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Cualquier miércoles de enero

Cualquier miércoles de enero

Dejadme que os hable

de ayer, una vez más

de ayer: el día

incomparable que ya nadie nunca

volverá a ver jamás sobre la tierra.

—Ángel González, Ayer

 

“La ansiedad ya es la enfermedad más citada por los españoles, por delante de la depresión”, subtitulaba El Mundo a “La España del Trankimazin: la ansiedad es la última epidemia”. Firmaba David López Canales. El 24 de septiembre de 2017. Un día olvidado.

Igual que el miércoles 10 de enero de 2018 que Bob Pop analiza periodísticamente en Un miércoles de enero (Turner). Bob, pseudónimo de Roberto Enríquez, compró los periódicos, leyó, analizó, pensó y, después, escribió. Bob Pop es un periodista que actualmente se dedica a codirigir Late Motiv de Buenafuente, acarrear una sección alucinante dentro del programa y a firmar en diversos medios como La Marea o Mongolia. Una suerte que no se haya olvidado de su carrera literaria: la abrió con Mansos (2010), un viaje homo-psicodélico a través de la noche, el pequeñísimo Cuando haces Bob ya no hay stop: Los grandes enfados que han cambiado el mundo y las enseñanzas que podemos obtener (2014) y el reciente Días ajenos (2017), donde se reivindica como contador de su tiempo con sus jornales durante una primavera y verano. Este diario genéticamente contradictorio, poético en el mejor sentido, lúcido, literario y, no tiene más remedio, cómico, sirve también como heredero de sus referentes. Un heredero bonito, pequeño, doloroso a ratos, con una respiración corta, de tarde de primavera y precursor, sin tanta mala hostia, de Un miércoles de enero.

"La ansiedad recorre el espíritu de nuestro tiempo"

Lo avisaba El Mundo en aquel día irrelevante. La ansiedad recorre el espíritu de nuestro tiempo: resultan insuficientes las predicciones de Sennett sobre cómo la tecnología influye en la psicología humana que, contradictoriamente, la crea. El tiempo no se llena, se rellena con lo digital. Se engorda a toda velocidad, como esos megaobesos que engullen pollo en un palo por las calles norteamericanas. Y, al deformarse el tiempo-cuerpo, éste suda a la mínima contrariedad. Suda de ansiedad por no poder abarcarlo todo, suda de ansiedad por no poder poner un like en el momento adecuado, suda de ansiedad por no ser el primero en comentar, suda de ansiedad porque ninguna de las fotos sale bien, suda de ansiedad por no estar al frente de la cola en el Black Friday, suda de ansiedad por no tener pareja, suda de ansiedad por tener pareja, suda de ansiedad por no conseguir una identidad, en definitiva, suda de ansiedad por ser semidesconocido en la ciudad hiperconectada de Occidente.

La labor de Bob Pop en su nuevo libro es muy necesaria: pisar el freno para poder abarcar un día que nos explique muchos otros. Días que se nos venden como constantemente nuevos y que el autor los demuestra como similares: el mismo tiempo rellenado para inflarnos de primicias y ansiedad. Las veinticuatro horas escogidas por Bob se asemejan muchísimo a otras muy cercanas. Porque, aunque parezca lo contrario, hay años en los que no cambia nada.

No le basta a Un miércoles de enero con el “cuándo”: quiere aclarar el “quiénes” protagonizan la mayor parte de las noticias de nuestros días. Titula “Hombres propios”: “Si eres hombre, blanco, heterosexual, maduro, rico (o bien colocado dentro de un traje caro) y has tocado poder o lo has repartido, tienes muchas papeletas para figurar como sujeto titular de alguna de las noticias del día. Si, además, has metido la cuchara en el procés catalán, en alguna caja (A, B o de ahorros), te ha dado por presidir una nación pese a tus manifiestas incapacidades; (…) anuncias que has escrito algo o denuncias que no volverás a escribir más, ya ni te cuento: este es tu libro. Tú has salido en los papeles y lo vas a gozar, papi”.

"Un miércoles de enero se podría introducir en una cápsula de colores y ser lanzado al espacio exterior para explicar nuestra España actual"

“It’s a man’s man’s man’s world” que tiene su paroxismo en los futbolistas: millonarios que se compran y se venden sin contexto porque no necesitan de más. Y el tono de nuestra prensa lo define Bob con una frase muy repetida por Paco Rabal: “Ni de derechas ni de izquierdas. Vamos, de derechas”. Apuntilla con ganas: “Y que conste que estoy siendo tan laxo que incluso considero izquierda española al PSOE”.

De fondo en España cualquier miércoles de enero, al menos durante los últimos ochenta años, están los Franco. Queda probado: aunque el periódico no huela, ahí siguen estas y otras garrapatas. Pero quizá la parte más afortunada del libro es cuando abandona la triste realidad española y le da por explorar qué otros puntos del mundo salieron reflejados ese día en la prensa nacional. Casi no existe gran parte del globo terráqueo. Ni para los marroquíes, ni para los rumanos que viven en nuestro país hay noticias de sus lugares de origen. Bob, en otro momento de agudeza, cierra el debate: “Los periódicos no son para quienes los leen o los compran, los periódicos se escriben para quienes los pagan”.

Un miércoles de enero se podría introducir en una cápsula de colores y ser lanzado al espacio exterior para explicar nuestra España actual. El pulso de Bob Pop, que termina nostálgico y cansado el jueves 11 de enero, nos saca del letargo de no parar y mirar a nuestro alrededor. Pero habría que preguntarle si escribió sobre este día por otras razones, además de la de detener el (su) tiempo. Advertía Iñaki Uriarte en sus diarios: “Somos muchos los que a veces escribimos solo para ordenar nuestros pensamientos, guardar memoria de algo, calmar los nervios, o por mil otras razones que no tienen nada que ver con la ambición de ser leídos”. ¿Es así, Roberto?

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Autor: Bob Pop. Título: Un miércoles de enero. Editorial: Turner. Venta: Amazon, Fnac y Casa del libro