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Zenda recomienda: digo cascada y el viento arde, de Iosune de Goñi

Zenda recomienda: digo cascada y el viento arde, de Iosune de Goñi

Jueves en Zenda. Jueves de poesía. Jueves, en este caso, de digo cascada y el viento arde, el libro más reciente de la autora navarra Iosune de Goñi (Burlata, 1993), publicado por el sello editorial Ediciones en el mar. Estableciendo pronto un vínculo ontológico entre lenguaje y cuerpo, este poemario trata de hacer frente no solo a los retos, sino también a las vetas de luz que inauguran algunas preguntas alrededor de los límites de lo decible y/o comunicable. Encontrando vías secundarias ante caminos cortados, Iosune de Goñi reivindica la potencia política de esos espacios fundados por la enunciación poética, esos nuevos cuerpos.

La editorial apunta, a propósito del libro: “digo cascada y el viento arde explora la mudez y la imposibilidad de decir, primero en relación al trauma y la memoria, luego desde la limitación del cuerpo y, finalmente, como potencia. Frente a las reflexiones abstractas de la filosofía acerca de los límites y la insuficiencia del lenguaje, estos poemas convierten las preguntas en cuerpo y las despliegan dentro de nosotres. ¿Cómo podemos decir aquello que no recordamos? ¿Qué palabras o gestos pueden nombrar una garganta desgarrada? ¿Los bordes unen o separan? ¿Y si en vez de mantener las distancias o intentar cruzar al otro lado, aprendiéramos a habitar esas fisuras?

Las voces (o las manos) que hablan en estos poemas son múltiples, abiertas, porosas. Todo se agrieta y, al mismo tiempo, las cosas pierden sus contornos. El cuerpo es casa y paisaje, la boca se llena y se vacía de escarabajos, los pronombres mutan, lo que está dentro también está fuera, y el cristal que separa los sueños de la realidad, el pasado del presente, una palabra de otra, se resquebraja. Cada poema es un umbral donde el lenguaje fracasa, pero de esa confusión surge todo un mundo: un bosque para las criaturas mutantes, enmudecidas, olvidadas. Un futuro, tal vez, dislocado y abierto. Como una herida“.

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Autora: Iosune de Goñi. Título: digo cascada y el viento ardeEditorial: En el mar. Venta: Todos tus libros.

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Pablo75
Pablo75
18 ddís hace

Admiro la ingenuidad que tienen algunos, como el autor o los autores de este texto, para creer que sus lectores no se van a dar cuenta de que detrás de semejante galimatías hay una ausencia total de algo que decir.

Amanda Itzas
Amanda Itzas
18 ddís hace
Responder a  Pablo75

Pablo, estoy totalmente de acuerdo con tu percepción. Tras leer el artículo, he tenido exactamente la misma impresión. Pero si hay algo que decir, algo que contar, algo que merezca la pena ser leído, ¿por qué ocultarlo bajo esa maraña de palabras que no dicen nada? Da la impresión de que detrás de ese lenguaje que se pliega sobre sí mismo hasta asfixiarse no hay vacío por error, sino por decisión. Y eso es lo verdaderamente inquietante.

Pablo75
Pablo75
17 ddís hace
Responder a  Amanda Itzas

Los galimatías se utilizan o para disimular perogrulladas, como hacen los filósofos, o para disimular que no se sabe qué decir, porque lo que se debe comentar es “gaseoso” (por decirlo de la manera más neutra posible). Cuando se leen “poemas” de Iosune de Goñi en internet se comprende mejor la opción del comentador de “jerigonzar” los elogios, porque son textos confusos, arbitrarios, inconsistentes que no merecen la publicación.

Amanda Itzas
Amanda Itzas
17 ddís hace
Responder a  Pablo75

Pablo, lo de «gaseoso» me parece atinadísimo. Define exactamente la sensación de que algo se evapora a medida que se va leyendo, de que nunca llega a cuajar del todo. Y lo de haber leído tú los poemas directamente es, ni más ni menos, lo que distingue a un lector de verdad de uno que solo opina. Y a eso me agarro para decirte que muchos y muchas que en la actualidad se autodenominan poetas confunden la microprosa con la poesía, y hete ahí la mediocridad de sus poemas.

Pablo75
Pablo75
17 ddís hace
Responder a  Amanda Itzas

Es evidente que hay muy poca verdadera poesía y que la inmensa mayoría de la que circula por ahí no es más que, como tú dices, “microprosa” cortada. E improvisada, sin trabajo detrás, prosa inconsistente, textos flácidos de seres que tienen, todos ellos, una característica muy clara en común: no han leído a los grandes poetas, son de una incultura literaria supina, que no logran disimular con toda su verborrea irracional.

Un ejemplo de esa cháchara pseudopoética, firmado por nuestra amiga Iosune:

PAISAJE INTERIOR EN BLANCO

más allá del espejo la araña tejedora
jardín helado trance de los hilos
la soledad es un astro oscuro
espacio vacío entre las hebras
no hay tierra fértil ni mirada ni deseo
cómo hablar del fuego en el páramo
cómo conjurar el cielo
luz divina madre celestial
el cielo es verde música marina
sangre de la madre sangre de la luz en los hilos
no hay cielo música calma no hay calma
tan sólo la albura virginal de la captora
Is there no way out of the mind?
tan sólo los hilos
la escarcha
el espejo

Amanda Itzas
Amanda Itzas
17 ddís hace
Responder a  Pablo75

Pablo, gracias por traer el ejemplo. Lo he leído y me reafirmo en lo que dijimos. Eso no es poesía, es un collage de palabras que suenan a poesía, que es muy, pero que muy distinto. La pregunta de Sylvia Plath ahí en medio, pobrecita ella, como un clavo en una nube de algodón. Lo único que dice algo de verdad y ni siquiera es de quien firma. Hay que tener cierta desfachatez para incrustar a la Plath y esperar que no se note.

Pablo75
Pablo75
16 ddís hace
Responder a  Amanda Itzas

“un collage de palabras que suenan a poesía”

Se puede decir más largo pero no más claro.

(Si no escribes aforismos, deberías hacerlo).

Amanda Itzas
Amanda Itzas
16 ddís hace
Responder a  Pablo75

Pablo, me dejas sin palabras. Yo, que vengo a escribir comentarios y tú, de repente, pidiéndome aforismos. A este paso me pongo y acabo con un libro de máximas. 🙂 Gracias por el espaldarazo.