“En el libro se han extremado las combinatorias con los modos de la escritura: verso, prosa, cintas de prosa dentro del poema, reflexiones, lo epistolar, los “cultismos”, citas, lo más llano… Collage, hibridación, injertos. Intertextualidad, lo llaman ahora. También, las tipografías y los modos de puntuación. No hay justificaciones ni remedio, no fue un programa, fue mi modo mientras iba escribiendo, al menos en ese tiempo […]”
Zenda adelanta tres poemas de En bandada, libres, un libro de Ildefonso Rodríguez (Varasek Ediciones).
***
herencia (¿de qué?)
en el mismo día
atarazar serrar moler echar fuera de casa
la artesa del abuelo el trillo el arado la horca
y en el mismo día
arrancar el laurel que plantó el padre
y pensar
¿qué herencia carcomida guarda esta casa y para quién?
esto no esto no puede ser una canción de flores
palabras sueltas hojas arrancadas de un cuaderno
alguna cosa musical intermedia inestable
pequeña tablilla en la biblioteca de Nínive allí
amontonada partida por la mitad
(pero si la reja aró aquellas tierras conocidas por su nombre propio
la Pocica la Viña de los muertos
terrones untuosos tierras tan productivas
la reja embebida en aceite alimenticio)
(trigos cebadas unas viñas prados
el aceite se compraba
venía del sur — ¡aceitunerooo! —
el jabón se cocía en casa)
las cestas los carriegos de las vendimias
allí se guardaban los dos hermanitos
las abejas melosas no picaban
en sus agujeros cantaban los grillos
pero el hallazgo en el cajón de la mesita de noche
tan ajena tan poco familiar tan de otros
sí
un hallazgo casi un tesoro
la moneda de dos reales (¿sabes de qué se está hablando aquí?)
la llavecita del mueble nocturno barnizado como caja de muerto
el mueble de los amantes moribundos
(lo que otra vez quedó escrito:
era la mañana en el patio estuve
dando brillo a los arreos del dios familiar)
¿es ésta la herencia del juego de las familias?
abrillantar sacar destellos al saxo con el paño azul
ojalá fuera saxo de mar
y no este ser bramador
el hombre que talla la empuñadura de su bastón
una cabeza de perro
ésa es su herencia
***
(fantasmática)
(su doble nocturno, el enemigo que, en secreto, le merma
la imaginación: escondido y visible)
por causa de un latido
vivir por él
todavía
y la imaginación fluyente en las pantallas
y el enemigo mío
ése que me va mermando
el poder de ver
lo no visto todavía
es por su causa la larva fluídica
el esperma de lo imaginario
la sal corrompida
otra vez:
la semilla podrida
pero el latido
de ése que se aparea con imágenes
(floraciones extrañas de Joyce Mansour)
expulsa un fluido inútil
y nacen larvas
lo compuesto lo descompuesto
lo cuarteado lo repartido por rincones
y esa neblina tan coloreada
la figura que se acerca envuelta en un manto
se multiplica se desvela se pierde por galerías
cada ser pertenece a su propio Caos escribe Paracelso
no les asusta (a las larvas esas de la noche)
ni asafétida ni perejil
tampoco incienso
nada
les asusta
en un no en un sí
el canto de las sirenas
alma animal mío
qué figura con hocico tienes
y no te ves
***
(con la técnica del rocío)
mirar de cerca mirar de lejos oír
el muelle del colchón en el oído de la almohada
tocar sólo
música de siluetas
aquí allá
donde fui triste y contento
pació un dinosaurio
hoy vimos el polvo del camino más blanco
que nunca vimos: porcelana china pulverizada
(el camino más blanco: yo vi ese camino, es lunar, lo hemos visto muchos aquí en la Tierra,
conducía siempre hacia alguna forma de felicidad)
aporte de más datos
más siluetas: en el campanario suena la hora
la una
suena el tiempo con la primera campanada
da un toque común
había en la cocina un vaso triste
opaco nublado sin su transparencia natural
ahí están al sol
los animales pensativos
todavía quiero andar
con grandes zancadas
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Autor: Ildefonso Rodríguez. Título: En bandada, libres. Editorial: Varasek. Venta: Todos tus libros.


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