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Una noche al otro lado del mundo

Una noche al otro lado del mundo

A Ghost Story, de David Lowery.

¿Qué hago, Javier, me quedo? ¿Me salvaré si me quedo?
Es que tengo que volver a mi sitio, pero aquel no es mi sitio.
Dime, Javier, ¿qué hago? ¿Por qué nunca hay un sitio para mí?

Las únicas cosas que he tocado con mis manos son aquellas que puedo definir con palabras. Lo demás: el tiempo, el espacio, el amor… pienso, a estas alturas, que quizá no sean más que una ilusión.

***

1. Este es el principio de esta reseña

En un pasaje de La noche fenomenal (Anagrama), el editor José Batlló —uno de los personajes del mundo real que, por obra y gracia de Javier Pérez Andújar, han accedido al mundo de la literatura a través de esta novela— se encamina a la orilla del río Besós, donde comienza a excavar un enorme agujero en el que salvaguardar los libros del desastre venidero. Apasionado del objeto físico como certificado de la existencia literaria, Batlló sostiene: «Hay que salvar los libros. Es lo mejor que hemos inventado en toda nuestra historia. El libro es un invento perfecto que no puede mejorarse». Es bonito que, en un mundo en ruinas que amenaza con su impredecible destrucción, Pérez Andújar haya decidido que sea José Batlló quien diga estas palabras. De algún modo, él es quien anuncia la tesis de La noche fenomenal, una novela hermosa y al mismo tiempo delirante, una argucia cósmica que busca plantar cara a la mismísima muerte.

Se conoce la pandilla
y todo va de maravilla.

Si tuviésemos que sintetizar el núcleo temático del último libro de Javier Pérez Andújar, diríamos que su corazón nos habla de la amistad y de la nostalgia.

  • Amistad: Un grupo de personas con particular interés en los mundos ocultos y lo paranormal se reúne para montar un programa de televisión que circunde toda clase de temas vinculados con lo inexplicable. La noche fenomenal es el nombre de ese programa, un punto de encuentro entre intereses que se retroalimentan, que entablan vasos comunicantes. El narrador, Javier —acaso una declaración de intenciones de su autor: esta novela es una búsqueda de certezas respecto a lo inasible—, es un prestidigitador que vive con su madre y presume de realizar continuos viajes astrales a través de diferentes universos posibles. Javier Pérez Andújar consigue que ese circuito de empatía generado entre los colaboradores de La noche fenomenal sea intuido por parte del lector, además de como un intento por explorar lo desconocido, como un gesto destinado a escapar de la soledad. Lo que los miembros del programa buscan es sentirse acompañados. La ternura de su escritura a la hora de perfilar a cada uno de sus personajes desprende ese cariño heredado, esa atmósfera de compañerismo y de comprensión grupal.
  • Nostalgia: En La noche fenomenal, el pasado se contempla con una suerte de misticismo melancólico: los personajes de José Batlló y Carl Malone, filtrados directamente de la realidad del autor —Malone responde, como apunta Pérez Andújar en su epílogo, a la memoria del escritor Juan Gallardo Muñoz, mejor conocido por su seudónimo Curtis Garland, con el que firmó más de dos millares de libros de bolsillo—, constatan que esta es una novela escrita con la voluntad de abrir una brecha en el espacio-tiempo a través de la que comunicarse con los que ya no están. Es lógico, claro, que el arte constituya nuestro mayor esfuerzo por luchar contra la linealidad de nuestras vidas, inevitablemente conducidas a la muerte. Javier Pérez Andújar se inventa, pues, palabras para la resurrección. Y La noche fenomenal aparece como un relámpago fulgurante que parte nuestras vidas por la mitad: como un agujero de gusano imposible, nos traslada a aquellas conversaciones que ya nunca podremos mantener. Y nos hace sonreír.

2. Esta es la mitad de esta reseña.

Siento cada vida que he soñado y que no he tenido
como un suicidio que he cometido. ¿Cuántos años llevo matándome?

Leo todo lo que he escrito previamente y pienso que quizá os esté dando la impresión de que La noche fenomenal es una novela de inmensa gravedad existencial. Lo es, al menos a nivel subtextual. Pero, ¡eh!, por encima Javier Pérez Andújar baila divertido con las palabras. Sus personajes disertan, a lo largo de extensos y divertidos monólogos, acerca de sus características. Uno de ellos, el señor Comajuán —quizá uno de los más abiertamente delirantes—, atribuye un calificativo profundamente gráfico a cada una de las palabras que subraya. Así, la palabra capitoné, por ejemplo, es una palabra pastilla de jabón.

Todo ese dispositivo relativamente absurdo en torno a la palabra redirige, sin embargo, la mirada del espectador a aquellas cosas que es capaz de nombrar. A medida que la atmósfera de Pérez Andújar se va asentando —en Barcelona llueve todo el tiempo, la población completa cae víctima de un inapelable estado de insomnio generalizado—, las palabras comienzan a revelarse con extraordinaria nitidez como aquella única cosa a la que los personajes pueden aferrarse en momentos de incertidumbre. Y vuelve José Batlló, enterrando los libros, como quien busca salvar de la muerte a las palabras para, de esa manera, evitar la extinción del único rastro posible de la humanidad.

¿Qué está pasando realmente en esa Barcelona gris y opresiva? Pues bien, he aquí el despeje argumental de Javier Pérez Andújar, he aquí su fabulosa parábola a lomos de la ciencia-ficción: después de un desafortunado incidente, una serie de portales abren el acceso a una realidad paralela en la que todas las personas comienzan a transformarse en personajes famosos. Los protagonistas de La noche fenomenal empiezan a temer que algo va mal el día que ven entrar en su cafetería de confianza a un hombre idéntico a Walt Disney. Inevitablemente atraídos por ese suceso paranormal que parece estar sacudiendo también la realidad conocida, Javier y sus compañeros darán comienzo a una exhaustiva indagación que los llevará, claro, al otro lado del mundo.

A través de ese mundo de rostros homogeneizados —especialmente hilarante es el caso de París, donde todos los habitantes se transforman en el cantante Jacques Brel: «La masa avanzaba por el bulevar Voltaire cantando estremecedoramente Ne me quitte pas«—, Pérez Andújar nos habla de la deriva historicista del lenguaje: de algún modo misterioso, sólo sobreviven al paso del tiempo —y, por ende, a la muerte— aquellas personas que quedan registradas en el interior de los libros, cuyos rostros quedan grabados en palabras. Acaso por eso el escritor filtre en su novela a los recientemente fallecidos José Batlló y Curtis Garland: para evitar sus muertes, aunque ya hayan sucedido.

3. Este es el final de esta reseña.

Todo es lógico. Si te dejas guiar por los sentimientos solo
puedes actuar lógicamente. Porque lo más lógico que hay es
la naturaleza. No sé por qué demonios anda la gente empeñada
en estropearlo todo con la razón. La razón es una cárcel.
La gente quiere tener razón para mandar y fastidiar al prójimo.
La razón es lo menos razonable que hay.

No sé si me puede mi lectura wordsworthiana de la realidad, pero he llegado a este punto para rebatir —sin desmentirlo— todo lo dicho anteriormente, y afirmar que La noche fenomenal es una novela sobre el amor. Lo explicaré a través de un personaje que he decidido, voluntariamente, mantener oculto hasta este instante. Se trata de una misteriosa mujer de pelo blanco llamada Isis. Su presencia funciona, a lo largo de toda la novela, como un flagrante contrapeso tonal. Si la lluvia barcelonesa y la pesadumbre nostálgica de sus protagonistas infunden al lector cierta sensación de melancolía, Isis no hace concesiones: ella sólo existe de cara a la vida. La rodea una atmósfera de creación, un aura de divinidad incorruptible. Ella misma se encarga de afirmarlo con vehemencia —dice: «¡Yo soy Dios!»—, pero lo cierto es que no sería necesario para que alcanzásemos a comprenderlo. En cualquier caso, es coherente que lo diga. Recordemos que, en La noche fenomenal, sólo existe aquello que se nombra.

Así, pelamos la cebolla: la novela de Javier Pérez Andújar, con apariencia superficial de relato divertido y ligero de ciencia-ficción delirante, trasluce rápido un subtexto de reflexión alrededor del poder de la literatura frente a la muerte y el olvido. Detrás de todo esto, en pequeños destellos cegadores, aparece la carne palpitante del asunto: un enfrentamiento abrasador entre dos miradas sobre la vida. La mirada hacia el pasado y la mirada hacia el futuro. Isis, claro, representa la segunda. En La noche fenomenal, el amor sugiere una luz distinta, una esperanza rutilante. ¿Conviene, pues, quedarnos en el lado del mundo en que cuidamos la memoria de aquellas personas que ya no están; o acaso lanzarse al olvido inherente al mundo físico, al mundo del amor que nace, que se renueva permanentemente?

Cogí a Isis de la mano para huir juntos
antes de que el tiempo nos alcanzase.

***

Intuyo que, a fin de cuentas, lo único que importa es el instante de belleza previo a la toma de decisiones. Justo aquí, ¿lo ves? Aquí recuerdo a todas las personas que he querido; también aquí tengo tu mano. Esta sí: esta es La noche fenomenal.

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Autor: Javier Pérez Andújar. Título: La noche fenomenal. Editorial: Anagrama. Venta: Amazon, Fnac y Casa del Libro.

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