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París nunca brillará igual

París nunca brillará igual

Autora secreta, exiliada, aristócrata y millonaria, Banine, seudónimo de Umm-El-Banine Assadoulaeff (1905 – 1992), habría sido una influencer de primer nivel de haber vivido en nuestros tiempos. Fueron sus amigos, entre otros, Malraux o el mismísimo Junger, quienes le empujaron a escribir y a abandonar su condición de musa. Sin duda, como muestran sus dos libros de memorias, ambos publicados por Siruela, fue un acierto.

La suya fue una vida tumultuosa, atravesada por los hechos más relevantes del siglo XX, que consiguió esquivar, incluso con cierto beneficio, gracias a una portentosa mezcla de suerte y de inteligencia vital. Sufrió y disfrutó un carácter exacerbado, que mezclaba moral tradicional, un profundo descreimiento y unas ganas de vivir indiscutibles y provocaba en el lector una extraña empatía y una gran curiosidad. Además conocemos el exilio de europeos, de americanos del norte y del sur, pero no de millonarios azeríes.

"Los días de París muestra, como su propio título indica, la llegada a París de la familia, una ciudad espléndida, que vive sus días de gloria, alejados de su actual decadencia"

En Los días del Cáucaso, primera parte de este libro, Banine muestra la infancia y primera juventud de una aristócrata azerí, miembro de una familia que había ganado una fortuna con el petróleo, musulmana y hedonista a un tiempo, criada por una institutriz alemana a la que quiere como a una madre, cuya vida de ensueño es rota por la revolución bolchevique. Es un libro, al mismo tiempo, divertido, trágico y desconcertante, condiciones que se mantienen en este mismo volumen.

Los días de París muestra, como su propio título indica, la llegada a París de la familia, una ciudad espléndida, que vive sus días de gloria, alejados de su actual decadencia. Es el París tópico y típico, el París de los años 20, con el que todos soñamos, que ha creado el cliché de capital de la cultura. La ciudad aparece casi como un personaje más, que apoya y boicotea las pretensiones de la protagonista. Es una ciudad incendiaria, llena de artistas maravillosos, como todos los escritores estadounidenses de la generación perdida (con Zelda y Francis Scott Fitzgerald como divos máximo), los surrealistas o el mismísimo Picasso. Algunos son simples figurantes, otros tienen mayor importancia. Destaca, por ejemplo,  el protagonismo, secundario pero real, de leyendas como Balenciaga.  Como no podría ser de otra forma en una fashion victim de la época, se introduce en el mundo del modelaje, aunque sus medidas, como ella mismo afirma, no fueran en absoluto normativas.

"Los días de Paris también contiene una reflexión oculta sobre la emigración, sobre la adaptación a un contexto tan lejano. Sobre el choque cultural, irremediable incluso para gente tan sofisticada"

Este díptico es un capítulo distinto de la literatura de los exiliados por la revolución, que contiene autores tan notables como el propio Vladimir Nabokov, esa aristocracia dispersa por Europa, que termina renunciando a sus privilegios, añorando los días de gloria y trabajando en lo más variopinto. Cada uno terminó en un destino distinto. Si a Nabokov le tocó Berlín, a Banine a le tocó París. Los exiliados de la revolución orientales, y musulmanes, están mucho menos representados en literatura que los del norte. Son, casi, una excentricidad y muestran el carácter multicultural tanto de la extinta Unión Soviética como de sus restos. Es un tema de eterna actualidad son siempre por su, digamos, difícil reconfiguración. No en vano acaba de desatarse un nuevo conflicto entre Azerbayan y Armenia.

Si Los días de París brilla no es solo por lo que cuenta sino por cómo lo cuenta. Por una prosa barroca y atractiva, tan próxima al carácter de la protagonista, que encaja con tanto acierto con la narradora-personaje, próxima también —digamos que es una versión aligerada— a las vanguardias de la época, por ejemplo a la Djuna Barnes de El bosque de la noche.

"Un libro, concluyendo, nostálgico y maravilloso, que muestra un mundo perdido y una ciudad que nunca volverá a brillar igual"

Los días de Paris también contiene una reflexión oculta sobre la emigración, sobre la adaptación a un contexto tan lejano. Sobre el choque cultural, irremediable incluso para gente tan sofisticada. Se manifiesta, por ejemplo, en sus reflexiones sobre el matrimonio mixto, que tanto le atrae y tantos conflictos le causa. Curiosamente sus reflexiones coinciden con las de un libro tan distinto como es el de la india Jumpa Lahiri sobre Roma, donde reflexiona, con un registro muy diferente, sobre las dificultades cotidianas que afrontan los emigrantes, incluso los más consolidados, durante su eterna integración. Y sobre el desarraigo irremediable que tienen que afrontar. Todo ello, en el caso de Banine, es superado por una voluntad de hierro: “La vida me esperaba: debía ir a su encuentro, por más que pesara a mi corazón. Por más que fuera un incordio”.

Un libro, concluyendo, nostálgico y maravilloso, que muestra un mundo perdido y una ciudad que nunca volverá a brillar igual.

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Autor: Banine. Título: Los días de París. Traducción: Susana Prieto Mori. Editorial: Siruela. Venta: Todos tus libros, Amazon, Fnac y Casa del Libro.

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