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Cómo meterse en un jardín

Cómo meterse en un jardín

Tras ganar el Premio Biblioteca Breve en 2021 con la novela Trigo limpio, Juan Manuel Gil vuelve a las librerías con La flor del rayo (Seix Barral), novela en la que narra los desvelos de un escritor que, tras merecer un importante galardón literario y zarandeado por la presión, se pregunta a sí mismo si recibir un premio es el camino perfecto para acabar bloqueado como escritor. En este Making of cuenta el germen de su nueva ficción.

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«¿Podrás con la presión?» Esa fue una de las primeras preguntas que me formularon cuando gané el premio Biblioteca Breve en el año 2021. Lo que me estaba planteando aquel periodista era si el hecho de ganar el premio podría jugarme en contra a la hora sentarme nuevamente a escribir; si la presión me conduciría a ese temido bloqueo creativo del que parece que todo escritor huye. Mi respuesta no la recuerdo con exactitud —es probable que estuviera aún con los ojos vueltos después de la ceremonia de entrega—, pero sé que empleé algunas palabras como entusiasmo, rigor y pasión. Con el paso del tiempo, y de las entrevistas, claro, tuve ocasión de ir elaborando una respuesta más poliédrica, yo diría que incluso más perfecta, porque esa pregunta casi se convirtió en una especie de animal de compañía durante toda la promoción. «¿Bloquea ganar un premio de esta envergadura?» «¿Es un premio o en realidad es una responsabilidad?» «¿No te paraliza leer el nombre de algunos de los ganadores y ganadoras anteriores?» «¿Y ahora qué?».

"Esa casa que yo creía mortalmente herida de olvido, con su jardín desaforado y el ruido de los cubiertos y las risotadas de los comensales, se me ofreció como un jeroglífico que descifrar"

Curiosamente, por aquellos meses yo ya había empezado a tomar notas en mi cuaderno de algo que, aunque todavía no lo sabía, ya escondía la semilla de lo que iba a ser esta nueva novela, La flor del rayo (Seix Barral, 2023). De hecho, tengo el nítido recuerdo de compartirlo con mi editora mientras cenábamos la misma noche de la concesión del premio. Le confesé que estaba escribiendo, casi intuitivamente, sobre una inquietante escena que había presenciado cerca de mi casa, mientras daba un rutinario paseo en compañía de mi perro. No es cuestión de que detalle toda la escena, porque fue bastante rica en matices y claroscuros, pero sí creo que es pertinente resumirla en las siguientes líneas. Una noche, mientras caminaba cerca de una vieja casa de mi vecindario que, por su apariencia, yo creía abandonada, vi a través de uno de sus ventanales a una familia —o al menos eso parecía— que cenaba jubilosamente con música clásica de fondo. No sé por qué, bueno, en realidad puede que a estas alturas ya sí lo sepa, pero lo cierto es que por entonces no era capaz de sacarme de la cabeza aquella inesperada revelación. Esa casa que yo creía mortalmente herida de olvido, con su jardín desaforado y el ruido de los cubiertos y las risotadas de los comensales, se me ofreció como un jeroglífico que descifrar.

"Una mañana, muy temprano, mientras contemplaba la casa, esta vez desde dentro de mi coche, me acordé de la pregunta que me formuló aquel periodista minutos después de haber recogido el premio"

Durante semanas, merodeé —casi siempre en compañía de mi perro— por los alrededores de la casa, busqué cruzarme con sus moradores y rellené páginas y páginas de mi cuaderno sin conseguir hallar ese hilo tenso que ha de atravesar de principio a fin cualquier libro. Lo hice casi todo. Incluso, empujado por una ansiedad que me trajo algo de insomnio, atravesé algunas líneas con nocturnidad y alevosía. Yo sabía que los temas esenciales sobre los que deseaba escribir ya estaban ahí: en esa casa, en ese jardín, en esa escena que había contemplado al otro lado del ventanal. Pero faltaba algo que no era capaz de desentrañar por mucho que le hablara a escondidas cada noche a aquel lugar.

Una mañana, muy temprano, mientras contemplaba la casa, esta vez desde dentro de mi coche, me acordé de la pregunta que me formuló aquel periodista minutos después de haber recogido el premio. «¿Podrás con la presión?» Es probable que, en un vergonzoso arrebato cinematográfico, yo me repitiera en voz alta esas mismas palabras. «¿Podrás, Juanma? ¿Podrás? Contesta. ¿Podrás?». Fue entonces cuando me di cuenta de que eso que yo buscaba, pero que no veía por ningún lado, había estado todo el tiempo delante de mis narices. Salí del coche, me fui a casa, abrí el portátil y tecleé lo que viene: «El 8 de febrero de 2021, a eso de las once de la mañana, se hizo público —yo lo supe algunos días antes— que había ganado el Premio Biblioteca Breve». Ese «yo» ya no era yo, claro. Era el narrador de La flor del rayo. Y él sí estaba dispuesto a contestar a esa pregunta. Así que fue hasta esa vieja casa, abrió la puerta cuando él creía que nadie miraba y se adentró en el jardín.

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Autor: Juan Manuel Gil. Título: La flor del rayo. Editorial: Seix Barral. Venta: Todostuslibros, Amazon, Fnac y Casa del Libro.

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