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Fábulas de la extrañeza

Fábulas de la extrañeza

Los protagonistas de los cuentos que componen La isla de los conejos parecen tener en común su extrañeza frente al mundo; bien porque ellos se sienten extraños, bien porque la extravagancia los rodea y surge en sus vidas de modo espontáneo o inopinado. Incluso el primero de los relatos, “Las cartas de Gerardo” —quizá el más diverso de la colección— parece transmitir esa idea. Una pareja en crisis emprende un viaje turístico a Talavera. ¿Qué sentido tiene emprenderlo cuando entre ellos ya no hay nada? Se encontrarán con lugares solitarios y decadentes que parecen encarnar el vacío de la relación.

"Los protagonistas de los cuentos que componen La isla de los conejos parecen tener en común su extrañeza frente al mundo"

La aproximación de Navarro a esa realidad estrambótica puede calificarse de kafkiana: se nutre a partes iguales del horror y de la ironía. En este sentido, recuerda también, de forma poderosa, a Edgar Poe. El cuento que da título al libro es quizá el que más me ha gustado, por la simplicidad lineal del argumento unida a una complejidad interna cuyo mensaje no terminamos de entender. Trata sobre un tipo que adquiere una canoa con el fin de visitar y vivir en las mejanas del Guadalquivir, donde anidan las aves fluviales. Allí se encontrará con grandes cantidades de basura. El relato versa sobre las consecuencias horrendas que provoca esa especie de “Robinsón de la basura” al soltar en una mejana conejos blancos. ¿Se trata de una parábola ecologista? Si lo es, Elvira Navarro huye de toda alusión directa a la misma y nos deja con esa sensación de extrañeza que provoca el cuento.

Otros cuentos destacables son “Notas para una arquitectura del infierno” y “París Périphérie”, que pone en juego la influencia de un tercer clásico: Baudelaire, patente en la figura del flâneur o paseante y en el gusto por la observación. El protagonista del primero de los relatos tiene un hermano mayor loco, que desaparece un año de casa durante la infancia sin que el narrador sepa qué fue de él. Más tarde será internado en un psiquiátrico. La sombra del mal y de la locura parece planear sobre las páginas de este perturbador cuento sin que ni el uno ni la otra lleguen a materializarse del todo. Ejemplo de ello son los paseos por cementerios de Madrid que emprenden los hermanos. Del mismo modo, en “París Périphérie” nos desplazamos por un París alucinado, muy distinto al que espera encontrar el viajero.

"Lo que nos propone Elvira Navarro en su nueva obra es un universo totalmente singular, distinto de cualquiera que hayamos visitado antes"

También es muy interesante desde el punto de vista literario “Encía”, un relato cuyo leitmotiv es algo en apariencia insignificante como la halitosis, que se convierte en algo central y terrorífico. Ante semejante despliegue de propuestas narrativas, todas ellas sugerentes, el crítico tiene la tendencia a dar uniformidad, a buscar un elemento común. En este caso, yo he aludido a la extrañeza. Pero quizá, en el caso de un libro como La isla de los conejos, resulte mejor no plantearse cuál sea ese nexo de unión y penetrar cada uno de los relatos individualmente, sin tratar de explicarse su significado. Mediante este procedimiento asistemático es probable que logremos entender la irracionalidad del conjunto, porque lo que nos propone Elvira Navarro en su nueva obra es un universo totalmente singular, distinto de cualquiera que hayamos visitado antes, en el cual la clave no es entender sino compartir las sensaciones que nos transmite la autora.

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Autora: Elvira Navarro. TítuloLa isla de los conejosEditorial: Literatura Random House. VentaAmazonFnac y Casa del Libro.

 

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