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Andanzas del profesor Souto

Andanzas del profesor Souto

No ha tenido más remedio José María Merino que ceder al profesor Souto el protagonismo que le reclamaba desde hace tiempo. Con ese título tan barojiano, Aventuras e invenciones del profesor Souto, claro homenaje al escritor vasco de quien fue lector apasionado desde su juventud, le ha concedido su deseo.

Eduardo Souto adoptó este nombre definitivo al incluir el cuento “Las palabras del mundo” en el volumen El viajero perdido (1990). La sorprendente realidad, de la que siempre nos alerta el autor leonés, hizo que existiera un profesor con el nombre dado al excéntrico personaje en la primera versión del relato, aparecida en el periódico El País en el año 1987, y esto provocó su nueva denominación. Lingüista con sobrados méritos docentes e investigadores en el ámbito universitario, Souto se nos presenta, sin embargo, inmerso en un proceso cognitivo y psicológico anómalo: la falta de percepción del lenguaje hablado y escrito, es decir, la ausencia total de comprensión del discurso. El motivo de este desvarío radica probablemente en el abuso de poder instaurado en su departamento. Su extraña desaparición, imbuida de ironía y humor, se resuelve en otro cuento de la misma colección, “Del Libro de Naufragios”, donde se muestra su excesivo interés por todo tipo de lenguajes —ha descubierto uno en la materia inorgánica— y el lector comprueba sus delirios en alternancia con una conducta perspicaz, de ahí su analogía quijotesca. Cuatro años más tarde reaparecerá en “Signo y mensaje”, en Cuentos del Barrio del Refugio, reafirmándose en sus teorías sobre la comunicación y la semiótica. La conclusión fantástica del relato, yuxtapuesta socarronamente a la más extrema banalidad, apunta, al igual que las anteriores historias, al tema de la pérdida y de la búsqueda de identidad, sobresaliente en la narrativa de Merino y uno de los más importantes de nuestro tiempo, a su juicio.

"Celina Vallejo es un personaje recurrente en las ficciones de Souto. Antigua alumna de doctorado del profesor, fue quien se preocupó de él con celo cuando dio las primeras pruebas de sus delirios."

Celina Vallejo es un personaje recurrente en las ficciones de Souto. Antigua alumna de doctorado del profesor, fue quien se preocupó de él con celo cuando dio las primeras pruebas de sus delirios y gracias a ella se conocieron los detalles de su absurda desaparición en el cuento inicial. Reaparece en la nouvelle “La Dama de Urz”, una de las cuatro novelas cortas que conforman Cuatro nocturnos (1999). En esta ocasión, el personaje se encuentra en un período de recuperación y tranquilidad, alejado de los episodios disparatados de otro tiempo, y este sosiego se debe sobre todo a su trabajo en un diccionario, encargo de su fiel Celina, responsable del proyecto. Sin embargo, en la primera secuencia del texto se establece el desconcierto. La confusión del profesor con otro individuo, con quien él mismo se había identificado previamente, le impulsa a la aventura. Souto usurpa la personalidad del otro y asume el papel de sustituto. El equívoco se convierte en una señal que le hace olvidar sus propósitos y le proporciona la razón para alejarse del orden y de la rutina de su vida. El tema del doble se explora desde un ángulo diferente y la aparición de otros impostores en la historia subraya la fragilidad de la identidad en el mundo actual.

En “El fumador que acecha” y en “Celina y N.E.L.I.M.A.”, ambos incluidos en Cuentos de los días raros (2004), reencontramos a la singular pareja —José María Merino está inmerso en un nuevo proyecto con ambos personajes—. En la primera narración, desde la interesante perspectiva de un narrador testigo en primera persona del plural, escondido en una tercera persona, se presenta el motivo del doble de un modo innovador y divertido, pues se trata de un doble interior. La dificultad de asumir la propia identidad se manifiesta frente a la amenaza de otro yo agazapado en un estrato subyacente de la personalidad. En la segunda, la otrora responsable Celina es víctima de unos celos insólitos, y así entabla rivalidad con una computadora y el programa informático instalado. Anticipándose a la situación actual, el autor subrayaba con socarronería —en el año 2001— el abuso de los nuevos medios de comunicación y su amenaza  frente a las relaciones humanas.

"En Aventuras e invenciones del profesor Souto hay dos relatos inéditos protagonizados por el profesor y Celina."

Las puertas de lo posible: Cuentos de pasado mañana (2008) es una colección de cuentos de ciencia ficción de José María Merino. Aquí apareció “El viaje inexplicable”, donde Souto y Celina son personajes de una ficción interna. El tema metaliterario prevalece a través de esta duplicación interior en la que ambos recorren escenarios de la literatura universal y de historias protagonizadas por ellos, en una trama que aborda la lectura como vehículo de auténticos viajes.

En Aventuras e invenciones del profesor Souto hay dos relatos inéditos protagonizados por el profesor y Celina. “La hechizada” los presenta en amorosa convivencia acompañados de una gata bautizada con el literario nombre de “Lisi”. El popular Libro de San Cipriano, leído por Souto en su juventud, instaura un ambiente feérico en la historia, y el viejo profesor aprovecha la oportunidad para recuperar su antigua obsesión e intenta desentrañar el lenguaje animal. El tema de los fantasmas, tratado por el escritor en varios cuentos, se impone en “La biblioteca fantasmal”, y dota a la ficción de una atmósfera sombría y desvaída en consonancia con los acontecimientos. El octogenario Souto comprobará de nuevo la descomposición del lenguaje —se evidencia una vez más la disolución de la identidad—, y buscará refugio en el reencuentro con Celina.

"La segunda parte del libro está formada por las Invenciones, doce apartados de muy diversa factura: una carta, ensayos, minicuentos y fábulas."

La metaliteratura es un tema transversal en la obra meriniana. Son numerosas las referencias que podemos aportar: desde la primera novela del autor, Novela de Andrés Choz —el protagonista está escribiendo una novela y se entreteje la trama con capítulos de esta y los comentarios sobre su escritura—; la premiada y reconocida La orilla oscura (1985) —considerada cumbre metaliteraria del escritor y de la narrativa española en las últimas décadas del siglo XX—–; hasta cuentos, microrrelatos y ensayos protagonizados o escritos por Eduardo Souto. Porque ahora debemos señalar que, a finales de los noventa y desde principios del siglo XXI, el profesor se convirtió en alter ego de Merino. En Aventuras e invenciones del profesor Souto el juego metaficcional se manifiesta en la página inicial, donde en una “Nota del editor”, enviada por el célebre docente, se detalla la dedicatoria del libro de su autoría. En la primera sección, “Aventuras”, hay varios cuentos metaliterarios. Ya hemos aludido a “El viaje inexplicable”, también lo es “Liquidando al Meta”, donde se satiriza en extremo esta tendencia a través de un personaje denominado con el mote de “Meta”, porque veía la vida desde una perspectiva exclusivamente metaliteraria y durante un viaje con otros colegas escritores solo se interesaba por los lugares visitados en función de sus vínculos con autores reconocidos. Asimismo, se afronta lo metaficcional, combinado con lo fantástico, en “El otro camino” y “La vieja pálida”. Otro alumno de Eduardo Souto relata la historia en el primer caso y nos hace partícipes de su nueva desaparición —esta vez el espacio narrativo es el campus de una universidad norteamericana y su famosa torre—; en la conclusión se afirma que la literatura es la única puerta de entrada para acceder a otra realidad. En el segundo título, el profesor, al ser víctima de un robo, se entretiene imaginando un relato. Mediante una magnífica duplicación interior, el lector contemplará dos niveles narrativos.

La segunda parte del libro está formada por las “Invenciones”, doce apartados de muy diversa factura: una carta, ensayos, minicuentos y fábulas. Todos los textos pertenecen a Souto, o él es protagonista. Una carta fechada en 2015 e impresa en papel con el logo de su universidad actual, la Miskatonic (recordemos que se trata de la institución inventada por Lovecraft y situada en Massachusetts), encabeza esta sección y expone el juego metaficcional. Souto se dirige a José María Merino y a la editora del volumen, les responde a su petición de reunir sus textos y les adjunta los publicados a continuación. Al modo unamuniano, se invierten los papeles entre creador y criatura, saliendo airosa en extremo esta última. Experimentos entre música y literatura, el mito del doble, reflexiones sobre obras literarias y sus protagonistas —Don Quijote, por ejemplo— y las relaciones escritor-lector son los asuntos de algunos ensayos, presentados desde la autoría de Souto. Si en la primera versión de su publicación, en Días imaginarios (2002), estaban escritos desde una perspectiva omnisciente y el profesor era personaje, ahora ha tomado la voz con autoridad y nos habla en primera persona.

"El profesor Souto, personaje quijotesco, sorprende al lector por su imaginación desmedida o por su buen juicio al enfrentarse al mundo actual."

Originales y de plena actualidad (anticipatorias de la realidad de estos días) son las ficciones agavilladas bajo el título “Micronaciones”. Eduardo Souto aprovecha la visita de su primo Ferrán para enfocar el tema del nacionalismo. Frente a la pasión independentista y nacionalista de su pariente, el profesor opina que “el nacionalismo es una nueva enfermedad infantil de esta sociedad posmoderna” (p. 269). El conjunto se caracteriza, una vez más, por su hibridez: parábolas, minicuentos, anécdotas, “cuentecitos distópicos” y hasta un abecedario. La ironía y el humor resultan estrategias excepcionales para subrayar comportamientos obsesivos y situaciones absurdas sobre estas cuestiones.

El epígrafe “Minisoutos patafísicos” está compuesto por dieciocho microrrelatos. Souto, o Merino, se vale de enfoques metaliterarios, paródicos, fantásticos y realistas para aproximarse a la sorprendente realidad, o a las interferencias entre realidad y ficción, o entre vida y literatura, motivos recurrentes en su narrativa. La hiperbrevedad es la enseña de los “Cinco Miniminis” donde se nos descubren realidades paralelas y se realiza un interesante diálogo intertextual con otros cuentos merinianos.

El profesor Souto, personaje quijotesco, sorprende al lector por su imaginación desmedida o por su buen juicio al enfrentarse al mundo actual. Sin duda, sus andanzas abordan algunos misterios de la condición humana.

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Autor: José María Merino. Título: Aventuras e invenciones del profesor Souto. Editorial: Páginas de Espuma. VentaAmazonFnac