Quizá se podría decir que hay tantas clases de amistad como personas y tantas vidas como seres humanos. Pero todas las amistades se fundamentan en los mismos principios: apoyo incondicional, comprensión, disposición, lealtad, honestidad, confianza, empatía, respeto, generosidad, perdón, humildad, alegría, complicidad, reciprocidad. La amistad tampoco está exenta de sacrificio, dolor, enfados y desavenencias que la ponen a prueba, como en cualquier relación. En saber compensar lo bueno y lo malo está la esencia de una amistad verdadera. La amistad es una escalera de mano, es algo que se asciende, son dos manos entrelazadas para permitirte ver por encima de la valla.
Sin embargo, en ésta su primera novela Ebbott no solo escribe sobre la amistad, lleva la observación humana a una dimensión prohibida. Digo “prohibida” porque el mundo que describe sería imposible de vivir en ese nivel de complejidad y profundidad, donde refleja los más sutiles pensamientos y sentimientos; una esfera difícil de vivir ante posiciones y análisis tan sutiles que resultan insufribles para cualquiera, entre una confusión que duele.
La novela comienza con un fin de semana otoñal en la casa de Emerson fuera de la ciudad. Lo que se inicia como una celebración aparentemente idílica —el 52º cumpleaños de Emerson— se va enrareciendo con la puesta en escena de emociones, viejos rencores, sutilezas magistralmente descritas y diferencias generacionales que el autor describe con escenas retrospectivas o analepsis.
Sin caer en spoilers, un “paso en falso” de Emerson desencadena unos acontecimientos que ponen a prueba no solo la amistad, sino las lealtades familiares, los principios morales y la propia identidad de cada personaje. Lo que sigue es un descenso controlado hacia el abismo de la traición, la rabia contenida y la necesidad humana de justificar lo injustificable. Ebbott no juzga; expone con crudeza quirúrgica cómo el privilegio, el afecto incondicional y el miedo a perderlo todo pueden nublar el juicio más lúcido.
Nos recuerda que los lazos más fuertes son también los más frágiles, que la confianza es un bien escaso y que, en última instancia, nadie conoce realmente a nadie. En un tiempo de polarización y aislamiento, esta novela escéptica, antipática y profundamente humana nos obliga a mirarnos al espejo y preguntarnos por la autenticidad de nuestros afectos.
Hal Ebbott no solo anuncia la llegada de un gran talento literario; nos entrega una obra que perdurará. Si buscas una lectura que te sacuda, te haga reflexionar y te deje con esa melancolía hermosa que solo las grandes novelas provocan, Entre amigos es obligatoria. Una tragedia moderna exquisita, devastadora y, paradójicamente, llena de una extraña luz redentora.
Esta es una novela que invita a la reflexión sobre:
La fragilidad de los lazos que nos recuerda que el amor, la amistad y la familia requieren cuidado constante porque se rompen con facilidad si no hay honestidad.
La crisis de confianza, pues creer en los demás es un acto difícil y arriesgado en la actualidad.
El misterio del otro, porque nunca logramos conocer por completo a las personas que nos rodean.
El reflejo social, como una herramienta para evaluar nuestra propia vida y los afectos.
Son estos temas la esencia que hace tambalearse una convivencia que se enrarece tras una acción que apenas dura unos segundos, pero pone en cuestión la vida misma.
Ebbott afirma que ver las cosas con nuevos ojos entraña un placer en sí mismo, aunque conlleve un coste. Cada vez que eliges un camino en lugar de otro, pagas un coste invisible. Ese precio no se pierde, traza un surco profundo en tu vida, un surco que se convierte en sabiduría, en cicatriz y en brújula. Es el precio del avance, la huella que te permite caminar hacia lo desconocido con mayor certeza y coraje.
—————————
Autor: Hal Ebbott. Título: Entre amigos. Traducción: Juan Trejo Álvarez. Editorial: Tusquets. Venta: Todos tus libros


Zenda es un territorio de libros y amigos, al que te puedes sumar transitando por la web y con tus comentarios aquí o en el foro. Para participar en esta sección de comentarios es preciso estar registrado. Normas: