Inicio > Libros > Narrativa > La ficción es mi mechero

La ficción es mi mechero

La ficción es mi mechero

Una joven estudiante de cine deja Madrid para volver a su pueblo: Rodiezmo de la Tercia. Situado en la frontera natural entre Asturias y León, allí nada es lo que parece. Una novela sobre un valle desindustrializado, arrasado por la modernidad y, sin embargo, anclado en sus mitos.

En este making of Raquel Presumido explica el origen de Lutano (Pez de Plata).

***

Hay algo perverso que me lleva a mirar con perspectiva los lugares en los que vivo e imaginar que los reduzco a cenizas. Desde que soy pequeña me encanta subirme al pinar de mi pueblo y ver el lugar desde allí, observarlo como quien ve una casa de muñecas. Pensar: “algo tan pequeño no puede hacerte daño”. Ahora entiendo, gracias a la escritura de esta novela, que también lo hice en mi ciudad natal, Oviedo, subiendo al monte Naranco diariamente en la época del Covid 19. También comprendo hoy por qué cada vez que me sentía vapuleada por la capital, me iba al Parque del Oeste para coger el teleférico y a vista de pájaro Madrid me daba una calma inofensiva. Yo pienso que escribo y leo para que me dé menos miedo el mundo. El vasto orbe se vuelve objeto, pequeño, del tamaño de un libro. Y lo puedo abrir y cerrar cuando yo quiera. Se queda latente en mi mesilla. Pierde su fiereza.

Lutano se fue escribiendo dentro de mí todas esas veces que me subí a una zona alta de Rodiezmo y lo observé durante horas, reflexionando sobre lo que pasaba en aquella maqueta de madera que parecía el pueblo desde allí arriba. Paseando, viviendo y pensando se escriben los libros. Desde ahí reflexioné sobre los mitos y leyendas que contaban las viejas del pueblo, las historias que me pasaban a mí y que se iban convirtiendo en mis mitos personales, no sabiendo ya diferenciar entre ficción y realidad.

"Yo veía cómo la voz de la protagonista era la voz de una mujer que tenía mucho rencor hacia el lugar donde había nacido, lo odiaba, vivía como un fracaso tener que volver sin haber llegado a ser nadie"

No fue hasta que en agosto de 2024 mi amigo Pablo, tomando unas cervezas en Xixón, me contó un mito-realidad de su pueblo, Sariego. El del neñu Gela. Gela perdió a su hijo en el monte un día. Se decía que la llomba donde se perdió “comía guajes”. Años después, llegó al pueblo un hombre asegurando ser el neñu Gela, pero ella siempre sospechó que no lo era. Esa historia se me quedó dentro aquella tarde y se conectó con todos los mitos que yo tenía guardados sobre Rodiezmo, Oviedo y Madrid, y tuve que ponerme a escribir. Lo escupí todo aquella noche en un documento de Word de manera desordenada. Pensé que se quedaría ahí, pero a la mañana siguiente sentí la necesidad de seguir trabajando aquel bloque de arcilla. Lo hice durante un año entero, diariamente, hasta tener esta historia-maqueta que es Lutano. La novela se tituló en mi escritorio del ordenador durante mucho tiempo “Bajaron con el Lutano”.

Hubo dos problemas a los que me tuve que enfrentar desde el inicio de la escritura de esta novela, la autocensura y la presión.

En primer lugar, hubo una gran tendencia a autocensurarme. En esa escritura automática inicial yo veía cómo la voz de la protagonista era la voz de una mujer que tenía mucho rencor hacia el lugar donde había nacido, lo odiaba, vivía como un fracaso tener que volver sin haber llegado a ser “nadie”. Esa condescendencia se me antojaba clasista. Aceptar que mi protagonista lo era me costó mucho tiempo de colorear párrafos en rojo susceptibles de ser borrados más adelante. Aceptar que tu voz protagonista no es perfecta, no encarna todas las virtudes humanas y que, por tanto, puede ser que los lectores crean que tú eres así, me costó muchísimas horas. Sí, a veces soy así. Y mis lectores también. No hay nada más humano que haberse sentido alguna vez mejor que otro. La Literatura no está para censurar la humanidad, está para retratarla.

"Hay algo perverso que me lleva a mirar con perspectiva los lugares en los que vivo e imaginar que los reduzco a cenizas. No lo haré nunca en la realidad, descuiden"

En segundo lugar, en cuanto a la presión, yo solo había escrito narrativa corta, relato. El género había moldeado mi forma de escribir y la había convertido en breve y con finales sorpresivos. Pensé que eso sería un problema a la hora de escribir una novela, que el efectismo de un cuento aquí no funcionaría. Para poder escribirla tuve que hacerme luz de gas a mí misma y decirme que no estaba escribiendo una novela, sino pequeños relatos. Por eso Lutano está fragmentado en cincuenta capítulos brevísimos. Lo que en principio pensé que iba a ser un hándicap terminó siendo un rasgo formal dotador de ritmo.

Una vez escrita y publicada Lutano, comprendo por qué cojo Rodiezmo y lo convierto en una maqueta, por qué me subo a verlo a ojos de suicida desde el pinar, por qué subo a Peñalaza y lo observo desde la mirada de mi protagonista. Hay algo perverso que me lleva a mirar con perspectiva los lugares en los que vivo e imaginar que los reduzco a cenizas. No lo haré nunca en la realidad, descuiden. La ficción es mi mechero.

—————————————

Autora: Raquel Presumido. Título: Lutano. Editorial: Pez de Plata. Venta: Todos tus libros.

3.7/5 (3 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios