Inicio > Actualidad > Divitos y literatos > Lepisma, el Veo Veo y el gran psiquiátrico del mundo

Lepisma, el Veo Veo y el gran psiquiátrico del mundo

Lepisma, el Veo Veo y el gran psiquiátrico del mundo

Jugar al Veo, Veo en el psiquiátrico es más que complicado: entre los internos que sufren de alucinaciones y los que fingen tenerlas, acertar es casi imposible.

—Veo, veo.

—¿Qué ves?

—Una cosita.

—¿Y qué cosita es?

—Empieza con la P.

—¡Pared acolchada! —estaba convencido de haber acertado, allí no había mas que cuatro muros enguatados, y vacío. Y vacío empieza por V.

—No, eso no… ¡Es Pterodáctilo!

—No fastidies, ¿cómo diablos va a haber un bicho de esos en esta celda de castigo? Si el doctor Seward no nos hubiera puesto estas camisas de fuerza te ibas a enterar.

—Yo lo estoy viendo. A ver si puedes demostrarme lo contrario.

Y tenía razón: no podía.

Y así, con juegos como éste íbamos pasando los días en Carfax. A veces nos poníamos a cantar el Dúo Dinámico, o aplaudíamos a una hora determinada al celador que nos trataba con humanidad y a otra, a falta de cacerolas, organizábamos un abucheo contra el resto del personal. Más o menos como lo que pasó durante la pandemia del COVID-19: en 2020, creo que fue, ¿verdad? Sí, cuando la gente, confinada por aquel virus salía a cantar a los balcones, a jugar al bingo con los del bloque de enfrente, a aplaudir al personal sanitario…y las caceroladas, claro: a las 19 h, contra el rey por parte de los que decían no ser súbditos de nadie y profesaban auténtico culto a su líder; a las 20 h, los que sólo hacía 15 días exigían que no se tomaran medidas drásticas porque eso dañaría la economía hacían sonar sus utensilios de cocina contra el gobierno por no ordenar un confinamiento más estricto; a las 21 h, cacerolas contra el virus, como si a este pudiera importarle. En definitiva, el mundo se había transformado en un gran psiquiátrico.

Nosotros habíamos ganado.

5/5 (12 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)