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5 poemas de La amistad de Wáng Wéi, de Claude Roy

5 poemas de La amistad de Wáng Wéi, de Claude Roy

Octavio Paz dijo: «Hay una palabra que define el estilo de Claude Roy: gracia. Es un don que tienen unos pocos seres privilegiados, como los ángeles y los felinos. Fue un severo moralista confuciano pero es autor también de textos extraños e irónicos»

En Zenda ofrecemos cinco poemas de La amistad de Wáng Wéi: Antología poética (Pre-Textos), de Claude Roy.

***

RECUEDOS DE M.A.

En el pequeño café de leña y carbón en la esquina de la rue Croulebarbe
(se ha fundido igual que un fantasma se disuelve en los muros
fundido en el cemento armado de un edificio moderno de alto standing)
Nos gustaba sentarnos en la mesa que había junto a la puerta a la derecha
Había una cortina de tul que cubría todo el ventanal
que nos separaba de la calle
y una planta verde en el centro en un jarrón 1900
La dueña decía «como de costumbre
para ustedes señores señoras» y nos traía
los cafés con filtros de metal cromado
que había que destapar quemándose los dedos
para que el café consintiese en pasar gota a gota
(y cuando por fin había caído estaba ya templado)
Ella posaba junto a la planta verde
sus cuadernos de música que dejaba sobre mis libros
y hablábamos como jóvenes gatos que juegan enredándose
hasta que llegaba la noche

Y había un momento cuando
las luces estaban encendidas en el café pero
las farolas en la calle no lo estaban aún
en que yo veía sobre el vidrio oscurecido
reflejarse tu perfil poseído por la idea
de que sabías la manera exacta en que hay que frasear
la Suite francesa BWV 817 de J. S. Bach
tal y como la había analizado en su última lección
tu maestra Wanda Landowska Después tú te detenías
yo te sonreía «¿y si vamos a tu casa?»
Y aquel día ya no leíamos más

He creído la otra tarde al pasar por la rue Croulebarbe
en los cristales del hall del edificio de alto standing
distinguir tu perfil que se movía entre los reflejos
del cristal y la indiferencia de la noche

Fue una ilusión claro Los edificios modernos
no guardan la huella (ya fugitiva durante
nuestras veladas de entonces) de una joven que
de cualquier modo está muerta Y además yo no creo
en fantasmas Me visitan a menudo

París mayo 1980

***

LA AMISTAD DE WÁNG WÉI

Un sauce llorón en la orilla
del lago Kūnmíng
en el Palacio de Verano
y el pájaro blanco cuyo nombre ignoro
que se posa en los arrozales de Guǎngdōng
sobre el costado de un búfalo de agua
al fresco en el lodo

Han hecho el viaje para venir a decirme
esta mañana entre la vigilia
y el día

«El designio secreto del viajero
es ignorar a dónde va»

París 17 junio 1982

***

ALGO DE REALIDAD

Recuerdas Loleh en Alicia en el país de las maravillas
cuando Tweedledee le explica a la niña
que ella existe sólo porque el rey la sueña
Si el rey se despierta amenaza Tweedledee ¡bang!
Vas a esfumarte como cuando soplamos una vela
Pero es verdad que existo dijo Alicia llorando

Está también Platón su historia de la caverna
y Zhuāngzǐ que sueña que es una mariposa
y se pregunta a sí mismo cuando despierta si no será
una mariposa que sueña ser Zhuāngzǐ
Está además Descartes y la posibilidad de que todo no sea
más que una jugarreta de un genio maligno y el otro
el irlandés que querría despertarse por fin
de la pesadilla de la historia

Quizás después de todo yo sólo he soñado
que camino junto a ti

Si sueño que te amo
si sueño que soy yo que sueño que tú existes
¿quién se despertará al final de mi sueño?

Pero el viejo sabio chino sonríe dulcemente
Me sosiega Yo podría aceptar la idea
de que nada bueno me hubiese ocurrido nunca de verdad
pero que Loleh no haya existido
Encuentro la cosa improbable

Tú estás aquí

y el viejo maestro chino murmura
Si sólo existo yo
Yo no existo

Hospital Marie Lannelongue 28 junio 1982

***

MARIE ANTAÑO

Con frecuencia a media tarde sentado en la terraza
del Café del Ayuntamiento
ante la plaza Saint-Sulpice
escucho pasar el tiempo que me atraviesa
y pienso en Marie quien antaño
hacía mil malicias a sus amigos

Cincuenta años han pasado      pero aún puedo escuchar su risa

¿Qué habrá sido de ti   Marie a quien he perdido la pista
que caminabas como un gato   como el tiempo que pasa?

Si vives en algún sitio da señales de vida
Haz que el próximo autobús sea el 96

Es el 96               Pero no sé mucho más
¿Pero dónde estará hoy Marie
Marie a quien he perdido la pista?

Mis cabellos han encanecido más que mis recuerdos
al mediodía       en la terraza del Café del Ayuntamiento
ante la parada del autobús donde se bajará (¿quién sabe?)
exactamente la misma que en 1935     Marie riéndose
que me dice al acercarse
«¿De verdad llego tan tarde?»
Quien remonta el tiempo nunca llega tarde

Le Haut-Bout 17 junio 1983

***

DOS VERSOS DE UN   POEMA CHINO

El aroma de cabellos muy negros y muy finos
en el peine         Un perfume de ámbar y de tarde de tormenta
La risa de una sirviente              El ruido muy dulce de pies descalzos

sobre la arena

Fuera en el jardín un rumor de aguas vivas
y de pájaros que se bañan en el pilón de piedra

Por qué en febrero gris              Cuando se derrite la nieve sucia
la joven que se peinaba en Xī’ān una mañana de verano
en el tiempo el último emperador de los Táng del Sur

Por qué viene ella de repente a mezclar con la bruma de invierno
el murmullo del peine en sus cabellos sueltos
Un perfume de cabellos negros y finos
El ruido apenas ruido de los sirvientes pies desnudos
caminando por las losas y por la arena del jardín
y el canto de una oropéndola muerta desde hace doce siglos
mezclada con el rumor de aguas que no se agotan jamás

Todo porque un poeta chino enamorado de la joven
acaricia en dos versos sus cabellos sueltos
su lejano perfume de ámbar y de tarde de tormenta

París domingo 24 enero 1987

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Autor: Claude Roy. Título: La amistad de Wáng Wéi: Antología poética. Traducción: Martín López-Vega. Editorial: Pre-Textos. Venta: Todos tus libros.

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