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«Ejército de los muertos» y las 5 Las películas más bestias y épicas de Netflix

«Ejército de los muertos» y las 5 Las películas más bestias y épicas de Netflix

Netflix no solo quiere que te des el atracón con sus series, sino que también aspira a competir con los grandes estudios en su propio territorio: blockbusters espectaculares y épicos repletos de efectos especiales que, si se estrenaran en cines, recaudarían (o aspirarían a hacerlo) millones y millones de dólares. Estas son algunas de las películas más caras y grandes que ha facturado la compañía de Los Gatos para asomar la patita en ese disputado territorio del éxito del verano.

Ejército de los muertos (2021)

Zack Snyder, el realizador más amado y odiado de la actualidad, cambió Warner Bros por Netflix para esta fábula de una América zombi en clave de humor y sangre que sirve de secuela bastarda al que fue su debut en el largometraje, la célebre Amanecer de los muertos (2004). Tras el Snyder Cut y las dificultades de rematar su franquicia DC en HBO, que como siempre anda a por uvas mientras en Los Gatos le comen la tostada, éstos dieron carta blanca al americano para esta heist movie sobre un comando militar que trata de robar una caja fuerte en Las Vegas después de que se produzca una pandemia. Pese a lo mucho que le cuesta arrancar, la película al final da lo que promete.

El irlandés (2019)

Paradojas de la vida. Scorsese, viejo zorro a caballo entre el cine de autor y el de estudio, pero que últimamente se ha destacado por sus críticas al nuevo panorama artístico del streaming, solo pudo materializar este ambicioso proyecto personal en Netflix, que sacó el talonario para rejuvenecer digitalmente a sus estrellas en un show de inabarcable duración y enorme presupuesto. De Niro, Pesci y Pacino reverdecieron los laureles de Uno de los nuestros en una de las películas más alabadas del cineasta y de la plataforma. Un título que hace solo quince años Scorsese podría y debería haber facturado en Warner o Universal.


6 en la sombra (2020)

Otro que salió escaldado de su gran franquicia fue Michael Bay, esta vez con Paramount y sus Transformers. El megalómano director se refugió en el gigante del streaming sabedor de que había que llevarse bien con ellos y pergeñó esta Misión imposible macarra con un Ryan Reynolds repitiendo el papel de Deadpool, pero esta vez sin máscara. El resultado, más de dos horas de violencia descarnada (esa persecución en Italia…), humor y puestas de sol sexys. Es decir, más de dos horas de Michael Bay haciendo lo que le da la real gana en su celebrado regreso a las películas de acción descerebradas pero adultas… Un placer para algunos, una tortura digna de la saga Saw para otros.

Tyler Rake (2020)

La franquicia John Wick de Keanu Reeves ha reavivado de manera inesperada un género, el de acción, en una situación de bloqueo creativo e industrial. La película que protagoniza Chris “Thor” Hemsworth bebe sin disimulo de aquellas orgías de planos secuencia en clave gun-fu con la historia de un mercenario víctima de un ataque de humanidad durante el rescate del hijo de un mafioso. Eso sí, con presupuesto y un interesante despliegue de recursos escénicos que trascienden lo que podríamos entender como la “típica película de Netflix”.

Triple Frontera (2018)

De nuevo, un antiguo proyecto que ve la luz en Netflix tras años rebotando en el sistema “clásico” de Hollywood. Con un reparto de campanillas (Affleck, Isaac, Pascal…) J. C. Chandor se inventó esta historia de veteranos del Ejército que roban al cártel de la droga y que en plena huida se pierde en los Andes con el botín. Una película menos complaciente de lo que aparenta y que, aunque no consigue todo lo que se propone, sí trata de trascender la media.

Bright (2017)

Lo de Bright, una de las primeras apuestas de ambición cinematográfica de Netflix, es un batido típico de la plataforma. Un género trillado, el de las películas de colegas cómico-policiacas, mezclado con una intriga a lo Training Day y, ojo, el cuento de hadas clásico (uno de los polis es un ogro) en una imposible mezcla que apunta maneras pero no acaba de dar en la diana. Un guión de Max Landis (que, a tenor de las acusaciones que pesan sobre él, no repetirá en la secuela) que en otro estudio habría necesitado pulidos y reescrituras para suavizar sus aspectos grotescos, o que simplemente se habría quedado en el famoso development hell de las buenas ideas que al final… meh.

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