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Soledad Puértolas y el murmullo de las vidas discretas

Soledad Puértolas y el murmullo de las vidas discretas

Soledad Puértolas aborda la madurez vital en En el camping, una colección de diez relatos publicada por la Editorial Anagrama. Muchos de sus protagonistas acumulan más pasado que porvenir y contemplan el mundo desde una voz que ha aprendido a distinguir lo esencial de lo accesorio. Voces reconciliadas con las soledades que habitan. Puértolas mantiene aquí la coherencia estilística de su trayectoria: su narrativa se construye a partir de atmósferas íntimas, semejantes a las confesiones que emergen en torno a una chimenea.

En buena parte de la narrativa reciente proliferan los relatos de ruptura y recomposición del yo, travesías por desiertos de duelo, radiografías de episodios traumáticos o romances turbulentos que alteran el ecosistema de la personalidad. En el ámbito del cuento, se ha extendido cierta inclinación por la inflación de lo extraordinario injertado en lo cotidiano, ya sea mediante lo fantasmagórico, la crueldad como lado oscuro de la condición humana o la irrupción de lo siniestro freudiano como motivo central.

Lejos de esas tendencias, los cuentos de En el camping se detienen en el murmullo de las vidas discretas que podrían pertenecer a una abuela, un tío o una vecina cualquiera. Aunque la materia parezca, en apariencia, antiliteraria, Puértolas demuestra un dominio preciso de la voz narrativa. No hay artificio ni reclamo fácil: la palabra se sostiene en una honestidad que recuerda a quien desea confiarnos algo esencial, por ejemplo, las leves pero decisivas modulaciones que transforman las relaciones humanas.

"Teléfonos es el más breve y también uno de los más intensos, funciona como un elogio del teléfono fijo, ese objeto cuyo timbre alteraba el orden doméstico y encogía el corazón ante lo inesperado"

En “Amistad”, dos mujeres de avanzada edad cuidan de su vínculo alimentándolo de intereses compartidos hasta que aparece la pandemia. Al principio se llamaban, pero solo lograban deprimirse mutuamente. La nueva realidad no facilita las cosas, todo está mediado por reservas previas y gestiones a través de la pantalla del móvil que se eleva como una muralla de impedimentos. Las amigas se vuelven extrañas, como el propio mundo, pero un reencuentro fortuito revitaliza sus ganas de ser algo más que mujeres encerradas en sus casas. La amistad se presenta como una alianza para sortear las barreras vitales.

“Secretos” narra la vida de un doctor convertido en divulgador científico. La fama de sus artículos lo arranca de su soledad repartida entre la consulta y el hogar, donde su mujer y sus hijas le resultan casi desconocidas. Observa a su mujer desganada, pero practica una suerte de liberalismo emocional, confiando en que los conflictos se disuelvan por sí solos. El protagonista considera que la escritura es un tiovivo de obsesiones: sus artículos son variaciones en torno a un mismo tema, todas sus grandes ideas estaban en el primer artículo, el resto era merodear en torno a ellas. Conoce a una lectora entusiasta de sus artículos y comienzan una aventura extramarital, repleta de rodeos, aplazamientos y encuentros costosos donde la pasión no se desarma. Esta huida parece aumentar la insularidad del propio protagonista.

"Puértolas traza un mapa de vidas discretas que, sin embargo, buscan franquear el muro de la soledad o, al menos, compartirlo"

“Teléfonos” es el más breve y también uno de los más intensos, funciona como un elogio del teléfono fijo, ese objeto cuyo timbre alteraba el orden doméstico y encogía el corazón ante lo inesperado. En “Un pariente lejano”, Puértolas indaga en la herencia invisible de agravios y rencores que atraviesan los vínculos familiares, como si la intimidad fuese un caldo de cultivo donde fermentan ingredientes añejos y ajenos. Por su parte, “Escritores que hablan de sus vidas” despliega una delicada ironía: un autor, invitado a participar en un obra colectiva sobre diarios, asiste a la presentación donde el brillo social contrasta con su propia inseguridad. Mientras es presentado como una figura destacada, su pensamiento se desvía hacia su exmujer, que siempre infravaloró su trabajo por escribir literatura juvenil. Frente a quienes convierten su biografía en materia literaria, él opta por la invención, porque el pudor, en su caso, encuentra refugio en lo ajeno.

En “Amores”, una anciana confunde presente y memoria en un tejido donde conviven el marido muerto y un antiguo amante. Recibir el afecto de dos hombres no duplica el amor, sino que lo transforma en una suerte de certeza: si uno puede ser puesto en duda, varios parecen conjurarla. Entre los relatos más logrados destaca “Annemasse”, construido como una carta dirigida a la bisnieta de un escultor que inmortalizó a Miguel Servet, expuesta con gesto doliente frente al hospital de Zaragoza. La indagación sobre la obra y su origen deriva, en el fondo, en una búsqueda íntima: comprender esa obra es una forma de comprenderse.

En estos cuentos, Puértolas traza un mapa de vidas discretas que, sin embargo, buscan franquear el muro de la soledad o, al menos, compartirlo. Con un pulso leve y preciso, revela la complejidad que late bajo lo aparentemente insignificante: el temblor de un recuerdo o la respiración de una familia. Y así, casi sin advertirlo, nos sumerge en la corriente profunda de existencias que nunca son exactamente lo que parecen.

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Autora: Soledad Puértolas. Título: En el camping. Editorial: Anagrama. Venta: Todos tus libros.

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