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Hemingway: el final de algo

Hemingway: el final de algo

En su empeño por recuperar las obras de Hemingway, de quien ha reeditado ya sus principales novelas, Lumen publica En nuestro tiempo, su primer libro de relatos inédito en España. Lo hace con el aval de un lúcido prólogo a cargo del maestro argentino Ricardo Piglia.

En nuestro tiempo se compone de quince cuentos. A todos ellos anteceden breves viñetas, que describen imágenes bélicas o crónicas taurinas de notable vivacidad o violencia. Todas se basan en recuerdos del autor, quien por entonces había sido reportero de la guerra greco-turca, y comenzaba a aficionarse a los toros a raíz de sus primeras visitas a España.

"Junto al laconismo, la otra característica esencial del autor, imitada hoy por muchos cuentistas, es la elipsis"

Las viñetas, al decir de Piglia, “influyen tangencialmente en la psicología de los personajes de los cuentos”, en particular en la de Nick Adams, alter ego de Hemingway y protagonista de algunos de los mejores relatos, como “Campamento indio”, “El final de algo” o “El vendaval de tres días”.

En el primero de los cuentos, Nick es todavía un niño que acompaña a su padre —el doctor Adams— a un poblado de indios norteamericanos para asistir en un parto. La parturienta yace en la cama baja de una litera; su marido, indiferente, descansa en la cama superior tras accidentarse con un hacha varios días antes. El lugar se describe mísero y maloliente. Tras una exitosa cesárea, el doctor se propone despertar al padre para que conozca a su hijo, pero al arrimarse a la litera de arriba descubre al indio sumergido en un charco de sangre: se ha cortado la yugular con una navaja que todavía tiene en su mano.

De resultas de lo anterior, una litera desvencijada encierra los dos grandes misterios de la vida: el nacimiento y la muerte. El laconismo del lenguaje de Hemingway —sus frases breves, sus repeticiones de palabras, el uso de verbos auxiliares—, provocan una impresión cinematográfica de una considerable abstracción, que casi parece realidad.

Junto al laconismo, la otra característica esencial del autor, imitada hoy por muchos cuentistas, es la elipsis, su famosa teoría del iceberg, que a fuer de repetirse casi se ha convertido en lugar común. Consiste en suministrar la mínima información posible para que el resto la infiera el lector; parafraseando a Piglia: lograr que la parte omitida refuerce la historia y haga sentir al lector algo más de lo que ha comprendido.

"El propósito de Hemingway era empezar de nuevo, certificar “el final de algo”"

Todas estas ideas, en el caso de “Campamento indio”, se resumen en la respuesta del doctor Adams a su hijo: “¿Por qué se mató, papá? —No sé, Nick. No lo pudo soportar, supongo.” ¿Qué no pudo soportar —se pregunta el lector—, la paternidad, el peso de la vida…?

Ricardo Piglia apunta una bella teoría acerca de la prosa de Hemingway. Según él, la vanguardia literaria había llegado al paroxismo con el Ulises de su amigo James Joyce. Ya no podía manejarse el inglés de modo más virtuoso ni tampoco más barroco. Joyce forzó el lenguaje, lo abigarró hasta el límite. A partir de esta premisa, el propósito de Hemingway era empezar de nuevo, certificar “el final de algo”: el final de esa prosa manierista de Joyce, para hacer que renaciera el lenguaje empleando una dicción coloquial, de palabras concretas, de pocas sílabas, de frases cortas.

"Yo quisiera dejar también mi granito de arena defendiendo la prosa de Hemingway. Frente al lirismo deliberado de otros novelistas, que pretenden configurar un estilo literario creando una prosa poética"

Yo quisiera dejar también mi granito de arena defendiendo la prosa de Hemingway, frente al lirismo deliberado de otros novelistas, que pretenden configurar un estilo literario creando una prosa poética. Leí la semana pasada en los ensayos de Philip Roth —que acaba de editar Random House (Por qué escribir, 2018)—, la siguiente cita dirigida a los narradores: “Sin una representación fuerte de la cosa; sin la representación crucial de lo que es real, no hay nada”. Y agregaba Roth que “el pensamiento del escritor aparece invisible en lo que Aristóteles llamaba sin más la “disposición de las partes”, la cuestión del orden y el tamaño”.

Así es en el caso del autor de En nuestro tiempo: su pasión por narrar lo lleva a la selección de la realidad, a las omisiones, al lenguaje minimalista, a esa voluntad de relatar lo real que se convierte en su poética personal y su lirismo. Así lo atestiguan los cuentos citados y otros relatos magistrales del libro como: “Fuera de temporada”, “Gato bajo la lluvia” o “Esquí de fondo”.

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Autor: Ernest Hemingway. Prólogo: Ricardo Piglia. Traducción: Ricardo Costa Picazo. Título: En nuestro tiempo. Editorial: Lumen. Venta: VentaAmazon y Fnac