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Semana negra de Gijón 2026, el barco sigue navegando

Semana negra de Gijón 2026, el barco sigue navegando

En el turno de preguntas de la presentación del libro de Susana Martín Gijón La capitana (Alfaguara, 2025), una mujer del público resaltó la importancia de las ciudades en muchos libros como un personaje más de la novela. Todos los que estábamos en la carpa le dimos la razón. Cómo no hacerlo. El contexto lo es todo en una obra literaria y también en un festival, como es el caso de la Semana Negra de Gijón. Su última edición estrenó ubicación, la playa del Arbeyal, y fue todo un acierto. La literatura miró al mar durante nueve días para regocijo de visitantes, libreros y escritores. Este evento abrió hace ya muchos años el camino hacia una forma diferente de festejar la lectura: al lado de las barracas, con puestos de comida y bebida, carpas abiertas y sin barreras entre los creadores y el público. En Gijón, la informalidad triunfa sobre lo canónico; aquí se trata de celebrar la literatura y también la vida, y hacerlo en un barco cargado de sueños, que en la 39.ª edición del festival atracó al oeste de la ciudad.

"Miguel Barrero, director de la Semana Negra, desveló en la inauguración las sorpresas de este año, como la nueva figura de Rufo, una mujer palestina"

Desde el 3 hasta el 12 de julio, en la ciudad asturiana han tenido lugar decenas de actividades culturales, mesas de debates, presentaciones de libros, encuentros de autores con sus lectores, exposiciones, conciertos de música y proyecciones de cine, en tres grandes carpas —De la palabra, Del encuentro y A quemarropa— instaladas a la orilla del Cantábrico. Miguel Barrero, director de la Semana Negra, el mayor festival literario al aire libre de Europa, desveló en la inauguración las sorpresas de este año, como la nueva figura de “Rufo” —la estatuilla que reciben los nominados de las diferentes categorías de los premios del festival—, una mujer palestina. “Una vez más, y como siempre, Rufo se coloca del lado bueno de la historia”, afirmó Barrero al finalizar el acto. Después vino el tradicional corte de cintas, al que asistió el presidente de Asturias, Adrián Barbón. Uno de los primeros escritores en participar este año Paco Ignacio Taibo II, organizador durante veinticinco años de este certamen. El escritor hispanomexicano presentó su última novela, La batalla de Pelayo, un libro sobre las “falsedades” de la historia de este rey asturiano. “La mayor de esas mentiras es haberle atribuido a Pelayo la autoría de la Reconquista con la victoria de la batalla de Covadonga”, aseguró Taibo.

Después de ese primer fin de semana, llegaron a Gijón autores como Santiago Díaz, uno de los escritores de novela negra que más libros firma en las ferias; fueron muchos los lectores que hicieron cola para que les firmara sus ejemplares de las aventuras de Indira Ramos y Jotadé. La no ficción también tuvo su espacio en la SN con presentaciones como las de Luis Roso, autor de Puerto Hurraco: El espectáculo del horror (Ediciones B, 2026), que denuncia en su libro el tratamiento “sensacionalista y morboso” que le dieron a la masacre los medios de comunicación, especialmente las televisiones. “Por primera vez en la historia de España se superaron casi todos los límites éticos del periodismo, y los medios, especialmente las televisiones, construyeron un relato de ficción basado en falsedades y mentiras”, aseguró el autor extremeño.

"Esa jornada terminó con una gran celebración, la del primer Premio Domingo Villar, otorgado en esta primera edición del galardón a Lorenzo Silva"

La Semana Negra es un festival que se cuenta en femenino. Uno de los ciclos más concurridos y aplaudidos es el de Transgresoras, del que fueron protagonistas mujeres tan increíbles como Nellie Bly o Natalia Ginzburg. La encargada de cerrar este espacio temático fue la periodista y escritora Eva Cosculluela, que habló de Isabel Oyarzabal, una de las mujeres que encontramos en las páginas de su magnífico libro El club de las modernas (Seix Barral, 2026). Las escritoras también fueron protagonistas de uno de los paneles más interesantes de la SN, El mal en buena compañía, moderado por Claudia Neira, y que contó con la participación de Berna González Harbour, Claudia Piñeiro y Rosa Montero, el jueves 9 de julio. Esa jornada terminó con una gran celebración, la del primer Premio Domingo Villar, otorgado en esta primera edición del galardón a Lorenzo Silva en reconocimiento a su trayectoria como autor de novela negra en español. Al recoger su “Rufo de oro”, el autor de la exitosa serie protagonizada por Bevilacqua y Chamorro se acordó de sus padres, de quienes dijo: “De ellos nace cualquier logro que haya alcanzado como escritor”. También tuvo palabras emocionadas para el desaparecido escritor Domingo Villar, que da nombre a este nuevo galardón: “Releer a Domingo me ha hecho volver a sentir su mirada”.

El viernes por la mañana, en el Museo del ferrocarril, llegó el momento más esperado por los autores, la entrega de los Premios de la Semana Negra de Gijón. En una ceremonia entretenida y dinámica se dieron a conocer los nombres de los ganadores de esta edición. Eugenio Fuentes fue reconocido con el Premio Dashiell Hammett a la mejor novela policíaca por Wendy, la última entrega de la serie del detective privado Ricardo Cupido. El jurado valoró “el rigor con el que el autor ha desarrollado una trama sobre un controvertido tema social, en la última novela de una saga escrita a lo largo de tres décadas”. El resto de nominados al Hammett fueron los argentinos Reynaldo Sietecase, por La Rey, y Claudia Piñeiro, por La muerte ajena, y los españoles Lorenzo Silva, por Las fuerzas contrarias, y Marta del Riego Anta, por Cordillera.

El escritor asturiano Enrique Faes Díaz se hizo con el Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficción de temática criminal por El agente suizo. Esta novela tiene como protagonista a Georges Laurent Rivara, un agente comercial de la banca suiza que transportaba capitales de España a su país y a Estados Unidos, y cuya detención desveló «el mayor escándalo financiero del franquismo». A este premio de novela negra basada en hechos reales optaban también Jesús Ruiz Mantilla por Franco y yo; Beatriz García Guirado por La chica muerta favorita de todos; Aroa Moreno Durán por Mañana matarán a Daniel, y Juan Carrá por Salvate vos.

"Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia tuvo lugar cuando se anunció que Rosa Montero había ganado el Celsius al mejor título de ciencia ficción o fantasía"

Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia tuvo lugar cuando se anunció que Rosa Montero había ganado el Celsius al mejor título de ciencia ficción o fantasía por Animales difíciles, el libro con el que acaba la serie de Bruna Husky. Esta historia advierte sobre el riesgo del desarrollo incontrolado de la alta tecnología en la sociedad. También estaban seleccionados en esta categoría Pilar Fraile, con Las leyes de la caza, y Luis Artigue, autor de Trumpsilvania.

El Premio Espartaco a la mejor novela histórica fue para Alfonso Mateo Sagasta por El reino de Belmonte, que narra el episodio vivido en un barrio de infraviviendas de Madrid en el que sus 700 vecinos declararon la independencia de España. Los otros finalistas del premio fueron Susana Martín GijónLa capitana—, Lorenzo LunarCobre en la sangre— y Berna González Harbour Qué fue de los Lighthouse—.

Por último, el Memorial Silverio Cañada a la primera novela negra de un autor ha sido para la escritora murciana Inma Pelegrín por Fosca, un thriller rural sobre un crimen —ganadora del premio Lumen en 2025— que a la vez es una brillante novela de iniciación. En esta categoría competían Felipe de Luis ManeroAprieta—, Mabel LozanoAva—, Óscar ReboirasEl caso Salgueiro— y Gloria TrinidadGallos de poca casta—.

Jambrina y partido de fútbol. Gol de Merino.

El viernes se sumó un evento de última hora al cartel de la Semana Negra, el partido de España contra Bélgica. Antes de que los aficionados de la Roja, que disfrutaron del partido en el recinto del festival, cantaran el gol de Mikel Merino, Luis García Jambrina presentó su novela El último caso de Unamuno (Alfaguara, 2026), segunda entrega de una magnífica serie —iniciada con El primer caso de Unamuno (Alfaguara, 2024)—, en la que el autor de Niebla se convierte en un detective holmesiano.

"Las carpas comienzan a desmontarse, los libros desaparecen de las casetas y los autores marchan a otros lugares, pero el barco de la Semana Negra sigue navegando"

Como es costumbre, la Semana Negra se despidió de forma extraoficial —el domingo todavía hubo un último discurso de despedida— con una madrugada poética en la que participaron Luis García Montero, Fernando Beltrán y Aroa Moreno Durán. Durante esa jornada pasaron por el festival gijonés autores tan importantes como Élmer Mendoza. El creador de la serie del zurdo Mendieta defendió la vigencia y el valor de la novela negra en su intervención: “El género negro ha sido vilipendiado durante mucho tiempo y actualmente existe tanto en las élites intelectuales como en los lectores la convicción de que ocupa un espacio inferior en el espectro de la literatura”. Mendoza también aprovechó para reivindicar a uno de los grandes autores españoles del género, Manuel Vázquez Montalbán.

Las carpas comienzan a desmontarse, los libros desaparecen de las casetas y los autores marchan a otros lugares, pero el barco de la Semana Negra sigue navegando, no hay tempestad que lo detenga; siempre esquiva la galerna y encuentra un puerto donde atracar. Su licencia de corso no caduca y se renueva cada mes de julio. Como dijo aquel sabio hace unos cuantos siglos en Santa Maria sopra Minerva: Eppur si muove.

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Fotos: Diego Miranda / Semana Negra

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