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Idea Vilariño

Idea Vilariño.

«Hay otras vidas, pero están en ti», dicen que dijo el poeta Paul Éluard. En mí está, entre otras vidas, la de Lea Pérez, una escritora desesperada, que pasa por Zenda, con otros convivientes, los miércoles.

Pesqué un poema en Twitter. Entre las noticias, los cotilleos y la bazofia, pesqué unos versos que desde hace días recito o escucho o recuerdo una y otra vez, y que ya nunca olvidaré.

Pesqué este hermoso y triste poema de Idea Vilariño.

Ya no

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.

Todo está dicho. Nada sobra, en esos versos. No volveré a tocarte. No te veré morir. Ya no.

En el tuit de la poeta y filóloga y compañera de Zenda Irene Domínguez donde lo pesqué, además lo recitaba la escritora uruguaya. Aquí podéis escucharlo:

Tremendo poema. Tremenda su voz.

Llegados a este punto, ya no tendría que añadir nada más. Sólo debería repetir sus versos, una y otra vez. No hace falta que explique que el poema —como contó Juan Cruz en 2009, en la necrológica de la escritora— «celebra y deplora» el fin de la relación de Idea Vilariño con Juan Carlos Onetti.

Qué curioso, una pareja de escritores, como mi ex y yo. Qué interesante, me dije al principio, antes de que el poema volviera a mí una y otra vez para destrozarme. Y no encontré en la biblioteca el tomo de Lumen con la Poesía completa, y digamos que me dio igual. ¿Se quedó también con ese libro? Qué capullo, era mío, pensé, y seguí a lo mío, enfrascada en una traducción bastante compleja que a este paso no entregaré a tiempo, y pasaron las horas y, bueno, seguí como si nada, pero ya noqueada.

"No criaré a tu hijo. Me cruje el corazón. Ya no. No criaré. No veré nacer. Estoy sola."

Esto es amor, quien lo probó lo sabe, dijo Lope de Vega. Quien lo perdió, lo sabe. Y yo lo probé, sí, y ahora que lo he perdido hago como que no pasa nada, cuando estoy con gente sonrío, y me río, no voy por la vida contando chistes ni haciendo payasadas pero me río, y salgo todo lo que puedo y un poco más, no me encierro en casa porque la casa entera, las paredes, la cama, el sofá, la cocina, la bañera se encogen. Yo salgo, eso digo y me digo, yo intento salir del pozo. Pero estoy rota.

No criaré a tu hijo. Me cruje el corazón. Ya no. No criaré. No veré nacer. Estoy sola.

Para demostrar que no estoy obsesionada sólo con ese poema de Idea Vilariño, termino por hoy con otros versos suyos:

Sola,
sola y triste, lejos de todas las almas,
de todo lo tierno, de todo lo suave.

Mañana, me digo, mañana será otro día. Con suerte, oculta bajo la mascarilla, saldré a la calle con una sonrisa.

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Entregas anteriores de Lea Pérez:

· Una mujer desesperada

· Tangana (Historia abreviada de un amor portátil)

· Convencer es estéril (para hombres)

· Demasiados libros

· Una historia de pasión y muerte

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