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16 de junio de 1936: Guerra en el Congreso

16 de junio de 1936: Guerra en el Congreso

Para conmemorar el 90º aniversario de la Guerra Civil, José Ángel Mañas recrea en Zenda, día por día en esta sección, lo que aconteció en 1936, quizá el año más trascendental de toda la historia reciente de España.

Martes, 16 de junio de 1936: Guerra en el Congreso

SEÑOR GIL-ROBLES: Desde el dieciséis de febrero hasta el quince de junio, inclusive, un resumen numérico arroja los siguientes datos: iglesias totalmente destruidas, ciento sesenta; asaltos de templos, incendios sofocados, destrozos, intentos de asalto, doscientos cincuenta y uno; muertos, doscientos sesenta y nueve; heridos de diferente gravedad, mil doscientos ochenta y siete; agresiones personales frustradas o cuyas consecuencias no constan, doscientas quince; atracos consumados, ciento treinta y ocho; tentativas de atraco, veintitrés; centros particulares y políticos destruidos, sesenta y nueve; ídem asaltados, trescientos doce; huelgas generales, ciento trece; huelgas parciales, doscientas veintiocho; periódicos totalmente destruidos, diez; asaltos a periódicos, intentos de asalto y destrozos, treinta y tres; bombas y petardos explotados, ciento cuarenta y seis; recogidas sin explotar, setenta y ocho. ¿Hace falta que siga? Desengañémonos: un país puede vivir en monarquía o República, en sistema parlamentario o en sistema presidencialista, en sovietismo o fascismo; como únicamente no puede vivir es en anarquía y España, hoy, por desgracia, vive en anarquía. Tenemos que decir hoy que estamos presenciando los funerales de la democracia.

SEÑOR CALVO-SOTELO: Señores. La responsabilidad del calamitoso desorden público en que España vive es patrimonio exclusivo de este Gobierno, y de esa responsabilidad dará el Gobierno cuenta ante Dios, ante la historia y ante los hombres. Un Estado no puede estructurarse sobre las bases perfectamente inoperantes de la Constitución del 31, y pagáis las consecuencias de ello. Frente a ese Estado estéril, yo levanto el concepto del Estado integrador, que administre la justicia económica y que pueda decir con plena autoridad: no más huelgas, no más lock-outs, no más intereses usurarios, no más fórmulas financieras de capitalismo abusivo, no más salarios de hambre, no más libertad anárquica, no más destrucción criminal contra la producción… A este Estado lo llaman muchos Estado fascista; pero si ese es el Estado fascista, yo me declaro fascista. Y considero que sería loco el militar que, al frente de su destino, no estuviera dispuesto a sublevarse a favor de España y en contra de la anarquía.

SEÑOR CASARES-QUIROGA: Todo lo que acaba de decir usted es gravísimo, señor Calvo Sotelo. Me es lícito observar que, después de lo que ha dicho su señoría hoy ante el Parlamento, de cualquier cosa que pudiera ocurrir, que no ocurrirá, haré responsable ante el país a su señoría. El señor Calvo Sotelo viene aquí hoy con dos fines: el de buscar la perturbación parlamentaria, para acusar una vez más al Parlamento de que no sirve para nada, y el de buscar la perturbación en el Ejército, para apoyándose, quizá, en alguna figura destacada, volver a gozar de las delicias de que hablábamos. No sueñe con ese éxito, señor Calvo Sotelo.

SEÑOR CALVO SOTELO: Yo tengo, señor Casares Quiroga, anchas espaldas. Su señoría es hombre fácil y pronto para el gesto de reto y las palabras de amenaza. Me ha convertido su señoría en sujeto de las responsabilidades que puedan nacer de no sé qué hechos. Yo acepto con gusto y no desdeño ninguna de las responsabilidades que se puedan derivar de actos que yo realice; y las responsabilidades ajenas, si son para bien de mi patria y para gloria de España, las acepto también. Yo digo lo que santo Domingo de Silos contestó a un rey castellano: «Señor, la vida podéis quitarme, pero más no podéis». Y es preferible morir con honra a vivir vilipendiado.

SEÑORA IBÁRRURI: ¿Por qué se producen las huelgas? ¿Por el placer de no trabajar? ¿Por el deseo de producir perturbación? No. Las huelgas se producen porque los trabajadores no pueden vivir, porque es lógico y natural que los hombres que sufrieron las torturas y las persecuciones durante la etapa que las derechas detentaron el poder quieran ahora conquistar aquello que vosotros les negabais, aquello para lo cual vosotros les cerrabais el camino en todos los momentos.

SEÑOR MARTÍNEZ BARRIOS: Les ruego a los señores diputados de los bancos de la CEDA y de Renovación Española que guarden silencio y permitan que continúe hablando la señora Dolores Ibárruri.

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