguir. Todo ello provoca una gran jaqueca a la empresa distribuidora a la hora de repartir el botín de piezas. y un tremendo enojo por parte de los puntos de venta al ser informados de las limitaciones de unidades que nos son ofrecidas para ser vendidas a nuestros clientes. Podías tener encargadas y vendidas 30 figuras de nueva producción y el distribuidor informarte que tan solo te podía otorgar 25 unidades.

Para acabar de complicar la existencia de un negocio como el nuestro, así como las librerías tienen acordado mayoritariamente con las editoriales el tener en depósito sus novedades literarias e ir liquidando el pago en la medida que se ocasionen las ventas, en el caso de los libros de Tintín y sus ediciones especializadas no es así. Lo que pidas al distribuidor lo compras y lo pagas religiosamente mediante recibo domiciliado, y lo que no vendas te lo quedas como fondo a ir ofreciendo a posibles nuevos interesados o te lo comes cruda y llanamente.

"En más de una ocasión tuvimos alguna duda sobre su posible originalidad, y delante de la pasividad de Moulinsart en comercializar novedades, las adquiríamos con el convencimiento de que eran oficiales"

En pocas palabras, si el negocio estuviera en manos de la venta en exclusiva del producto Tintin ofrecido por las novedades de Moulinsart y no fuera acompañado por padrinos potentes, no hubiéramos durado más que lo pronosticado por los infames bordurios que apostaron por infringirnos su ausencia consumista para que no sobrepasara nuestra existencia empresarial más tiempo del que auguraron.

Pero no fue así, ya que nuestro acierto fue el poder ir adquiriendo encargos de nuestros clientes más fieles y devotos relacionados, por ejemplo, con libros en distintos idiomas, figuras metálicas de la marca Pixi, figuras y esculturas de finales de siglo pasado —realizadas por artistas de la talla de Marie Leblon, Michel Aroutcheff, Pascal Rodier, Patrick Regout—, postales firmadas por Hergé, originales y libros dedicados por el mismo artista, primeras y segundas ediciones con lomo de tela, tanto en castellano como en catalán, etc.

Pasado algo más de un año desde el cierre de la tienda Tintín de Plaça de les Arenes, se corrieron voces de que se volvía a abrir otra tienda oficial dirigida por otra gerencia, y apadrinada por personas más potentes que en el peor de los casos la podrían mantener a flote. Como poco y para empezar, dicho negocio no tendría que asumir y afrontar los gastos desmesurados como inquilinos y otras derramas que llevan consigo los centros comerciales, los cuales te crujen con sus cuotas de mantenimiento, vigilancia, publicidad etc.

"Agradecer al distribuidor la santa paciencia que ha tenido y sigue teniendo con todos nosotros, todo entendiendo que navegamos en el mismo barco, aunque muchas veces por aguas turbulentas"

Nosotros nos movíamos por muchos frentes, y en ocasiones personas particulares entraban en la tienda y te ofrecían el venderte figuras que en todo momento hubieras dicho que eran originales, pero sin poseer ni la caja ni el certificado que las autentificara. En más de una ocasión tuvimos alguna duda sobre su posible originalidad, y ante de la pasividad de Moulinsart en comercializar novedades, las adquiríamos con el convencimiento de que eran oficiales, y así se las ofrecíamos a nuestros clientes.

Las llamadas telefónicas del distribuidor como moderador eran reiteradas e incesantes. Siempre con tono conciliador sobre los precios, la oficialidad de los productos a la venta, los descuentos a realizar, etc. Siempre con la frase inicial de “nos han dicho que…”, “nos han informado de que…”, y así toda una retahíla de insinuaciones abocadas hacia nosotros y a otros comercios que competían con la marca oficialista amparada por Moulinsart.

De todas formas, dadas las circunstancias, agradecer al distribuidor la santa paciencia que ha tenido y sigue teniendo con todos nosotros, entendiendo que navegamos en el mismo barco, aunque muchas veces por aguas turbulentas, y finalmente constatando que las confrontaciones dentro de ese barco no benefician a nadie.

La situación descrita era tan frecuente que finalmente recibimos una carta certificada del departamento jurídico de Moulinsart, en la que se nos acusaba e incriminaba, mediante unas amenazas a nivel de extorsión impropias de cualquier abogado que se preciara, sobre una supuesta mala praxis comercial, de la cual habían sido informados por terceros. Al mismo tiempo, en dicha misiva certificada se nos instaba a firmar un documento en el que se nos exigía el compromiso de no vender otra cosa que no fuera su producto oficial, y no poder tener decorada la tienda con otros artículos que no fueran los suyos.

Estudiado el documento con nuestro abogado, Cristóbal, entendimos que firmar dichas condiciones era renunciar al derecho que teníamos a vender toda una cantidad de producto que en su momento tuviese licencia o que simplemente era público —periódicos, panfletos, monedas, sellos, revistas, etc.—, y al mismo tiempo someternos a, por ejemplo, no poder tener colgado en nuestra tienda un dibujo enmarcado hecho por mi estimado padre. Vamos, aquí sí que tuvimos bien claro que por ahí no pasábamos.

"Moulinsart perdía muchos casos de acusación jurídica debido al escaso conocimiento histórico que tenían las jóvenes abogadas de Moulinsart de los productos derivados"

Dado lo explicado, nuestra respuesta fue negarnos a sus exigencias y devolverles el documento citado sin firmar, invitándolos a que hicieran acto de presencia por sí mismos en nuestra tienda y así poder constatar la falsedad de las acusaciones que nos infligían, acusaciones cuya procedencia, en todo momento, el departamento jurídico de Moulinsart se negó a facilitarnos. En pocas palabras, tirar la piedra y esconder la mano.

Recuerdo que, en una conversación con el tintinólogo Olivier Roche, me explicaba que, aunque no fuera una información que se hiciera pública, Moulinsart perdía muchos casos de acusación jurídica debido al escaso conocimiento histórico que tenían las jóvenes abogadas de Moulinsart de los productos derivados con licencia otorgada en vida de Hergé. Es bien cierto que podían ser muy buenas en su profesión, pero también es verdad que con cierta frecuencia se metían en unos jardines de los que finalmente les costaba encontrar la puerta de salida.

El resultado de nuestra negativa a firmar dicho documento y no aceptar el someternos a sus requisitos tuvo como venganza y castigo el exigir explicitamente a la asociación tintinesca “1001, associació catalana de tintinaires” la prohibición a perpetuidad de ser promocionados mediante el espacio publicitario que pagábamos religiosamente, como muestra de apoyo y colaboración a dicha entidad, en la revista semestral que edita la asociación, la cual tiene la obligación de ser aprobada por el aparato censor de Moulinsart, actualmente Tintinimaginatio.

"La inquietud y el mal cuerpo que nos ocasionó toda esta lucha por mantener la libertad de expresarnos visualmente como se nos antojara, sin falsear la obra de Hergé, llegó a oídos de muchos clientes nuestros"

Sin dejar de lado nuestras pugnas con Moulinsart, a nivel de visualización y siguiendo nuestro afán de darnos a conocer, contratamos a un fotógrafo profesional de Google para que nos hiciera un vídeo en forma de Tour 360º, en el que se pudiera mostrar al completo toda la tienda, y así poderlo colgar por todas las plataformas habidas y por haber. Esta grabación llegó a ser visualizada por el marido de Fanny Remi, Nick Rodwell y, mediante correo electrónico enviado desde Japón al distribuidor de producto de Tintín en España, se le instó a que contactara con nosotros para que anuláramos de inmediato dicho vídeo con el argumento de que habían muchos objetos de decoración que se mostraban en él y que no tenían permiso de ser puestos a disposición del público en general, alegando que eran adaptaciones no autorizadas de la obra gráfica de Hergé.

Evidentemente, no tuvimos más remedio que hacer bondad al respecto, configuramos de nuevo todo el producto de la tienda, tanto de venta como de decoración, y volvimos a contratar al fotógrafo que nos hizo el primer vídeo. Total, al margen del mal de vientre ocasionado al vernos señalados directamente por el máximo dirigente de Moulinsart, 250 euros del ala como pago del nuevo vídeo que desaparecieron de nuestro bolsillo por toda la cara.

No teníamos bastante con esforzarnos en conseguir la cuota de ventas diaria o semanal para llegar a final de mes de manera holgada, sino que teníamos que ir con pies de plomo para no incurrir en delito con el incumplimiento de los derechos de autor de Hergé, que no seremos nosotros quienes los cuestionemos, pero sí la manera inquisitoria de defenderlos por parte de sus herederos y de sus representantes.

La inquietud y el mal cuerpo que nos ocasionó toda esta lucha por mantener la libertad de expresarnos visualmente como se nos antojara, sin falsear la obra de Hergé, llegó a oídos de muchos clientes nuestros, los cuales no entendían ni siguen entendiendo esa política censora e inquisitoria que mantienen los dirigentes responsables de la obra de Tintín.

Llegó a ocasionar tanta molestia lo descrito que un muy buen cliente nuestro me propuso lo siguiente:

"A pesar de toda la desazón que te puedan provocar las insistentes contiendas descritas en este artículo, vivir con la obra de Hergé en tus manos es vivir en un mundo bonito"

“Enric, ya que son tan celosos de su producto oficial, coge la carta certificada y su sobre con el que te la han enviado y lo enmarcas, generando un cuadro con sus documentos oficiales, y lo cuelgas en la tienda de forma muy visible. No habrá en el establecimiento objeto más oficial y original que el contenido de dicho cuadro”. Y así lo hicimos; lo enmarcamos, lo colgamos y eso dio pie en la tienda a innumerables debates y comentarios con nuestros clientes y amigos, los cuales nos apoyaron en todo momento.

Tal como describe el titular del artículo, “¿quién dijo que iba a ser fácil?”, pero dada nuestra personalidad de lucha y competitividad persistente, hoy en día y después de casi quince años, seguimos dando guerra y nos mantenemos tozudamente firmes, viviendo y conviviendo en el mundo de Tintín.

Como bien me dice mi estimado amigo Juan Manuel Manzano, Cónsul de Syldavia en Extremadura:

“Enric, esto es impresionante. Cada día surge algo nuevo de Tintín. Un nuevo idioma, una nueva figura, un cohete Lego, nuevos aficionados que te descubren, personas que al entrar en mi museo se emocionan con lágrimas en los ojos al ver por primera vez la maqueta del Unicornio”, y así un sinfín de anécdotas.

Y es que, a pesar de toda la desazón que te puedan provocar las insistentes contiendas descritas en este artículo, vivir con la obra de Hergé en tus manos es vivir en un mundo bonito, buscándole la bondad a la vida aunque sea representando como Cónsul Honorario de Barcelona a un país tan bucólico y de ensueño como es Syldavia, lo cual nos mantiene la convicción de que por suerte… siempre nos quedará Tintín.

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Von Mackensen
Von Mackensen
7 horas hace

Buenos emprendedores adaptándose a las circunstancias del mercado. Para ser leído en facultades de marketing, ADE y emprendimiento