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Pérez-Reverte y una historia de España que escape del dogma

Pérez-Reverte y una historia de España que escape del dogma

«España es un país en demolición. Quizá merezca ser demolido, no lo sé. Lo que sí sé es que convendría saber qué es lo que estamos demoliendo». Sobre esta tesis central pivotó Arturo Pérez-Reverte durante la presentación de Una historia de España, la recopilación de sus textos semanales publicados a lo largo de los últimos 4 años en su sección de XLSemanal, publicada por la editorial Alfaguara. El acto, celebrado a lo largo de la mañana del miércoles en el vestíbulo del Hotel Palace, en las inmediaciones del Paseo del Prado madrileño, abrió un espacio de diálogo y reflexión alrededor de la recuperación de la memoria histórica como conformadora de la tesitura político-social de la actualidad.

"Franco fue una recaída en una enfermedad llamada España"

Pilar Reyes, que además de ser la editora de Pérez-Reverte dirige, desde el pasado mes de febrero, la división editorial del grupo Penguin Random House, abrió la sesión refiriéndose al proceso genético de este volumen, gestado, según sus palabras, «a petición de los lectores» que, a lo largo de estos años, han seguido de cerca las citadas publicaciones del escritor. Al respecto del contenido del libro, Reyes ha apuntado que, contemplando en perspectiva el resultado conjunto de esta serie de artículos, se aprecia cómo Arturo Pérez-Reverte los ha acabado convirtiendo en «una personalísima mirada alrededor de la historia de España». Quizá de esta contemplación aérea de nuestra herencia surgiese la idea, pues, de transformar esos flashes solitarios en un conjunto sólido.

El autor cartagenero ha abierto su intervención con una advertencia: «Antes de nada, me gustaría aclarar que yo no soy historiador. Tampoco pretendo serlo. Sólo soy un tipo que ha leído sobre historia y que escribe libros. Si la publicación de este volumen sirve para que algún lector, sea o no joven, se interese por la historia de España y acceda al trabajo de historiadores serios, sentiré que mi labor habrá sido útil». A continuación, se ha propuesto capitular las distintas miradas —según corte ideológico o territorial— que se lanzan sobre la historia en el panorama político-social actual:

  • La mirada de la derecha. Pérez-Reverte apunta que a la derecha española le falta, en su aproximación historicista al pasado de España, una «lucidez crítica» necesaria. Cree que su voluntad de blanquear los acontecimientos del pasado de nuestro país no es una estrategia correcta para afrontarlo.
  • La mirada de la izquierda. Por otra parte, argumenta que la izquierda gestiona ese acercamiento desde un punto de vista opuesto, es decir, «siempre desde un lugar oscuro». Señala Arturo Pérez-Reverte que negar las luces históricas de España y buscar un oscurecimiento permanente resulta tan perjudicial como hacerlo con sus sombras.
  • La mirada de los nacionalismos periféricos. Desplazando la cuestión ideológica y aproximándose a una concepción geopolítica del territorio, Pérez-Reverte sostiene que la mirada de los nacionalismos hacia la historia de España está dominada por la negación. «Este punto de vista se construye en torno a la idea de que la historia de España, como tal, no existe, sino que se conforma a través de una serie de historias paralelas».
  • Una mirada que tome distancia. El autor de Una historia de España ha terminado apuntando la que, según su punto de vista, es la manera más ecuánime de aproximarse a nuestro pasado. Ha señalado: «Esto no es cuestión de glorificar o de oscurecer, sino de acerarse a la historia de España como a un espacio temporal en el que han pasado cosas buenas y cosas malas. Se trata de, simplemente, conocerlas. Es importante que, por ejemplo, se conozca la figura de Viriato. ¡No por la persona que había detrás de él, sino porque sin Viriato no nos entendemos!»

A partir de su reflexión, ha prestado particular atención a esa división inicial entre la mirada de la derecha y la de la izquierda, pensando alrededor del hecho de que «la historia de España se asocie siempre a un ideario de derechas». Sostiene Pérez-Reverte: «No es que la derecha haya colonizado la historia, es que la izquierda se la ha regalado. Para la izquierda, hablar de historia es hacerlo sobre militarismo, fascismo, caspa. Dicen: ¡hablemos de futuro! Pero no se puede construir un futuro responsable sin conocer el pasado». Ha reconducido su argumentación, pues, refiriéndose a la enseñanza como un pilar fundamental en la construcción de una mirada crítica que comprenda el trayecto histórico de nuestra identidad.

"España es luz y sombra en América. Se construyeron catedrales, se fomentó la aparición de universidades; también se cometieron asesinatos, violaciones y vejaciones"

Abierto el turno de preguntas, se transitaron dos caminos fundamentales. El primero, en relación a una supuesta adhesión a la conflagración permanente como conformadora de la identidad española. Pérez-Reverte señaló que, de alguna manera, siglos de confrontación bélica permanente han perpetuado un espíritu histórico de división en bandos, culminado con el estallido de la Guerra Civil. «Franco fue una recaída en una enfermedad llamada España», concluyó.

Presentación de Una historia de España, de Pérez-Reverte

Por otra parte, se hizo referencia al pesimismo inscrito en la mirada del escritor a lo largo de las páginas de Una historia de España, que, tras una lectura global, deviene en una curiosa mezcla entre amargura y esperanza. «No puedo evitar, a mi pesar, ser optimista», ha respondido Pérez-Reverte, sumido en la paradoja permanente en la que se mueve su aproximación histórica al pasado del país, de nuevo resultado de combinar sus luces y sus sombras. En este sentido, también tuvo oportunidad para pensar en el caso del descubrimiento y posterior colonización de América como un caso que desvela, como ejemplo, ese claroscuro que predomina en nuestro pasado. «España es luz y sombra en América. Se construyeron catedrales, se fomentó la aparición de universidades; también se cometieron asesinatos, violaciones y vejaciones. En definitiva, trasladamos a América nuestras mayores virtudes y nuestros peores vicios, que todavía hoy lastran la composición de sus sociedades».

Para concluir, Arturo Pérez-Reverte ha remitido de nuevo a la ecuanimidad que considera oportuna y necesaria a la hora de enfrentarse a una lectura de la historia de España. «La historia, por sí misma, no es buena o mala. Es objetiva», ha sentenciado. Su proyecto de futuro para la generación de una sociedad crítica que se enfrente con garantías a su pasado con el propósito de construir una identidad sólida se basa, pues, en dos elementos, «cultura y generosidad». Y que el diálogo no se apague.

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