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Nunca volverá a ser ahora, de Vicente Muñoz Álvarez: desnudar al ser humano desde el relato

Nunca volverá a ser ahora, de Vicente Muñoz Álvarez: desnudar al ser humano desde el relato

Existen obras conocidas por una amplia mayoría, dado su carácter universal, su sinceridad y atrevimiento. Una de ellas es, sin duda, el célebre grabado de Francisco de Goya titulado El sueño de la razón produce monstruos. Número 43 de la serie Los caprichos, fue creado por el genial aragonés en 1799. ¿Quién en esa fecha se había atrevido a desplegar en una imagen toda esa inquietante escenografía? Luego llegarían otros que, inspirados o no por el español, seguirían la estela innovadora que él inició en el arte, llevándola además a otros ámbitos como el literario, musical, escénico o cinematográfico. Basten algunos nombres de autores y los títulos de sus obras: Karl George Büchner con su Woyzeck, Hector Berlioz y su Sinfonía fantástica, Isidoro Ducasse en Los cantos de Maldoror o Robert Wienne desde El gabinete del doctor Caligari. Todos comparten el sentimiento trágico del ser humano, los fantasmas que anidan en él e iluminan sus sombras. Goya exteriorizó esos demonios y los situó sobre el cuerpo atormentado capaz de soñarlos. Hay que ser valiente para exorcizar las fuerzas que conforman nuestra psique y, sin las cuales, estaríamos incompletos.

Quien sabe mucho de todo esto es el leonés Vicente Muñoz Álvarez (1966), ensayista, poeta y narrador capaz de fundir sus distintos registros en un estilo coherente e inconfundible. Sus filias y fobias, sus pasiones y temores, las experiencias vividas que han ido modelando su identidad dan cuerpo a una biografía que se funde con su pasión por el cine, la literatura o la música, dando lugar a reflejos biográficos o a escenarios, situaciones y personajes ideados. La personalidad de este escritor nos lleva a mundos extraños donde lo cotidiano puede tornarse en siniestro, casi siempre debido a esos monstruos que anidan dentro del individuo. Pero no es la persona individual la única responsable, sino también la sociedad que ha creado y en la que se funde, también el paisaje que ante sus ojos resulta hostil. Hay una lucha por la vida donde se puede resistir buscando la lucidez o aligerando el dolor a través de mundos alternativos, paraísos artificiales creadores a su vez de nuevos espíritus, más o menos perversos.

"Hemos de aclarar que la presente trilogía no es una obra de nuevo cuño, sino que se trata de la recuperación, con revisión mediante por parte del autor, de tres obras de narrativa publicadas anteriormente"

El último trabajo de este creador llegó a las manos de quien esto escribe después de haber transitado sus textos sobre cine underground en Películas que erizan la piel (Underdog Ventures, 2024) y tras leer la antología poética Hombre de mimbre (Páramo, 2025) —asociada por su nombre con el cine anteriormente mencionado, en concreto al filme The Wicker Man (“El hombre de mimbre”, Robin Hardy, 1973)—. Así, Nunca volverá a ser ahora (Trilogía de la lluvia) (Editorial Efe Eme), contiene las inquietudes de estos dos libros previos y nos sirve en bandeja de plata un suculento plato para los amantes de la buena literatura sin remilgos. Sin duda, por sus originales y arriesgadas características, no se trata de un libro al alcance de cualquiera, pues su oscura temática puede “ahuyentar” a más de un curioso. No obstante, pasado ese primer filtro, llegará la recompensa a quien haya seguido apostando por lo genuino de sus páginas.

Hemos dado ya algunas referencias culturales con las que arrojar una idea de “por dónde van los tiros” del presente volumen. Una herencia cultural a la que se pueden sumar otros autores de los que sí es directamente deudor Muñoz Álvarez, pues sus nombres y los fragmentos de algunos de sus trabajos figuran a modo de citas al inicio de buena parte de los textos recogidos en el tomo, bien como aperitivo de lo que vamos a encontrar o como influencia directa o indirecta. El universo de nuestro escritor lo conforman nombres tan dispares como hermanables que van del gótico Edgar Allan Poe al miembro de honor de la Lost Generation Fernando Pessoa, pasando por el representante del spleen Charles Baudelaire o el creador de monstruos H. P. Lovecraft, el existencialista Jean Paul-Sartre y su precursor Miguel de Unamuno, Franz Kafka y el absurdo, el místico Osho, los beats Jack Kerouac, William Burroughs y Allen Ginsberg y los creadores del realismo sucio Charles Bukowski y Raymond Carver, el antropólogo Carlos Castaneda, el polímata Anthony Burgess o el novelista y dramaturgo austriaco Thomas Bernhard.

"El primero de los tres libros, Perro de lluvia, tiene como atmósfera envolvente aquellos relatos pulp de los que Tarantino, desde el cine, ha sido y es tan deudor"

Hemos de aclarar que la presente trilogía no es una obra de nuevo cuño, sino que se trata de la recuperación —con revisión mediante por parte del autor— de tres obras de narrativa publicadas anteriormente. Sus títulos, que podemos leer en orden cronológico, son: Perro de lluvia (Iralka, 1997), Los que vienen detrás (DVD Ediciones, 2002) y El merodeador (Baile del sol, 2007). El título que aglutina a estos tres trabajos es bien representativo del espíritu que subyace bajo cada una. Se trata de un estado de ánimo, compuesto de nostalgia, tristeza e incluso misterio. Dicha rotunda expresión, “Nunca volverá a ser ahora”, que emerge en distintas ocasiones dentro del libro, funciona como advertencia, nos anima a aprovechar el tiempo presente que no se repetirá. Los personajes que habitan cada uno de los relatos de esta obra parecen recordar estas cinco palabras con amargura, pues no supieron o no quisieron aprovechar lo que la vida les ofrecía. El subtítulo del trabajo (Trilogía de la lluvia), añade si cabe una mayor introspección y suspense a este tipo de relatos, así como una mayor pesadumbre y negrura en quienes pueblan estos paisajes sombríos y grises.

El primero de los tres libros, Perro de lluvia, tiene como atmósfera envolvente aquellos relatos pulp de los que Tarantino, desde el cine, ha sido y es tan deudor. Su imaginería se encuentra conformada por personajes solitarios y desquiciados, por no decir perturbados e incluso psicópatas, que hablan en primera persona al lector o se nos habla de ellos desde otra perspectiva —un policía, por ejemplo—, justificándose su proceder dándonos a conocer su origen y evolución. Surge la duda siempre en estos casos de si el individuo nace así o se hace, aunque lo importante es siempre el presente. Puede ser que se trate de seres fantásticos e incluso mitológicos o que se presenten invisibles desde la ciencia ficción, siendo su amenaza todavía por ello mayor. Tal vez puede que hayan sido engendrados por la imaginación de otro personaje, habiendo estado su espíritu expuesto a unas circunstancias poco favorables. Así, lo sobrenatural se mezcla con el gore o el realismo mágico y las geografías y tiempos cambian con cada relato, poniendo el autor a prueba su capacidad para fabular y la verosimilitud de lo narrado.

"Tras la lectura de esta Trilogía de la lluvia, nunca volveremos a ser los mismos. Y eso es lo mínimo y lo máximo que se le puede y debe pedir a la buena literatura"

El segundo título, Los que vienen detrás, deja en buena parte el carácter truculento e irreal para dar paso a un mayor realismo, cargado de contenido social, pesimismo y amargura. Los protagonistas son en definitiva unos perdedores o personas que han experimentado el lado cruel de la vida, sin importar su edad o condición. El contenido autobiográfico se hace cada vez más evidente —los episodios del autor como objetor de conciencia, opositor  o vendedor de zapatos en compañía de su padre, las épocas que forjaron su identidad asociadas a la doble dicotomía campo-ciudad— para desembocar finalmente en el último de los tres libros, El merodeador, donde la realidad del autor se hace patente aún fundiéndose con lo inventado. Nos encontramos ante un tour de force literario por tratarse de un compendio de relatos que, leyéndose por separado, constituyen en sí una novela experimental donde su protagonista lucha con su realidad —su pensamiento obsesivo que no le permite estar en el presente sino en el pasado o el futuro, los conflictos con su pareja, los problemas de salud, su ingrato trabajo o la pérdida de un amigo muy cercano—  para poder hacer lo que realmente desea: escribir una novela que se titula precisamente así, El merodeador.

Para esta ocasión, Muñoz Álvarez ha contado con dos anfitriones de lujo: por un lado, José Ángel Barrueco, quien se ha encargado del prólogo y el cual reconoce que la obra del leonés ha influido “en mayor o menor medida” en la suya propia. Por otro, Jesús Palacios, quien a manera de epílogo cierra la lectura, en cuyo “territorio minado” y “sembrado de trampas, de agujeros negros, de zonas (o interzonas) prohibidas” asegura que “nuestra mente puede perderse y, quizás, quedar atrapada para siempre”. Palacios alaba la capacidad del autor para trabajar sobre el cuento, “género tan poco querido por muchos lectores actuales, que tan poco y mal parece venderse y que tanto cuesta hacer bien de verdad, aunque muchos crean lo contrario”. Unos cuentos que, a pesar de ser “como lágrimas que se perderán en la lluvia”, nos empaparán y calarán “dejando en nosotros un poso real y verdadero, pasando a formar parte de nuestra experiencia y nuestra vida”. Y es que, tras la lectura de esta Trilogía de la lluvia, nunca volveremos a ser los mismos. Y eso es lo mínimo y lo máximo que se le puede y debe pedir a la buena literatura.    

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Autor: Vicente Muñoz Álvarez. Título: Nunca volverá a ser ahora. Editorial: Efe Eme. Venta: Todos tus libros.

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