Este poemario está estructurado como un expediente clínico: desde la «nota de ingreso» hasta el «alta voluntaria», acompañamos a una paciente de 25 años cuyo mal de amores adopta el lenguaje de la medicina: arritmias, pruebas, tratamientos, cirugías de urgencia, que sirven como una metáfora para hablar del desamor, la soledad, el abandono y la sensibilidad.
En Zenda ofrecemos cinco poemas de Desfibrilador (Lunwerg), de Gilraen Eärfalas.
***
Insuficiencia cardiaca
Reporte de ecocardiograma
Me enamoré de un cardiólogo
que no sabía nada del corazón.
Fue mi enfermedad,
la causa de mi afasia,
mi latido faltante.
¿Qué esperaba de ti?
Acostumbrado a la muerte,
criado en la humillación,
sordo ante los llantos,
¿cuándo te perdiste, amor?
¿En qué matraz escondiste tu alma?
Abre la boca, bestia, ¿dónde está el humano?
Te acercas a mis labios,
cierras los ojos,
¿temes mirar a quien le has hecho daño?
¿Fui un número de cama,
una estadística en tu gráfica
o me llamaste por mi nombre?
¿Soy recuerdo o soy archivo clínico?
¿Me amaste o solo soy antecedente?
¿Espejismo o falso positivo?
¿Me olvidaré de ti o me daré de alta?
Diagnóstico: síndrome de idealización del especialista.
***
Hipotermia
Me quité la ropa
buscando darle calor a tu cuerpo frío,
buscando salvarte,
o buscando salvarme.
No te vayas ahora
que estoy conociendo el amor,
estoy sintiendo por primera vez
lo que es sentir un poquito de vida,
¿me entiendes?
Siento que existo cuando te veo vivir…
conmigo.
El vapor sale de mi boca al tocarte,
estás helado, vida mía,
tú, que hiciste germinar mi corazón seco,
¿qué les diré a las peonías que crecieron para ti?
Te abrazo,
queriendo retenerte,
¿a ti o a lo que ya no eres?
Pero no te estás moviendo,
tengo entre mis manos un pedazo de hielo,
tan ajeno,
tan lejano,
y ahora que te vas,
¿a dónde iré yo?
***
Juramento hipocrático
¿Juras por un dios en el que no crees?
Apolo, Asclepio, para ti ¿quiénes son ellos?
Levantas la mano,
repites un rezo:
«No voy a dañar».
Y a mí ¿qué me has hecho?
No usarás cuchillo,
pero sí usarás palabras con filo
para quitarme mi poca cordura y estabilidad.
Dirás que me quieres,
¿para qué me quieres?
Si soy una desconocida para tus padres,
una obsesiva para tus amigos,
un experimento para tus clases,
un paciente para tus estudios.
Entrarás a la casa para el bien del doliente,
contéstame: ¿qué hiciste detrás de mis paredes?
Fuiste mi efecto nocebo,
la dosis letal,
la pinza olvidada,
el falso positivo,
el accidente autoprovocado,
mi amor autoinmune.
¿Qué diría Hipócrates
si supiera
que tomaste nota de mis dolencias,
mis antecedentes,
y estudiaste la herida que me costaba sanar,
solo para saber por dónde golpear?
***
Hoy no quiero ser fuerte
Hoy no quiero ser fuerte,
hoy déjame caer,
quiero llorar hasta
que mi piel se haya quedado seca.
Hoy quiero sentir que no importa si me levanto
o no.
Hoy quiero ser pesimista,
sentirme derrotada,
pequeña,
frágil,
sentir que todo está al pendiente de un risco.
Hoy deseo que la tierra se abra
y me succione.
Hoy quiero darme por vencida.
Hoy solo quiero quedarme dormida.
Por favor,
hoy no me detengas,
estoy cansada.
Hoy
no quiero ser fuerte, solo
por hoy,
mañana ya no.
***
Consentimiento informado
Firma aquí,
es un documento en donde aceptas
que estás de acuerdo en que no vas a olvidarme.
Que después de mí podrás conocer al amor de tu vida,
casarte tres veces,
divorciarte,
pero que vas a recordarme.
Cuéntales a tus nietos
de mí,
pero no les digas quién fui para ti,
cámbiame el nombre,
la nacionalidad, la edad o el sexo,
pero háblales de lo que tejí en tu alma,
del verso que te tatué
con la boca.
Hagas lo que hagas,
aunque no me quieras
y hasta me odies,
acuérdate de mí.
firma aquí
***
Ectopia cordis
Dejar que te sepan vulnerable
es como ir con la carne abierta por la calle
mientras todos ven cómo te sostienes las vísceras con
las manos.
No digas que no te quieres,
no digas que hoy eres débil,
no digas que tu sueño es ser amada,
no digas que has intentado suicidarte
con el deseo de fallar,
no digas que quisieras ser cuidada,
no digas que la mujer de tu expareja te parece muy guapa,
no digas que no quieres estar sola,
que la soledad te agobia,
no digas que tu cama se siente vacía cuando
miras al costado y la almohada no te pone los labios
encima,
no digas lo primero que pisa tu lengua,
miente.
Cuando el corazón te crezca tanto que te obstruya las
vías respiratorias,
miente,
cuando crezca tanto que se salga de ti,
miente,
cuando el vómito te esté llegando al cuello,
miente,
cuando no quieras levantarte,
cuando tu cabeza sea insostenible,
cuando le llores a lo que todavía no muere,
miente.
Duele leer la verdad,
crea una historia fantasiosa,
córtate las comisuras para que sonrías en el día,
trapea la tinta roja de la cocina,
miente,
creciste en los árboles,
no sabes qué son los padres,
nunca pierdes,
porque devoras a los que ganan,
miente,
nadie quiere verte delicado,
nadie quiere saberte humano.
————————————
Autora: Gilraen Eärfalas. Título: Desfibrilador. Editorial: Lunwerg. Venta: Todos tus libros.
BIO
Gilraen Eärfalas nació en Chilpancingo, Guerrero (México). Es técnica en análisis clínicos, médica general y, más peligroso que todo lo anterior, escritora. Su carrera literaria comenzó por accidente, cuando perdió su libreta de poemas (quizá se la robaron) y decidió abrir un blog donde pudiera tener todos sus textos resguardados para siempre, o hasta que se le olvidara la contraseña. En 2018 autopublicó su primer libro, Desfibrilador, que más tarde fue reeditado bajo el sello Planeta (2025). Cuando no está ocupada en el laboratorio con diagnósticos, se dedica a exhumar cuerpos en los cementerios de su memoria, con fines estrictamente poéticos. Antes de esta nueva edición de Desfibrilador, la autora ya había explorado distintos registros narrativos y poéticos. Entre sus obras figuran Eres el amor de mi otra vida, No me llames loca, y De anatomía poética.


Zenda es un territorio de libros y amigos, al que te puedes sumar transitando por la web y con tus comentarios aquí o en el foro. Para participar en esta sección de comentarios es preciso estar registrado. Normas: