Inicio > Poesía > 5 poemas de Oklawoman City, de Tina Suárez Rojas

5 poemas de Oklawoman City, de Tina Suárez Rojas

5 poemas de Oklawoman City, de Tina Suárez Rojas

Este poemario entrelaza memoria, ficción y deseo para crear un mapa simbólico de lo femenino, metáfora de comunidad y resistencia, pero también un territorio íntimo, en el que cada mujer revela su singularidad desde la ternura, la insatisfacción, la fragilidad o la rebeldía.

En Zenda ofrecemos cinco poemas de Oklawoman City (Renacimiento), de Tina Suárez Rojas.

***

La doncellísima

Uno a uno
se le iban descolgando los suspiros

por ojeras dos nubarrones
presagiaban a ratos desvelos y albadas.

Hizo de su aposento una sala de espera
atrezo alcanforado de macramé y porcelana.

Pudo haberse instruido en las artes liberales
bajar al patio de armas y templar el acero
dar lustre a su entendimiento
con La Cité des Dames pero no.

Aunque culebreaban sus muslos
lúbricos demonios
y en las horas de maitines
se enfebrecían sus ansias
rehusó el hábito delicuescente
de complacerse a sí misma
y optó por el cultivo de la languidez

sublimada hasta el embobamiento.

A eso del gallicinio
que anuncian las cantigas cortesanas
murió de un bostezo la casta infantita
apestada de rancio letargo
asida a su rosario de huesos de corzo.

Aquel requetepríncipe nunca se presentó.

Toda promesa de amor
es una vieja praxis de publicidad engañosa.

***

La vampira

De las cenizas
con el cabello rojo me levanto
y me como a los hombres como aire.

Sylvia Plath

No vampiresa sino vampira.

Dracularia desde la estaca a la astilla
surge con atavíos de niebla absoluta

merodea el territorio de los machos alfa.

Hollines y alquitranes derraman a sus pies
un manto umbroso de murciélaga.

Ocurre que el manjar predilecto
para saciar sus entrañas
es la pútrida sangre de los malvados.

Hermana, puedes salir de casa

ni el coco ni el hombre del saco
volverán a asustarte, niña.

***

La mujer maravilla

La Mujer Maravilla no viste capa voladora
no guarda en el escote una varita mágica
no tiene grimorios al uso
ni deus ex machina que la apadrine.

Su trajín está exento de juego de luces
no esplende cuellierguida efectos especiales.

Pajarraca de mal agüero bestezuela errabunda
La Mujer Maravilla lleva andadas centurias
hosca y airosa como estela de abrojos.

Saltó de la torre donde la confinó su padre
donde la abandonó su hermano abrasó el manicomio
la emparedó su esposo y trepó los muros
escapó del convento y burló al populacho.

No se prodiga en tarjetas de visita
ni se retrata en las wikipedias.

La Mujer Maravilla camina junto a ti
se halla en los moldes ancestrales de tu vida
cabe en el hueco inadvertido de tu sombra.

***

EN LA CASA DE EURICLEA

Yo lo reconocí por la cicatriz del pie.
Argos porque siempre fue sagaz
en su cánido instinto.

Las heroicidades –y que así conste–
las atribuyo exclusivamente a ella.

Tejía
y destejía las telas de la ausencia
tratando de no desertar
de aquel incierto horizonte.
Le era más angustioso
arrostrar los escalofríos de la duda
que el diario combate
con la insolencia de los pretendientes.
Por los pasillos insomnes de palacio
la hostigaban los gruñidos de la desconfianza
y aun así hizo de su pecho escudo
no menos preciado que el del hijo de Peleo.
¿Qué mayor desacato a los dioses
que no participar de sus majaderías?
Soportó la adversidad sin amarrarse a un mástil
embistió el abatimiento sin caballo de madera.

Pero Odiseo…
Odiseo siempre fue un oportunista.
Y un mentiroso. Y un mujeriego.

***

SANTA EULALIA ALICAÍDA DA CUENTA DE SU DESASOSIEGO

Se me ha escapado un pájaro de la cabeza.
Conozco cada uno de mis pájaros
los tengo bien contados y echo de menos uno.
No es una paloma de la Plaza de San Marcos
una golondrina de Sevilla un arrendajo de Central Park
no es un gorrión de París ni un carbonero de Londres
tampoco canta en griego como los pájaros de Virginia
se trata de un constructo sencillo sin grandes pretensiones
pajarito que no quiere vivir a expensas de la cordura
que anida lejos del frío de las catedrales
al calor de mil silogismos exentos de toda lógica.
Ni el trino de la calandria ni el zureo de la tórtola
ni el graznido de la urraca se parecen al piar
de esta criatura que me llevaba en volandas
al azar de las nubes.
Cierro los ojos y me ausento
sustancio vuelo y aparejos en su búsqueda
se le cae el penacho a mi esperanza con solo pensar
que uno de mis pájaros se ha ido.
¿Cómo compensaré la costumbre
de vivir fuera de mis cabales
si les falta un pequeño propulsor a mis sueños?

Se me ha escapado un pájaro de la cabeza.

Si se posara en tu frente un delirio inusitado
un dulce desvarío una brecha de locura
por favor no me lo espantes.

Ese alado desatino es mío.

—————————————

Autora: Tina Suárez Rojas. Título: Oklawoman City. Editorial: Renacimiento. Venta: Todos tus libros.

BIO

Tina Suárez Rojas (Las Palmas de Gran Canaria, 1971). Profesora de Lengua Castellana y Literatura, su trayectoria abarca más de una decena de libros de poesía, algunos premiados (Premio Internacional de Poesía Gabriel Celaya, Premio Carmen Conde de Poesía o Premio Internacional de Poesía Odón Betanzos).

1/5 (1 Puntuación. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios