En tiempos de guerra, hay que amar la poesía con más motivo que nunca. Así comienza esta novela, El caso Cem, que será uno de los mejores libros que podremos leer este año y, seguramente, en mucho tiempo. Cem es el hijo pequeño de un sultán otomano que vivió en el siglo XV, sobre el que había depositadas muchas esperanzas como heredero pero que no pudo heredar. De hecho, tuvo que exiliarse en Europa en una época en que las amenazas bélicas imperaban modificando todas las estratagemas territoriales y de poder. Vera Mutafchíeva (Sofía, 1929-2009) se vale de este personaje y este tiempo para construir una novela desoladora, pero con una belleza ambigua, sobre el sufrimiento, que es algo de lo que no nos libraremos nadie. El viaje literario de Cem le acompañará durante trece años, los que duró su destierro, en los que asistiremos a su lucha, su amor, su decadencia, en una obra que tiene mucho de novela histórica, bastante de novela de aventuras y todo sobre análisis de la condición humana.
Mutafchíeva se vale de un recurso coral, en el que los narradores se suceden, respetando la cronología de lo relatado, aunque el narrador principal, el que ocupa casi la mitad de la extensión de la obra, es el mejor amigo de Cem, un poeta para quien la lealtad es la virtud más importante a la hora de mantener la entereza entre tanta amargura. Este es el parecer que tiene sobre su amigo: «Existe una línea muy fina entre lo conmovedor y lo ridículo, y Cem la solía traspasar, porque carecía de sentido de la realidad. Cem era un poeta envuelto inoportunamente en el manto de la historia, y casi todos sus actos, si no erróneos, era, cuando menos, ridículos». Para llegar hasta allí, hasta amar a esa persona, han tenido que hacer un viaje en el que irán perdiendo a su comitiva guerrera y terminará con un extrañísimo encierro, en una jaula de oro, a la espera de decisiones que irán tomando los reinos acerca de su futuro y la posible manipulación de su futuro, de cara a las ambiciones de cada dirigente, incluido el Papa. Mientras tanto, Cem y su amigo intentan conservar algo del idealismo que es propio de quien admira la belleza, hasta que las insidias llegan a extremos indignos, a la manipulación del amor, por amor, un lugar en el que cualquier hombría pierde su entereza.
Estamos frente a una obra que habla de crecimiento y lo vincula a la huida, que habla de confrontación y la vincula a las castas, que habla de conductas y lealtades, sin olvidarse de la comparación entre el Occidente y el Oriente de aquella época. Y aquí va surgiendo cierta admiración por una cultura, la oriental, más refinada, más higiénica. No es nada extraño que la autora haya elegido seguir a un personaje turco en un tiempo en que el estrecho del Bósforo era, más de lo que ha sido nunca, el enclave donde se interrumpían dos culturas, el lugar que era preciso conquistar para imponer una u otra. Pero nuestro protagonista se aleja del Bósforo y de su pueblo, de su ilusión y su influencia, y poco a poco irá perdiendo posibilidad de influencia, mientras los que reinan le tratan como moneda de cambio. Este hombre, y su narrador, principal, encarcelados sin cárcel, terminarán por descubrir que uno debe huir al interior de sí mismo, para lo cual bien vale el hachís o, como hemos apuntado más arriba, la lealtad. El problema será la decadencia, como también hemos dicho. El problema será considerar que la propia vida es un fracaso. De hecho, el tema es tan peliagudo que Vera Mutafchíeva opta por ofrecer varios finales. No es que existan finales alternativos, sino que cada voz que habla por última vez nos muestra la contundencia de un final desde un punto de vista diferente. Esta podría ser la mejor novela publicada en España en mucho tiempo, una obra sobre lo humano que es sufrir que nos advierte de la imposibilidad de librarnos de ello. Una obra maestra, sin duda.
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Autora: Vera Mutafchíeva. Título: El caso Cem. Traducción: María Vútova. Editorial: Automática. Venta: Todos tus libros.


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