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Isabel Allende reestrena La casa de los espíritus: “El realismo mágico es muy difícil de poner en pantalla”

Isabel Allende reestrena La casa de los espíritus: “El realismo mágico es muy difícil de poner en pantalla”

Poco imaginaba Isabel Allende que La casa de los espíritus, concebida inicialmente como una íntima carta a su abuelo, se convertiría en el fenómeno global que sigue siendo hoy. La serie que estrena Prime Video, una ambiciosa producción internacional, adapta la novela inicialmente publicada en España y escrita desde el exilio. La reacción, sin embargo, fue inmediata, y como ella misma dice en una entrevista desde EEUU, “cada país de Europa compró los derechos en una semana”. Allende, que no sabía nada de la industria del libro, apenas era consciente del éxito inicial y su significado, dado que vivía en Venezuela.

“Me di cuenta cuando llegaron los primeros cheques, meses después. Entonces estaba escribiendo otro libro. Sucedió rápidamente pero fue gradual”, dice en la entrevista desarrollada por vía telemática. Claro que poco quedaba para que Allende, que entonces trabajaba administrando una escuela doce horas al día, pudiera hacer su propia transición al realismo mágico, de convertirse en escritora. “Dejé mi trabajo diario cuando publiqué mi tercera novela, Eva Luna. Entonces, eso da una idea de lo que significó en mi vida. Fue algo extraordinario que sucedió, y muy raramente pasa con el primer libro”.

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—¿Por qué La casa de los espíritus siendo relevante después de casi medio siglo?

"Las similitudes que nos unen son muchas más que las diferencias que nos separan"

Ahora mismo el mundo está viendo un regreso a los gobiernos autoritarios, a la misoginia y al racismo, cosa que pensábamos que habíamos superado, y parecen regresar, así que el libro sigue siendo relevante en ese sentido. Las emociones básicas que movilizan a la humanidad son siempre las mismas, en el tiempo y en el espacio. Mis libros pueden ser leídos en Finlandia o en China y funcionan porque las personas son las mismas. Las similitudes que nos unen son muchas más que las diferencias que nos separan.

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Hace mucho que Allende, afincada en el otro lado del mundo, escribiera desde el exilio en Venezuela el germen de La casa de los espíritus, en forma de carta a su abuelo Agustín, a los 19 años, que en ese momento agonizaba en Chile. Enseguida vio que “no era una carta y que mi abuelo no iba a leerla”. Apenas un par de páginas sirvieron para ampliar el relato utilizando “todas las anécdotas de mi familia, personajes, cosas que habían sucedido, la evolución de mi país, para acabar en guerra. Estaba escribiendo en el exilio, así que podía ver desde cierta distancia”.

"En EEUU vivimos un momento de misoginia en el que los derechos de las mujeres han sido robados"

Vuelve por tanto el tema del eterno retorno a La casa de los espíritus, que efectivamente regresa, pero como ambiciosa serie de televisión. “Si tuviera que escribir el libro otra vez serían las mismas personas. El único que me traicionó fue el patriarca, Esteban Trueba, porque el personaje está inspirado en mi abuelo, pero luego acabó no pareciéndose a él de ninguna manera” asegura Allende, hablando de las posibles licencias creativas. Y es que el patriarca de los Trueba acaba resultando no solo un sujeto autoritario, hecho a sí mismo como aquel, sino también una figura masculina recientemente deleznable. “Mi abuelo nunca fue el villano en que se convierte en el libro”. 

La casa de los espíritus, un drama de época protagonizado por mujeres, es un relato ahora fácil de encuadrar como documento de la evolución social de las mujeres. Allende considera que “las mujeres han logrado los derechos por los que luchaban”, pero luego apostilla, sin ironía: “Más o menos. En EEUU vivimos un momento de misoginia en el que los derechos de las mujeres han sido robados. Perdimos la contracepción y el aborto, y ahora hay un movimiento para quitar el voto de las mujeres en el país”. Todo, según queda demostrado en la realidad gris o el realismo mágico de La casa de los espíritus, se puede perder: “Las mujeres jóvenes no se dan cuenta de cómo de fácilmente pueden perderlo todo”.

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—En cuanto a los elementos sobrenaturales en la novela, ¿cuál es tu reacción cuando ves esos mismos recursos en obras de horror? Estoy pensando en Pablo Larraín, productor, que adaptó el relato La historia de Lisey, de Stephen King.

"Lo que han hecho con esta producción ha sido tratar el realismo mágico como un condimento. Permea la historia, pero no es blando, no está en tu cara"

—El contexto es completamente diferente. Creo que el realismo mágico es muy difícil de poner en pantalla porque suele parecer ridículo la mayor parte del tiempo, de modo que a menudo se evita. El director de la película de los 90, Bille August, me dijo que era muy complicado ponerlo en pantalla. Si tienes una mujer con el cabello verde, como en la novela, en pantalla te va a parecer terrible. Así que creo que lo que han hecho con esta producción ha sido tratar el realismo mágico como un condimento. Permea la historia, pero no es blando, no está en tu cara. Es sutil y no está explicado.

 —¿Por ejemplo?

—Sucede sin explicación. Por ejemplo, el fantasma del tío Marcos, que viene como espíritu y nunca se explica que no está ahí. Realmente está en la imaginación de la chica.

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Esa sería la clave para que todo el mundo, antes y ahora, se identifique en varias lenguas y países con una historia anclada en la identidad y la historia de Chile como si fuera del propio país. “Los aspectos emocionales son los mismos. Por eso funcionan en todas las lenguas. Y aunque la estructura de la familia cambia en diferentes culturas, todos entendemos lo que es ser madre, ser abuela, lo que significa la patria en la familia. Todos entendemos eso”.

“La otra cosa interesante es que este libro habla de un tiempo que fue entre los 50 y los 70. Y la gente lo entiende hoy, 50 años después, en un país que ha cambiado completamente, porque Chile no parece como el país del libro”.

Mientras, La casa de los espíritus, adaptación en formato miniserie de ocho capítulos de la novela con la española Nicole Wallace, Alfonso Herrera y Dolores Fonzi, arrasa en la plataforma de Amazon, augurando una recuperación de la historia íntima personal de Allende. Y es que donde Eva Longoria, su productora, pone el ojo, pone la bala.

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