Hay quien dice que don Álvaro de Bazán fue el mejor marino de la historia. Y, en el V centenario de su nacimiento, la editorial Desperta Ferro se ha propuesto demostrarlo con un libro —dotado de un enorme aparato gráfico— que rinde homenaje a una figura fundamental en nuestro pasado naval.
En este making of Guillermo Nicieza Forcelledo explica cómo escribió Álvaro de Bazán: El invicto (Desperta Ferro).
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Álvaro de Bazán y Ramírez de Guzmán, I marqués de Santa Cruz, grande de España, capitán general de la Armada del Mar Océano, comendador mayor de León de la Orden de Santiago, táctico clarividente de la guerra de galeras, visionario de la construcción naval de naves mancas, innovador en la nueva guerra atlántica de galeones, padre de la doctrina anfibia española, almirante invencible y mejor marino de guerra de la Historia de España, y posiblemente de la Universal, dio sobrados motivos para ser la obsesión de cualquier joven historiador, pero no fue todo ello lo que atrajo a este amante del mar, entonces niño, a querer saber más sobre la vida de “El Invicto”, y al actual escritor a desear contarla.
Ciertamente, la personalidad de don Álvaro ha fascinado a generaciones enteras de lozanos caballeros, en su tiempo, quienes ansiaron ponerse a su servicio a bordo de La Loba como entretenidos, pero su figura también fue inspiración de literatos y poetas, entre ellos Miguel de Cervantes o Félix Lope de Vega, y protagonista de las narraciones de cronistas a lo largo de los siglos. En la entrevista privada y previa a la presentación del libro, en la sublime “sala rosa” del Palacio del Marqués de Santa Cruz de Madrid, el almirante (R) Juan Rodríguez Garat, quien prologa el libro, recordó a los asistentes, entre ellos tres descendientes directos del I marqués de Santa Cruz, que don Álvaro, ante todo, fue un ejemplo de liderazgo. Y fue precisamente esto, más allá de su meteórica carrera naval y su inigualable palmarés militar, lo que me motivó a escribir el libro Álvaro de Bazán: El Invicto en el V Centenario de su nacimiento: no elogiar al almirante sino recordar al hombre.
“De energía seca y recta… de natural piadoso y comprensivo para con sus subordinados, utilizando la sequedad para con los superiores”.
Así describió el poeta e historiador Gabriel Lobo Lasso de la Vega al entonces joven capitán general Álvaro de Bazán, a quien seguramente conoció por ser contemporáneo suyo. La descripción de un líder, de “padre de los soldados”.
Álvaro de Bazán demostró sobrada capacidad de mando y valentía durante toda su carrera militar, que se extendió por más de medio siglo, ya fuera tomando el Peñón de Vélez de la Gomera, socorriendo la isla de Malta, combatiendo en Lepanto, maniobrando en la isla de San Miguel o desembarcando en la isla Tercera, pero también se gobernó como un hombre de honor: piadoso con los derrotados y comprensivo con los victoriosos. Era ésta la faz del caballero.
Sin embargo, su natural carácter curioso también le llevó a explorar los avances tecnológicos y la construcción naval, destacando como hábil armador e inteligente ingeniero. Como resultado, entre su padre, sus hermanos y él mismo, los Bazán diseñaron y desarrollaron el galeón, el buque de guerra polivalente que dominó los océanos durante casi tres siglos, si bien también abordó temas de talante e importancia más puramente militar, estableciendo una nueva doctrina para la guerra naval atlántica, basada en sus nuevos galeones, y dando forma a la que sería conocida como “doctrina anfibia española”, una de las joyas castrenses de la Monarquía Hispánica. Sirva como ejemplo que la producción intelectual de don Álvaro fue tan extensa que solo la presentación de su plan para la Empresa de Inglaterra, minuciosamente reseñado a Felipe II, le llevó más de sesenta pliegos, adelantando, previendo y calculando todo lo necesario para el éxito de la campaña. Ahí se descubrió el docto.
Siglos antes, un antepasado suyo, el caballero Alonso González del Baztán, se ganó a pulso el ajedrezado de su escudo de armas por poner su vida “al tablero”, como se decía en aquella época, para salvar de los borgoñones y liberar del cautiverio a su rey y señor, mismo recio arrojo que demostró don Álvaro en la batalla de Lepanto para socorrer a don Juan de Austria y la galera Real, donde recibió dos impactos de arcabuz otomano, o cuando dirigió el desembarco en la bahía de Las Muelas bajo el fuego de la artillería francesa en la isla Tercera. Entre las brumas de la guerra, del humo y de la pólvora, emergió el héroe.
Finalmente, si bien había dado notables muestras de caridad durante toda su vida, cuando defendió el trato humano y digno de los galeotes, a quien consideró la fuerza motriz de sus galeras y engranajes imprescindibles de sus armadas mediterráneas, o abnegación al pedir a su segunda esposa que vendiera todas las joyas de la familia para sufragar una armada con la que socorrer a sus compatriotas asediados por el Turco en Túnez, el anciano y católico don Álvaro acudió a los hospitales de campaña de Lisboa para visitar e interesarse por la salud de sus hombres, convalecientes y presa del tifus que había brotado en la Gran Armada. El propio almirante contrajo la enfermedad, dolencia que privó a la Armada del Mar Océano de su capitán general y a España de su mejor marino. Con la caridad, la lealtad, la abnegación y el fervor católico nació el santo.
Así, criado y madurado bajo el manto de una sincera admiración a don Álvaro de Bazán, cerca de tres décadas más tarde, floreció la idea de escribir un libro sobre su figura, un libro donde se expusiera al caballero, al docto, al héroe y al santo. De tal ventura, la editorial Desperta Ferro, con la que también publiqué Blas de Lezo: Una vida al servicio de España, me encargó una obra, del mismo formato, para el 500º aniversario del “de Santa Cruz”.
La principal dificultad de escribir sobre don Álvaro no fue tanto tener que adentrarme en las profundidades de las crónicas españolas e italianas de los combates y batallas en los que participó, precisamente investigadas por mis predecesores y que han dado lugar a numerosas obras de referencia, sino acceder y reconstruir la personalidad y carácter del marqués. Para ello, fueron clave sus cartas privadas, las crónicas manuscritas de sus auditores generales de armada, y hasta las simples anotaciones del almirante en los informes y reales órdenes. Todas ellas, inequívocamente, trascendían y violentaban el firme protocolo de la Corte española del siglo XVI para dejar entrever al hombre. Sin embargo, una de mis obsesiones para el libro era acceder al genio táctico y naval de Álvaro de Bazán, comprender y reconstruir cada una de sus reflexiones previas al combate y cada mínima maniobra en cada batalla, lo que me obligó a sondear no solo las fuentes primarias españolas, sino también las francesas, las portuguesas y especialmente las turcas. Todavía a día de hoy eruditos de la táctica naval histórica como el almirante Juan Rodríguez Garat o como los capitanes de navío José María Blanco Núñez y Marcelino González debaten las maniobras de don Álvaro y se descubren ante el genio táctico del marqués de Santa Cruz. Yo mismo he intentado reconstruirlas minuciosamente y con la mayor precisión posible para este libro, y confieso que, sin don Álvaro, los mundanos escritores no podemos hacer otra cosa que intentar reconstruir la mente del genio.
Con todo ello, sumado a la arrolladora producción visual, de mano de los mejores ilustradores y editores de Desperta Ferro, especialidad de la casa, en 336 páginas trufadas de cartografía, reconstrucciones de galeras y galeones, planes de batalla y retratos de personajes históricos, construimos y alumbramos Álvaro de Bazán: El Invicto. Si cumplí o no con el objetivo que me marqué hace casi treinta años, no he de juzgarlo yo, pero sí puedo confesar el enorme honor y la infantil ilusión que me produjo que otro don Álvaro, éste XV marqués de Santa Cruz, acogiera con sincero afecto este libro sobre su antepasado: Álvaro de Bazán, I marqués de Santa Cruz, “El Invicto”.
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Autor: Guillermo Nicieza Forcelledo. Título: Álvaro de Bazán: El invicto. Editorial: Desperta Ferro. Venta: Todos tus libros.







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