Hace una semana que terminé de leer Grandes promesas, de Pierre Lemaitre. A lo largo de estos siete días he tomado cuatro trenes, he dormido en dos hoteles, he estado a punto de ser atropellado por un autobús urbano, dejé unas monedas en la funda del violín de un músico callejero, pagué cinco euros por un café de especialidad que sabía a orín de gato y mantuve una grata conversación con un amigo de la infancia al que no veía desde hacía años. Una semana como cualquier otra, en realidad.
Y es que esa es la magia que el autor francés despliega en sus novelas. Su prosa cuidada y milimétrica consigue atrapar a los lectores e involucrarlos en la trama sin que lo adviertan, o casi. Comienzas a leer y, antes de darte cuenta, ya te estás preguntando qué sucederá a continuación, por qué un protagonista ha tomado un camino concreto o qué oscuras intenciones esconde la supuesta amabilidad de otro personaje. Cuando eso sucede ya no hay vuelta atrás. Lemaitre te ha atrapado y no queda otra que seguir leyendo.
Los capítulos cortos y los continuos giros dramáticos ayudan a agilizar el ritmo de la narración. Los protagonistas parecen acostumbrados a vivir en el filo de la navaja y, de vez en cuando, surgen personajes nuevos que irrumpen en la narración y se ganan de inmediato la atención y el favor de los lectores.
Cuatro novelas que son como cuatro hermanos, cada una con su propia personalidad pero con un ADN común. Son autoconclusivas y se pueden leer de forma independiente, aunque les sugiero que las lean en orden, ya que de esa forma notarán la evolución de los personajes y verán como algunas decisiones que tomaron los protagonistas en el pasado se vuelven en su contra cuando menos se lo esperan.
La saga de los Años Gloriosos está formada por cuatro novelas: El ancho mundo, El silencio y la cólera, Un futuro prometedor y Grandes promesas.
Aún no he contado nada del argumento. ¿Como reducir a unas líneas la fastuosa epopeya narrada a través de estos cuatro tomos? Imaginen que Alejandro Dumas y Charles Dickens se arrojaran algunas de sus mejores frases durante una pelea de taberna y tendrán una idea aproximada de lo que se van a encontrar en esta saga. Lemaitre utiliza las vivencias de la familia Pelletier para hablar de la guerra de Indochina, el París de la posguerra, la Guerra Fría y el abandono del mundo rural. Sin embargo, lo hace como mejor sabe: a través de crímenes, estafas, asesinatos y sorpresas que les van a dejar temblando.
Recuerden estas líneas cuando conozcan a Geneviève y sean testigos de su disputa con el gato Joseph.
No dejen pasar estas novelas. La experiencia es abrumadora. Baste con decirles que antes de que saliera el último volumen volví a leer con gran placer los tres primeros y disfruté aún más que cuando los leí por primera vez, lo que dice mucho de la calidad narrativa que esta obra atesora entre sus páginas.
Y hablando de calidad narrativa, me van a permitir un pequeño apunte: el trabajo de corrección del último tomo, Grandes promesas, es nefasto. Las continuas erratas y los errores de puntuación estuvieron a punto de sacarme de la historia en varias ocasiones. Estarán de acuerdo conmigo en que una corrección mediocre es una falta de respeto a los lectores y al propio autor de la obra. De haberse tratado de cualquier otro libro lo habría abandonado en el acto. Es una pena que una obra tan colosal se vea lastrada por un trabajo de corrección tan penoso, pero espero y deseo que se trate de algo puntual y que la editorial se encargará de corregir en el futuro.
No obstante, esto no cambia nada: leer a Lemaitre es una experiencia catártica y que no puedo dejar de recomendar. Lean esta saga, recomiéndenla y regálenla, que el éxito está asegurado.


Zenda es un territorio de libros y amigos, al que te puedes sumar transitando por la web y con tus comentarios aquí o en el foro. Para participar en esta sección de comentarios es preciso estar registrado. Normas: