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Primera ola feminista: el cambio del relato

Primera ola feminista: el cambio del relato

El ánimo que persigue esta antología —cito del prólogo— es “suscitar la curiosidad por una época y unas autoras cuyos intereses no parecen tan alejados de los nuestros, pese a los más de dos siglos que nos separan de ellas”. En esta cuidada selección que ha realizado María Casas Robla para Siruela encontramos relatos de marcado corte feminista: relatos utópicos y relatos realistas, así como la ferviente defensa de los derechos de la mujer. En las páginas de esta obra se cruza una ideología en muchos casos muy adelantada a su época con la férrea oposición de una sociedad hierática.

Los relatos de estas autoras (Jane Austen, Elizabeth Caroline Grey, Fredrika Bremer, George Sand, Mary Shelley, George Eliot, Louisa May Alcott, Mary E. Bradley Lane, Charlotte Perkins Gilman, Olive Schreiner, Kate Chopin, Begum Royeka, Edith Wharton, Virginia Woolf, Rosalía de Castro, Fernán Caballero y Emilia Pardo Bazán) rescatan injusticias y desigualdades y abrazan un deseo de igualdad que comenzó a abrirse paso gracias a diferentes iniciativas reformadoras de la sociedad y la política de su momento.

"Si las mujeres mandasen agrupa gran cantidad de relatos que caminan por un desfiladero entre la perplejidad y la cordura"

Encontraremos, en las páginas de esta obra, inteligencia y bondad a partes iguales, pues las mujeres que se reivindican en estos breves relatos cabalgan entre dos mundos que, como el agua y el aceite, aún no convivían con la necesaria armonía. En un momento de reivindicación política y social, varias escritoras (muchas de ellas aparecen en esta antología) cambiaron el relato que protagonizaban las mujeres en la ficción.

Mary, un relato (de Mary Wollstonecraft) presenta la advertencia y el último capítulo de la novela del mismo título que la autora publicó en 1788. Olympe de Gouges nos regala en estas páginas un breve fragmento de la Declaración de los derechos de la mujer y de la ciudadana (que vio la luz en 1791). Tras estos dos textos, englobados bajo el título de “Precedentes”, encontramos el núcleo de la obra Si las mujeres mandasen, que agrupa gran cantidad de relatos que caminan por un desfiladero entre la perplejidad y la cordura, entre la injusticia y el deseo de igualdad.

En el relato Amor y amistad, de Jane Austen, encontramos una compilación de cartas entre mujeres. El conde esqueleto o la amante vampiro (Elizabeth Caroline Grey, 1828) es un texto que transpira alquimia: el Conde Rudolph devuelve la vida a Bertha sin darse cuenta de que acaba de provocar la llegada de una joven vampira que convulsionará al pueblo. En Esperanzas (cuento de Fredrika Bremer, 1828)  un ayudante del párroco del pueblo narra en primera persona su llegada a la parroquia en la que trabaja. George Sand nos relata en Cora la historia de un joven, trabajador de una oficina de correos de provincias, que se enamora obsesivamente de Cora, lo que le conducirá a la enajenación. Mary Shelley presenta en La muchacha invisible una historia fantasmal de amor entre Rosina y Henry. En El hermano Jacob (George Eliot, 1860) David huye a las Indias tras un robo en el que se aprovecha de su hermano Jacob. En el texto de ficción de Louisa May Alcott (El capricho de Anna, 1888)  descubriremos cómo Anna, tras presenciar la diferencia de trato dispensado a hombre o mujer, se erige como una entusiasta defensora del feminismo. El encuentro con Frank —un amigo de la infancia— motivará su deseo de conocer mundo y estudiar para no limitarse al destino que la sociedad le ha impuesto.

"Esta antología concluye con una carta de Rosalía de Castro sobre mujeres literatas"

Misora: Un mundo de mujeres (Mary E. Bradley Lane, 1890) narra el devenir de Misora, un país en el que tras un gobierno dictatorial, un grupo de mujeres sabias reorganiza el gobierno en forma de república. El cuento El empapelado amarillo (Charlotte Perkins Gilman, 1892) relata la historia de una mujer enferma que  pasa unos días de descanso en una casa de campo junto a su marido. La habitación, empapelada con un antiguo papel amarillo, se convierte en una hipnótica prisión para ella que se obsesiona, con el paso del tiempo, con arrancar el papel pintado. Olive Schreiner ofrece el texto Vida soñada y vida real: Un breve cuento africano, en el que la joven Jannita logra escapar de la muerte en una llanura de Karoo.

En La historia de una hora, de Kate Chopin, una mujer recibe la noticia del fallecimiento de su marido en accidente de ferrocarril. Tras el impacto la viuda se encierra en su habitación a llorar la pérdida, aunque una visita sorprendente tendrá consecuencias no previstas. En El sueño de Sultana (Begum Rokeya Sakhawat Hossain, 1905), Sultana recorre junto a “Hermana Sara” una India en la que las mujeres son libres para vivir y tener voz y voto, mientras que los hombres permanecen en casa. El ermitaño y la mujer salvaje (Edith Wharton, 1908) es un texto que presenta la historia de un ermitaño piadoso que convive, en medio de la montaña, con una mujer que ha escapado de una reclusión forzosa en un convento.En La sociedad, de Virginia Woolf, un grupo de mujeres forma una sociedad con la intención de plantear preguntas a los hombres que han tenido la oportunidad de ejercer una profesión. Estas audaces jóvenes, hasta ese momento dedicadas por entero al hogar y la maternidad, descubren un mundo ignoto y desconcertante al preguntar a los hombres si estaban cumpliendo sus objetivos profesionales.

Esta antología concluye con una carta de Rosalía de Castro sobre mujeres literatas (Carta a Eduarda, 1866); un relato de Cecilia Böhl de Faber (La niña de los tres maridos, 1874) y un cuento de Emilia Pardo Bazán (El abanico, 1908).

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Título: Si las mujeres mandasen. Edición: María Casas Robla. Traducciones: Susana Prieto Mori y Pablo González-Nuevo. Editorial: Siruela. Venta: Todostuslibros y Amazon

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