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10 de agosto de 1936: El corresponsal de Pravda visita a García Oliver

10 de agosto de 1936: El corresponsal de Pravda visita a García Oliver

Para conmemorar el 90º aniversario de la Guerra Civil, José Ángel Mañas recrea en Zenda, día por día en esta sección, lo que aconteció en 1936, quizá el año más trascendental de toda la historia reciente de España.

Lunes, 10 de agosto de 1936: El corresponsal de Pravda visita a García Oliver

Toma asiento, camarada Koltsov. ¿Quieres tomar una copita de coñac, un puro?

—Por qué no.

Mijaíl Koltsov acababa de entrar en el Museo Marítimo, donde García Oliver, de quien dependían las milicias catalanas, tenía instalado su Estado Mayor. Era un edificio espléndido: amplias galerías, techos de cristal, maquetas de barcos por doquier. Muchos milicianos entraban y salían con periódicos, armas, cajas de cartuchos, cestas de comida. En uno de los despachos, entre tapices y estatuas, García Oliver, con cicatriz reciente en la cara y Parabellum al cinto, suavizó su hosquedad con la copa de coñac y el habano que ofreció al visitante. Encendiendo el propio puro, le miró.

—¿Qué te está pareciendo Barcelona?

Koltstov, detrás de sus gafitas de intelectual, se confesó impresionado. Todos los grandes edificios estaban ocupados por partidos y sindicatos de izquierdas. Los anarquistas ocupaban el Ritz. El hotel Colón era la sede del Partido Socialista Unificado de Cataluña. Sus diez pisos se los repartían los comités del Buró y varias comisiones y delegaciones. Había quien trabajaba y dormía allí, igual que en el Museo Marítimo. La sede de la CNT era donde se alistaban los obreros que partirían en breve a las órdenes de Durruti a tomar Zaragoza. Se pretendía enviar cinco mil milicianos para los que faltaban fusiles, cuando por las calles se veía a todo Dios con fusil al hombro, en los cafés, hasta en el cine.

—Me ha sorprendido que por la calle solo hay alegría y entusiasmo por el triunfo sobre el Ejército, camarada García Oliver. Así lo escribiré en mi crónica.

—Me imagino que, pese a ser un medio comunista, camarada Koltsov, hablarás de los logros anarquistas. No olvides que somos la vanguardia de la milicia y hemos salvado Barcelona. De no ser por nosotros, hoy mismo el general Goded sería el amo de la ciudad, supongo que eres consciente de ello.

"No dudamos de que Rusia acudirá en ayuda de España. Y si es preciso, iremos a la Unión Soviética a echar una mano. A tu país le conviene no desdeñar una fuerza como la de los anarquistas españoles"

—Mi trabajo es contar lo que veo —dijo Koltsov con prudencia. Se notaba que a García Oliver ya se le había subido el lingotazo de coñac, porque exclamó:

—Los anarquistas seguiremos dando la vida por la revolución y estamos dispuestos a colaborar con la Generalitat y el Gobierno antifascista de Madrid. Me resultará difícil convencerlos, pero lo conseguiré. Se colocarán a las órdenes del Frente Popular. Ya sabrás, compañero, que por eso me empiezan a tratar mis bases de oportunista y traidor a nuestros principios. Es importante que los comunistas lo tengáis en cuenta y no tiréis tanto de la cuerda. Si exigís demasiado, la CNT no responderá de las consecuencias.

—Creo que todo el mundo es consciente de ello. Pero ¿qué me dice de esas armas incautadas al Ejército que, según mis compañeros, han escondido los anarquistas?

—¡Eso no es cierto! —A García Oliver le llamearon los ojos. Dio una larga calada a su puro—. Y tampoco que los anarquistas trabajemos con el POUM. O que desvalijemos tiendas. Eso lo hace gente del hampa que utiliza como excusa nuestra bandera. Y estamos probando con palabras y hechos que no estamos contra el Frente Popular ni contra la Unión Soviética… Todo ello convendría que lo desmintiese tu periódico, camarada Koltsov. Nosotros respetamos y admiramos a los obreros rusos. No dudamos de que Rusia acudirá en ayuda de España. Y si es preciso, iremos a la Unión Soviética a echar una mano. A tu país le conviene no desdeñar una fuerza como la de los anarquistas españoles. Es posible que en ningún otro país haya calado tanto el anarquismo, pero aquí tienen vigencia las ideas de Bakunin, a quien se honra como se merece. Para comprobarlo, compañero, yo creo que sería bueno que fueras al frente con Durruti. Debes explicar bien en tu reportaje cómo luchamos en España contra los fascistas…

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