Aviso primero. Una novela en la que se plantea un crimen que no se ubica ni en calles oscuras, ni hay siluetas detectivescas de gabardinas que salen de la sombra y se convierte en un arco de tensión narrativa, es ya un punto de partida interesante. La autora, Mireia García Contreras, escenifica Crimen bajo la tramontana (Salamandra, 2026) en un reducto pesquero y con el elemento ineludible del viento. Allí aparece un cadáver flotando donde nadie mira ni espera encontrar eso. La propuesta se convierte así en un noir donde el mar y la niebla del Empordà reemplaza el asfalto húmedo que impuso siempre la tradición hollywoodiense.
Con esto, decimos que García Contreras entiende y se vale del paisaje como un personaje más, ubicándonos entre la tramontana, que no es un simple telón meteorológico sino un elemento que mueve a los personajes hacia lugares y efectos inesperados, como la insinuación primero y luego, tarde o temprano, una confesión. El viento que azota a los vecinos funciona como metrónomo de la tensión, que aparece aquí bien suministrada por la autora.
Uno de los aciertos del texto no está en la trama —que puede que sea previsible en algunos giros y en la abundancia de pistas falsas que no siempre pagan lo que prometen— sino en la construcción del vínculo entre la protagonista y una vecina de mirada afilada y humor cortante que funciona como contrapeso, un eco de coro doméstico del personaje principal que se resiste a admitir cuanto necesita volver a investigar. La charla que la autora hilvana, entre cafés e improvisadas clases de latín, funciona como un paréntesis que no es mero relleno sino auténtica construcción literaria.
El lector podrá reconocer en Crimen bajo la tramontana un thriller de receta familiar en sus ingredientes: cuerpo, comunidad que esconde cosas que el lector descubrirá en paulatino desarrollo y una ex policía esquiva. No obstante, emerge de la lectura ciertas preguntas incómodas que podríamos hacernos. ¿Por qué elegimos los lugares que elegimos para desaparecer y cuál es el precio que una comunidad le cobra a ese que llega buscando paz?
Una triada que la propia autora ha reconocido como núcleo del libro; la culpa, el deseo y la memoria funcionan como motor de la trama y no como ornamento temático. Solo nos quedamos con una objeción que podría hacerse de la novela. El ritmo durante la primera mitad, generosa en el clima, demora en soltarse, aunque en la segunda parte queda administrado con oficio. El cierre, aunque es correcto, no arriesga tanto como el planteo inicial puede prometer al lector.
Más allá de eso, son estos reparos que parecen menores frente a la virtud que no suele visitar el clásico noir de playa contemporáneo. La prosa de la autora no traiciona la atmósfera ni se apresura y eso, en un género como este, no deja de ser una forma de honestidad.
Crimen bajo la tramontana se aventura como un thriller mediterráneo con vocación de permanencia, aunque el tiempo y el viento amenace con llevarse por delante todo.
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Autora: Mireia García Contreras. Título: Crimen bajo la tramontana. Editora: Salamandra. Venta: Todostuslibros.


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