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Telémaco mirando a su padre

Telémaco mirando a su padre

Milo Manara (Luson, Italia, 1945) es un celebradísimo autor de cómics, autor de numerosas publicaciones, entre las que se cuentan la adaptación a una obra gráfica de El nombre de la rosa, de Umberto Eco, y que alcanzaría la fama con la serie de cómics eróticos El clic, luego llevada al cine. Ha colaborado en distintos proyectos con artistas de la talla de Hugo Pratt, Alejandro Jodorowsky o Federico Fellini, buenos ejemplos de su amplia creatividad multidisciplinar.

Ahora acaba de aparecer su libro gráfico Odisea: Del poema de Homero, en el que firma tanto los dibujos como el texto. Se trata de un volumen grande, de 30 x 21 cms. y poco más de 100 páginas que ofrece un resumen completo de la epopeya acompañado por gran cantidad de ilustraciones a color. No se trata, por tanto, de viñetas con diálogos, sino de imágenes que ilustran el relato.

Es prioritario indicar que se trata de una adaptación de la historia de Ulises cuyos destinatarios preferibles serían niños o adolescentes que quieran familiarizarse con la obra mediante una primera aproximación. Valga esta muestra como ejemplo del carácter de la narración: «Llega Circe con una copa de oro en la mano. Se la ofrece a Ulises, invitándole a beber con aire lánguido y seductor. Ulises, siguiendo el consejo de Hermes, come rápidamente la hierba divina y luego apura la copa de un solo trago. Cuando la coloca vacía ante sí, Circe le toca con su varita y le ordena que vaya a la pocilga con los demás cerdos. // Pero Ulises desenvaina la espada y agarra a la maga por el cabello, amenazando con matarla de inmediato».

"Otra decisión clave, en mi opinión, es la eliminación de diálogos. Aquí creo que se pierde la ocasión de dar mayor viveza y dramatismo a las aventuras porque la tercera persona narra desde cierta distancia"

Como es lógico, toda adaptación requiere la supresión de muchos detalles. Pero además, su autor toma importantes decisiones; por ejemplo, el relato corre a cuenta de un narrador omnisciente en vez de la primera persona del original. La eliminación de la voz de Ulises relatando sus peripecias se debe a una opción de calado. En la Odisea de Milo Manara, Telémaco se encuentra en el bosque con un pequeño centauro llamado Kiros, que lo conduce ante uno mayor, Quirón, el cual hará que los percances de Ulises puedan ser vistos por su hijo gracias a una bruma salida del río en la que se proyectan imágenes como si se tratara de un cine. Telémaco no sale de Ítaca en busca de su padre, como en los cuatro primeros cantos de la Odisea, pero es consciente de lo que le ocurre, puesto que puede verlo. Este recurso permite satisfacer el ansia de Telémaco por averiguar el paradero de su padre y la condición en que se encuentra. El efecto, que acercaría el texto de Manara a chicos jóvenes, sería el de compartir con el personaje su misma inquietud.

Otra decisión clave, en mi opinión, es la eliminación de diálogos. Aquí creo que se pierde la ocasión de dar mayor viveza y dramatismo a las aventuras porque la tercera persona narra desde cierta distancia.

"Ulises ha vivido su accidentado viaje hasta llegar a su destino; ahora es el momento de que su hijo veinteañero emprenda su propia aventura vital"

La calidad de los dibujos es excelente; alterna imágenes que ocupan la página entera con otras menores. Además, combina ilustraciones perfectamente acabadas con bocetos sugerentes y sin colorear; por ejemplo, varias cabezas repetidas de Penélope o de Telémaco, y figuras como la de Calipso o Ericlea en diversas posiciones. Es particularmente interesante cómo se representan la maldad sensual de Circe, la nobleza en el semblante de Ulises o la delicadeza de Nausícaa. Vemos también paisajes naturales tal que playas o bosques, así como estupendas imágenes del palacio de Ulises a doble página. Esta diversidad enriquece el texto, y su variedad le otorga cierto dinamismo.

Tras el feliz encuentro de los esposos mediado por el reconocimiento de Ulises por parte de Penélope, con quien comparte el secreto de que un enorme olivo es la base del lecho conyugal, la obra vuelve a centrarse en Telémaco para concluir. Él y una joven atractiva se adentran en el bosque. Ella se desviste, acaso como señalando un rito de iniciación inminente, y él es detenido por un extraño ruido. «Gira bruscamente la cabeza y vislumbra una criatura de cuatro patas y pelaje rojizo que desparece en la espesura». Creyendo que es el centauro Kiros que lo ayudó, corre tras él, lo descubre tras un matorral y lo sujeta. «Decepción. No es el pequeño centauro, sino un cervatillo tembloroso». Luego, la joven lo llama y «con una sonrisa, Telémaco acaricia al cervatillo y lo suelta». En este gesto final se resume el largo relato. Ulises ha vivido su accidentado viaje hasta llegar a su destino; ahora es el momento de que su hijo veinteañero emprenda su propia aventura vital. La desaparición de animales fantásticos es la señal de que un realismo crudo, aunque fascinante, espera en el futuro a los jóvenes lectores. Obviamente, el maravilloso relato de Homero es insustituible; sin embargo, creo que esta aproximación puede despertar en chicos y chicas las ganas de conocer mejor la inolvidable odisea del viajero griego.

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Autor: Milo Manara. Título: Odisea. Traducción: Maria Pons Irazazábal. Editorial: Lumen. Venta: Todos tus libros.

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