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Carmen Martin Gaite, y la nueva escritura del yo

Carmen Martin Gaite, y la nueva escritura del yo

A diferencia de lo que ocurre con otros escritores de la conocida como generación del 50, el paso del tiempo camina en favor de la dimensión literaria de Carmen Martín Gaite, cuyas últimas obras abrieron vías cuya fertilidad está todavía por descubrirse, a lo que viene colaborando la magna edición, a punto de culminar de sus Obras Completas a cargo del profesor José Teruel y el concurso de otros grandes especialistas como José Carlos Mainer, Elide Pittarello y Maria Vittoria Calvi, entre ellos. La publicación póstuma en el año 2002 del libro titulado Cuadernos de todo, preparada por la profesora Calvi, fue ya un hito fundamental en dos sentidos al menos: permitió a los Cuadernos ser metonimia de un territorio al mismo tiempo vital y literario (los dos adjetivos vital y literario van indisolublemente unidos en su obra). Y supusieron al mismo tiempo la emergencia de un género de la escritura del yo nuevo, insólitamente original.

En el primero de los sentidos nadie que quiera conocer los procesos de gestación del conjunto de las obras publicadas entre 1962-1992 puede ya ignorar los Cuadernos. Esa información literaria va prendida, como vengo diciendo, a la vital, puesto que los Cuadernos no serán meros apuntes de escritora en su taller, sino también acta de nacimiento de vivencias, ideas, sentimientos, reflexiones, anhelos y frustraciones, nacidos tanto de sus experiencias personales, que va anotando, como de las lecturas que iba haciendo en cada momento o de las obras que estaba escribiendo. La inseparabilidad de lo vital y lo literario, lo que nace de aquello que le ocurre y lo que surge a partir de lo que lee y escribe, hace que vivencias, lecturas, sentimientos y escritura, reflexiones e ideación de sus obras, se amalgamen hasta formar un conjunto indisoluble.

"La relación mayor de los Cuadernos no se da pues con estos dos géneros llamemos vivenciales de la escritura narrativa del yo"

Hay una segunda dimensión de los Cuadernos de todo, que será la que centre mi atención en este artículo: son un precioso instrumento para la indagación de un género nuevo, hermano de otros géneros que vengo denominando escrituras del yo; un complejo sistema de géneros varios de los que los Cuadernos formarían una parte en cierto sentido autónoma. Por supuesto, los Cuadernos tienen contenidos autobiográficos, pero a nadie se le ocurriría relacionarlos ni con las Memorias ni con la Autobiografía, como géneros de las escrituras del yo prendidos a una narratividad y a la construcción tanto de una época como de un sujeto, reconstrucción que aquí se ha obliterado conscientemente. La relación mayor de los Cuadernos no se da pues con estos dos géneros llamemos vivenciales de la escritura narrativa del yo.

Es más compleja la que hay con otros dos, que le son vecinos, pero de la que también se diferencia: me refiero al ensayo y al diario íntimo. No se podría decir que los Cuadernos como conjunto sean un Ensayo, pero basta leer muchas de sus páginas para saber que, sin haber nacido como ensayos, el particular rostro literario del yo nacido con Montaigne en absoluto les resulta ajeno. Hay fragmentos y reflexiones sobre el paso del tiempo, sobre la situación de las vindicaciones feministas, sobre el amor, o comentarios de lecturas que adoptan el tono, relación perspectivística y contenidos afectos al género Ensayo.

"Cuadernos de todo contiene excelente información para los procesos de ideación e influencias que cuajaron en obras como El cuarto de atrás, Nubosidad variable o Caperucita en Manhattan"

Tampoco como conjunto son Diarios. Por más que haya secuenciaciones temporales y cercanía entre el momento de la vivencia y la escritura que da cuenta de ella, Carmen Martín Gaite se ha preocupado por marcar la separación radical de sus Cuadernos con lo que supone el género conocido como journal intime. De entre las escrituras del yo el que más lejos le queda es por supuesto la carta, por más que haya en ellos mucha interlocución con un tú implícito que en algún momento (lo señala ella misma) podemos conjeturar que Martín Gaite haya pensado en su hija Marta, la Torci, como lectora futura de ellos; pero no son una carta. Y del último de los géneros escriturales del yo que voy a considerar, la crónica de viaje, únicamente alcanzan a serlo algunos de ellos, los que dan cuenta de sus estancias en Estados Unidos, pero tampoco se limitan a registrar lo que le va ocurriendo, aunque son los más convencionalmente ajustados a lo que sería la anotación de experiencias vitales concretas.

Hay por último un tipo de escritura del yo que está empezando a ser considerado por la teoría literaria, y que está presente asimismo en los Cuadernos: me refiero a un tipo de material cuyo estudio ha elegido la denominación de crítica genética o genética textual. Se dedica a estudiar un conjunto de elementos entre los que entran los apuntes de creador, manuscritos, esbozos de obra, revisiones de textos, variantes del proceso de escritura o de publicación, versiones y reelaboraciones en limpio, etc. Las anotaciones que un escritor va haciendo y las sucesivas correcciones son por tanto un material de estudio sobre el taller del escritor que va mucho más allá de la tradicional crítica de variantes. Me encuentro últimamente interesado en fijar la importancia crítica que tiene lo que en otro lugar he llamado “diálogo germinativo de los textos”. Me refiero a la relación que cabe cifrar entre obras de un escritor con las de otro, o con obras propias, no ya en citas o en referencias, sino en ideas fertilizadoras, que como habría dicho el “polen de ideas” de William Faulkner, germinan en discursos diferentes. Cuadernos de todo contiene excelente información para los procesos de ideación e influencias que cuajaron en obras como El cuarto de atrás, Nubosidad variable o Caperucita en Manhattan. Para muchos de sus lectores sorprende la agudeza con la que Carmen Martín Gaite mira el mundo cultural y literario (algo de lo que ha sido testimonio precioso la reciente edición de su correspondencia con Juan Benet), pero admiramos también la lucidez de una intelectual que había hecho de la creación esa búsqueda incansable de interlocutor que, para sorpresa de casi todos, crecen para ella en mayor medida que para otros prosistas de su generación.

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Autora: Carmen Martín Gaite. Título: Cuadernos de todo. Editorial: Debate. Venta: Amazon