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Ganador y finalista del concurso de historias de #Heroínas

Ganador y finalista del concurso de historias de #Heroínas

La última heroína, de Luis Parages, y Larga travesía de esperanza, de Lola Sanabria, son el relato ganador y el finalista de #Heroínas, concurso dotado con 3.000 euros en premios y patrocinado por Iberdrola.

El jurado está formado por los escritores Juan Gómez-Jurado, Espido Freire, Juan Eslava Galán, Paula Izquierdo y la agente literaria Palmira Márquez. Las bases se pueden consultar en este enlace.

Heroínas es una obra colectiva, patrocinada por Iberdrola, que incluye relatos de Elia Barceló, Espido Freire, Luz Gabás, Arturo González-Campos, Alaitz Leceaga, Manel Loureiro, Raquel Martos, José María Merino, Bárbara Montes, César Pérez Gellida, Blas Ruiz Grau, Karina Sainz Borgo, Mikel Santiago y Lorenzo Silva, que está ilustrada por Fran Ferriz y que ha sido coordinada por Miguel Munárriz y Leandro Pérez.

A continuación reproducimos los textos ganador y finalista del concurso de Historias de #Heroínas.

GANADOR

La última heroína

Luis Parages

Es una mañana de febrero, color gris ceniza, y Kirk Douglas ha muerto.

La anciana recibe la noticia en su residencia parisina; se atusa los cabellos blancos con mano temblorosa, frunce el ceño y mira las calles mojadas desde el ventanal. Ya sólo queda ella, el último vestigio viviente de aquella época dorada; un cuerpo lento, mermado y dolido de casi ciento cuatro años. Pero ese cuerpo una vez fue joven y grácil, y compró a un esclavo antes pirata llamado Errol Flynn, con el que se las vio hasta en ocho ocasiones; y subió a recoger dos estatuillas; y llevó a un Montgomery Clift humillado a aporrear su puerta, aullando su nombre (era la venganza perfecta, el final redondo). También se empeñó en torturar a una prima suya enloquecida, una tal Bette Davis; y fue la Melania de Lo que el viento se llevó, una de las primeras producciones en color, cuando al cine se llegaba en carromato por caminos polvorientos; y ganó una demanda histórica a la Warner que acabó para siempre con la servidumbre de las estrellas, porque entonces los estudios practicaban la esclavitud y nadie les tosía.

Olivia de Havilland mira la foto de su amigo en el periódico; reconoce el hoyuelo. Los demás se fueron pero todavía queda ella: la última heroína.

FINALISTA

Larga travesía de esperanza

Lola Sanabria

Noche cerrada. Noche sin luna. Boca de lobo que hiere sin daga ni bala. Entra la humedad al hueso y se queda ahí. Tirita el miedo de puro miedo. Jasira protege su barriga con la manta que tejió durante la espera. Suena y resuena en la memoria su corta vida. Todos los días recorría kilómetros para recoger agua y leña. Ordeñaba la cabra, amasaba el teff para las injeras. Traía el estiércol. Cuidaba de sus hermanos pequeños y recorría las vías del tren en busca de escoria. A veces se sentaba a la puerta de la choza y, si el cansancio no la vencía, era una niña que jugaba con una muñequilla hecha con harapos y cuerdas. Se pinchaba el dedo y con su sangre le dibujaba una gran sonrisa. Sonríe y la sonrisa se le congela en mueca. Entonces era feliz. Luego vinieron las guerras. Las violaciones. El terror. El mar mece la patera. Son demasiados dentro. Jasira no tiene miedo. Lo dejó en las chozas quemadas, en los llantos de niños, en los golpes de machetes que mutilaban y mataban, en las fronteras, en cada camino, en los pies llagados, en el hambre que masticaba cualquier cosa. La dieron por muerta como a toda su familia, pero decidió vivir. Ahora todo eso forma parte de una pesadilla. Ahora viene el dulce sueño. Nota las primeras contracciones. Espera un poco, susurra a la vida que lleva dentro. ¿No ves las luces a lo lejos? Pronto llegaremos, aguanta que ya estamos. En el otro lado de la barca, acaban de echar por la borda el cadáver de Ashanti. Aún falta mucho para alcanzar la costa.

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