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Sacar a la luz a José de Ribera

Sacar a la luz a José de Ribera

Andrés del Arenal (Mixcoac, México, 1987) debuta como novelista entregando un ramillete de imágenes de la familia, los padres y hermanos, y los primeros años, sobre todo, de la vida del gran pintor español José de Ribera. Sobre él poseemos poca información; nacido en Játiva en 1591, probablemente a los diecinueve años ya estaba en Italia donde, con el sobrenombre de El Españoleto, realizó toda su carrera hasta su muerte en Nápoles en 1652. Así las cosas, este relato de un centenar de páginas no pretende divulgar nuevos datos sobre su vida, tampoco ilustrarnos sobre sus cualidades pictóricas y su importancia artística; el autor aborda la figura de Ribera como modelo del hombre que se ve obligado a salir de una tierra que no lo acoge bien. Del Arenal nos presenta el mundo de entonces: violento, cruel, intolerante y fanático, perseguidor de judeoconversos, zafio. Cuando el padre del pintor pretende mostrar al maestro Martí Gibrá la obra de su hijo, este lo desprecia por circunciso.

José de Ribera, Jusepe, y su hermano se ponen en marcha hacia Italia en busca de una sociedad en la que no se sientan asfixiados. La errancia caracteriza su vida como otrora ocurrió con sus antepasados. En el camino, los dos jóvenes practican la piedad con los desfavorecidos que son blanco de la ira y el desprecio de las muchedumbres. Los vemos actuar con absoluta determinación; la novela nos plantea que hay un gesto moral en la renuncia a la patria cuando se trata de salvaguardar la propia dignidad. «España es madre piadosa de forasteros, pero madrastra crudelísima de sus propios hijos».

"Esta breve novela debe ser saludada como una creación más que notable de un autor que se exige en cada línea y nos hace disfrutar de un castellano depurado, poco frecuente"

La pintura de Ribera se caracteriza por el uso de los fondos negros y la aparición sobre ellos, iluminados, de Jesús y la Virgen, santos martirizados, personajes clásicos; figuras casi siempre solitarias, con la mirada a menudo vuelta hacia lo alto como buscando allí una esperanza que ya no va a encontrarse en ningún otro lugar. La seriedad y elocuencia de esas presencias casi solemnes es la misma que encontramos en la prosa de Del Arenal. Escenas breves, sutiles, como surgiendo y desapareciendo después entre las sombras para dejarnos una impresión leve, de pocas explicaciones, muchas veces sutil, aun cuando recoja realidades atroces. Las frases se suceden con una cadencia de una calidad excepcional, con un cuidado exquisito por el vocabulario y la expresión. «Veis que todo está en los ojos. Las manos mismas son trasunto de los ojos. Nada sino los ojos permiten a la envergadura de las falanges extenderse en su máxima tensión para soportar delicadamente sobre las yemas de los dedos la palma del martirio». No hay nada excesivo en estas páginas; las distingue la cualidad de la medida, la contención, el descenso al detalle. No se podía haber escogido un procedimiento mejor para mostrarnos a Ribera que esta forma de escritura tan precisa y bella, tan compleja y rica de matices que, además, se recrea en señalar abundantes juegos de luz al modo del artista que homenajea. «La luz se extendía sobre una biblioteca adormecida que custodiaba libros cuya sola mención se pagaba con la hoguera».

Esta breve novela debe ser saludada como una creación más que notable de un autor que se exige en cada línea y nos hace disfrutar de un castellano depurado, poco frecuente. Salimos de ella interrogados por la imagen de un hombre perdido en la historia, deseosos de saber más de él y, quizás, capaces de una contemplación más comprensiva de su pintura.

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Autor: Andrés del Arenal. Título: Jusepe. Editorial: Contrabando. Venta: Todostuslibros, Amazon y Casa del Libro.

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