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Pensar no una ética cualquiera

Pensar no una ética cualquiera

En Husserl y Gadamer (edit. Batiscafo), Miguel García-Baró, prominente conocedor de la fenomenología, escribe:

«El hombre profundamente libre, honrado y responsable que fue Husserl pospuso en sus obras afrontar el tema mismo de la libertad, la honradez y la responsabilidad. No fueron infrecuentes sus lecciones de ética pero estas lecciones quedaron en gran medida desconocidas hasta casi nuestro presente…».

Así, la editorial Trotta publicó, de Edmund Husserl, en sept. 2020, Introducción a la ética. Lecciones de los semestres de verano de 1920 y 1924 (present. de Mariana Chus García, trad. Mariano Crespo y Luis R. Rabanaque). Lecciones como complemento de los ensayos (de 1922-1924) recogidos en Renovación del hombre y de la cultura (present. Guillermo Hoyos, trad. Agustín Serrano de Haro, Anthropos, 2002). Despliegue de razón unitaria, pero analógica en su distinción teórica y práctica. Husserl, desentrañando la idea de persona, y de la vida ética ajustada a esta, hace un recorrido desde la ética socrática de la verdad a las éticas modernas (hedonismo escéptico y egoísta, subjetivismo, utilitarismo, naturalismo, empirismo y formalismo). Finalmente, expone una ética racional de la mejor vida posible en base a la voluntad.

"Serrano de Haro se cuenta entre los discípulos más destacados de Miguel García-Baró. Estos dos últimos, en seminarios del Instituto de Filosofía han realizado estudios importantes sobre pensamiento judío y el Holocausto en un marco de colaboración con Reyes Mate"

Un año después de traducidas esas lecciones, la editorial Comares publica una Guía de Husserl editada por Agustín Serrano de Haro. Una veintena de trabajos escritos por colaboradores de indudable crédito en el ámbito de la fenomenología hispánica. Primera parte: nacimiento, escritos, historia de la fenomenología y su relación con la lógica. En el último apartado, los «horizontes externos»: siglo XX, ciencia actual y recepción en el mundo hispánico. Secciones intermedias: una afronta la «nueva filosofía primera» (reducción trascendental, intencionalidad, conciencia interna del tiempo, yo y cuerpo, intersubjetividad, fenomenología genética y sentimientos e instintos); la otra, los «horizontes internos» (ética, política, mundo de la vida, Historia, teleología, humanidad y el absoluto).

Casi a la par que el volumen de Comares, la Sociedad Española de Fenomenología celebró su XIII Congreso Internacional: «De la vida del tiempo. Temporalidad, afecto, sentido». Entre las ponencias: Un futuro a contratiempo (De la noche a la mañana), de César Moreno Márquez y La fenomenología del tiempo ante la experiencia del dolor, de Agustín Serrano de Haro. El primero, autor de una excelente investigación sobre la intersubjetividad en Husserl, además de reflexiones profundas sobre el deseo de alteridad, la extrañeza y la inquietud. El segundo, gran conocedor de la fenomenología, escribió su magnífico Paseo filosófico en Madrid. Introducción a Husserl (Trotta, 2016). Serrano de Haro se cuenta entre los discípulos más destacados de Miguel García-Baró. Estos dos últimos, en seminarios del Instituto de Filosofía (C.S.I.C) han realizado estudios importantes sobre «pensamiento judío» y el «Holocausto» en un marco de colaboración con Reyes Mate, otro de nuestros más relevantes filósofos en la actualidad.

"Su último libro, Pensar en español, no es un bálsamo de nostalgias nacionalistas, ni glorifica Una Filosofía Española. Constata sí, la realidad histórica de una lengua hablada por vencedores y vencidos"

Precisamente, en su introducción a una selección de textos de Husserl (Invitación a la fenomenología, Paidós, 1992), Mate reconocía el valor de dos ideas de este: «el olvido del mundo de la vida» y «un fundamento humano de la ciencia». La fenomenología trascendental respondía a la «crisis de las ciencias europeas», esto es, a esa determinación tecnológica de la ciencia conducente a la desubjetivización o deshumanización de la inteligencia. García-Baró, en este sentido, había hablado del grave riesgo que es «interpretar el ser del hombre exclusivamente desde la condición casi demiúrgica del ingeniero, que comporta interpretar desde la técnica la realidad última de todo». La respuesta fenomenológica, según Mate, abría las puertas a la razón y al recuerdo. Pero desconfiaba de la identificación racional=conceptual: peligro de dejar fuera de lo racional lo que no es conceptual y, por eso, al margen del ideal de la filosofía como ciencia estricta. Por tanto, recobraba la tarea que Adorno asignó a la filosofía: «Penetrar con conceptos lo que no es conceptual, sin acomodar esto a aquellos». Dos enfoques advertían contra el olvido del logos, pero divergían acerca del tipo de racionalidad recordante.

Reyes Mate recibió el Nacional de Ensayo por La herencia del olvido. Ensayos en torno a la razón compasiva (Errata Naturae, 2008).  Capítulo 1: «Pensar en español en tiempos de globalización». Su último libro, Pensar en español (Los Libros de la Catarata, 2021), no es un bálsamo de nostalgias nacionalistas, ni glorifica Una Filosofía Española. Constata sí, la realidad histórica de una lengua hablada por vencedores y vencidos. De ahí, su idea de una verdadera universalidad (negativa). La significa con lo que Camus llamaba «el pensamiento solar, la civilización de las dos orillas, [que] espera su aurora». Lejos de ensimismamientos y afanes de novedad, procede una obra fruto de la vocación du midi (del mediodía del sur) frente a la voluntad du minuit (la medianoche del norte).

"En definitiva, este pensar, contando con variedades y desacuerdos, es movido por la idea de otra racionalidad mejor, de un logos más universal"

Pensar en español es posibilidad y requerimiento. Enraizarse en Juan de la Cruz, Teresa de Ávila, Cervantes, Machado, Zambrano, etc., pero también en escritores portugueses, franceses, italianos, alemanes o iberoamericanos. Condición: lenguajes de interpelación para pensar matices; porque en el sur no todo es luz. Por eso, propone el uso de una razón situada entre la miseria y el sol: conciencia de que «la miseria no me permite decir que todo está en orden bajo el sol o en la historia; el sol, que la historia no es todo» (Camus).

Hacen falta unos ojos para ver lo desechado, un lenguaje para manifestarlo sin apelar al destino, la tierra o la sangre, sino a la responsabilidad: «Luchamos —dice Mate citando a Camus— precisamente por matices, pero por unos matices que tienen la importancia del propio hombre. Que separan el sacrificio de la mística, la energía de la violencia, la fuerza de la crueldad. Ese fino matiz que también separa lo falso de la verdadero, y, también, el hombre que nosotros esperamos, de los dioses cobardes en los que vosotros soñáis». En definitiva, este pensar, contando con variedades y desacuerdos, es movido por la idea de otra racionalidad mejor, de un logos más universal.

¿Cabría concebir la filosofía en cuanto deber como filosofía del deber de memoria? Así leo estas palabras de García-Baró:

«En cuanto nos situamos en lo radical de la razón práctica, o en lo radical de la razón estimativa, o en lo radical de la misma razón lógica, es la filosofía un deber primordial».

es decir, que:

«La tarea de volver lúcida la existencia es la misma tarea de combatir contra todas las formas del mal, llevándolas todas dentro de las propias filas».

Para esta de poco sirve pensar una ética cualquiera. La de Husserl, es de las que interpelan.

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Ricarrob
Ricarrob
4 meses hace

Excelente el artículo. No está de moda, precisamente, hablar o escribir de ética. Y si Usserl trata el hedonismo egoista, el utilitarismo y el subjetivismo, serían interesantes hoy sus pensamientos sobre la posverdad, el omnipresente relativismo y la posmodernidad deconstructora de la ética. Tremenda la frase de García-Baró sobre combatir todas las formas del mal para hacer lúcida la existencia. Con relativismo del bien y del mal, con posverdad, no hay existencia lúcida, diría más, no hay existencia. Todo lo escrito, quizás me ha recordado a Habermas…

Tomás Valladolid Bueno
Tomás Valladolid Bueno
4 meses hace
Responder a  Ricarrob

Ricarrob, muchas gracias por su comentario.