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El rincón de la cultura

El rincón de la cultura

Existe un rincón de la geografía castellana, un pueblo de Tierra de Campos como tantos otros de la provincia de Valladolid: apacible y discreto, pero con la potencia expansiva de una detonación, de una idea revolucionaria. Es domingo por la mañana en La Mudarra, y los vecinos se mueven por ese territorio tan español que se fragua entre el final de la misa y el comienzo del vermú. Un espacio en el que me quedaría con gusto, si no fuera porque Guillermo me espera en el jardín de La Casa Grande.

Cuando uno entra en La Casa Grande de La Mudarra lo asaltan varias sensaciones: asombro, fascinación y una urgencia por conocer la historia que guarda cada una de las obras de arte, libros y objetos atesorados durante años por Godofredo Garabito, la intersección de todas esas historias. Carolina y Guillermo se mueven por la casa con orgullo de nietos, con el entusiasmo de un estudiante de historia del arte recorriendo el Museo Vaticano, la hospitalidad propia de los pueblos y la cintura de un guía turístico que se desliza por las calles de Toledo. En La Casa Grande —antigua residencia de los almirantes de Castilla en el siglo XV— la historia no se esconde, vive e interactúa con sus habitantes —los hijos y nietos de Godofredo— y se pasea como un fantasma amable cuando recibe visitantes. Así debió de procurarlo el hombre que da nombre a la fundación que también encuentra espacio en la antigua casa de La Mudarra.

"La historia avanza, la tecnología se abre paso y Chema Garabito, director de Tecnología, la ha transformado en la última gran aventura de la Fundación: el programa AyudARTE"

Godofredo Garabito fue académico de la Real Academia de Bellas Artes, columnista en El Norte de Castilla —¿qué tendrá El Norte?—, poeta, anticuario de buen ojo y un ferviente impulsor de proyectos culturales. Un hombre capaz de sentar en torno a una mesa a Miguel Delibes, Francisco Umbral, Concha Velasco, Eduardo García y José Luis Garci, entre otros superhéroes del panorama cultural. Guillermo Garabito, su nieto y presidente de la Fundación, lo define con una simple y compleja palabra: «humanista». Algo que suena ajeno a esta época de inteligencias artificiales y pantallas táctiles; una palabra de vitrina de museo, como «cortesía» y «consideración».

La Fundación continúa como una prolongación de la vida y la obra de Godofredo. Una institución cultural que impulsa el talento joven y el desarrollo rural desde la cultura a través de varios proyectos: un observatorio de cooperación cultural que conecta a los sectores público y privado, creando sinergias entre agentes culturales; un encuentro internacional en español que reúne a escritores, periodistas, cineastas y grandes personalidades de ambos lados del Atlántico; e inolvidables noches de música.

"La charla con Guillermo discurre por España y la Argentina; por la literatura, la historia y la ciencia; por el pasado y futuro"

La historia avanza, la tecnología se abre paso y Chema Garabito, director de Tecnología, la ha transformado en la última gran aventura de la Fundación: el programa AyudARTE. Una colaboración entre la Asociación Española contra el Cáncer y SperidLabs que pretende acercar los museos a los hospitales y dar continuidad a exposiciones temporales, como la de Eduardo García Benito en Valladolid reconvertida en museo virtual, mediante una tecnología basada en inteligencia artificial generativa.

La charla con Guillermo discurre por España y la Argentina; por la literatura, la historia y la ciencia; por el pasado y futuro; en suma, por la cultura que nos une y que nos hace comprender que éramos amigos mucho antes de empezar a hablar. Personas interesándose por otras personas, humanismo debe ser.

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