Inicio > Actualidad > Entrevistas > Luis Roso: “La idea de la España negra quedaba muy bien para vender el relato del crimen de Puerto Hurraco”

Luis Roso: “La idea de la España negra quedaba muy bien para vender el relato del crimen de Puerto Hurraco”

Luis Roso: “La idea de la España negra quedaba muy bien para vender el relato del crimen de Puerto Hurraco”

A finales de agosto, en una redacción de un periódico local nunca pasa nada, pero esa noche pasó todo. En la comarca de La Serena, el domingo 26 de agosto, la noticia de mayor alcance iba a ser la crónica de un partido de pretemporada entre el Club Deportivo Castuera y el Club de Fútbol Campanario. Casi al mismo tiempo que el árbitro daba el pitido inicial, los hermanos Izquierdo, que llevaban sus escopetas al hombro, estaban en la barra de un bar. Cuando les preguntaron a dónde iban, su respuesta fue “a cazar tórtolas”. Mentían. Emilio y Antonio iban a cazar personas. En pocas horas, una pedanía de Badajoz, que ni siquiera conseguían colocar en el mapa muchos extremeños, abría todos los telediarios: Puerto Hurraco. Esta aldea quedó estigmatizada para siempre con la etiqueta de “España negra”. Luis Roso acaba de publicar en Ediciones B un libro soberbio y riguroso que desmonta mitos y falsedades en torno a esta matanza, destruye el discurso sensacionalista que algunos periodistas y escritores levantaron sobre el suceso y propone una mirada desprejuiciada para ajustar cuentas con la verdad, casi cuarenta años después de la tragedia.

*****

—Con El crimen de Malladas tuvo problemas. ¿Por qué aceptó el encargo de escribir sobre un tema tan espinoso en Extremadura como éste? 

"Muchas cosas sobre Puerto Hurraco se habían publicado, a principios de los noventa, desde la urgencia y el morbo"

—Me contactaron desde Penguin para hacer un libro sobre un crimen real; me propusieron hacerlo sobre Puerto Hurraco. No tenía muchas ganas, porque, como has comentado, el del crimen de Malladas fue un tema bastante polémico; recibí amenazas. Además, pensaba que de este caso —al contrario que el de Malladas— ya se había investigado todo. No veía nada que pudiera aportar. Justo coincidió que me hicieron la propuesta cuando estaba de viaje en Don Benito, que está muy cerca de Puerto Hurraco. No conocía esa zona. Me acerqué hasta el pueblo por primera vez; no sé si fue una epifanía, o una especie de revelación, pero en mi cabeza desarrollé una relación entre mi pueblo, Moraleja, donde ocurrió el crimen de Malladas hace cien años, y Puerto Hurraco. La diferencia es que el crimen de Malladas quedó en el olvido y a Moraleja no se le recuerda por él, y sin embargo, a Puerto Hurraco se lo conoce como el pueblo del crimen. Desde ese momento, y en los días posteriores, percibí que había algo extraño en este caso. Enseguida me di cuenta de que se había escrito mucho de la matanza —también había documentales, e incluso una película—, pero nadie se había tomado la molestia de trabajar el tema en serio, con profundidad. Muchas cosas se habían publicado, a principios de los noventa, desde la urgencia y el morbo. A pesar de ser un crimen donde hubo nueve muertos, nadie había intentado investigar el caso en profundidad, contando lo que había supuesto en su época. En ese momento me di cuenta de que sí tenía algo que aportar y acepté el encargo.

—¿Por qué no escribir una ficción pura?

—Porque pensaba que el crimen estaba mucho más trabajado de lo que está. Te doy un dato muy concreto: si entras en Wikipedia —creo que todavía sigue igual—, hay una fecha que está mal.

—1967.

—Exacto. Tanto en la Wikipedia como en libros posteriores se señala que el crimen que dio origen al conflicto entre las dos familias, el apuñalamiento mortal de Jerónimo Izquierdo a Amadeo Cabanillas, ocurrió en 1967, cuando en realidad fue en 1961. A mí me llevó treinta segundos averiguarlo. Para mi sorpresa, me doy cuenta de que este crimen —si exceptuamos los de ETA es el más sangriento que ha habido nunca en España— ha sido contado con datos erróneos. Entonces comprendí que no podía hacer una ficción. Si este crimen no había sido investigado a fondo, hacer ficción hubiera sido muy peligroso: estás fundiendo la mentira con la verdad. Al principio, intenté contar la realidad desde un punto de vista más narrativo, pero hacia la mitad del libro, mi editor y yo entendimos que no podíamos seguir por esa línea. Al final, sin darme cuenta, estaba haciendo un libro de no ficción, que es lo que este caso se merecía.

—Desde enero, seis personas han sido asesinadas a tiros en Cataluña. En la Comunidad de Madrid se han producido más de un centenar de apuñalamientos, algunos mortales. En esos casos nadie habla de “España negra”. ¿Por qué ese término queda reservado para pueblos como Puerto Hurraco o Fago y no para las grandes ciudades? 

"Esa era una idea que a finales del siglo XIX tenía visos de realidad. Pero hablar de España negra a finales del siglo XX es un sinsentido absoluto"

—Porque la España negra, al final, es la España de los pueblos; la España rural, cateta, cerrada… Es una noción que viene del siglo XIX y de principios del siglo XX. Era un modelo que se contraponía a la España moderna, o medianamente moderna, de las ciudades. Es esa España a la que no ha llegado la civilización, a la que venían los escritores extranjeros y se encontraban los castillos de los pueblos arruinados y la gente viviendo prácticamente como en la Edad Media… Es una imagen de un país romantizado y atrasado. Donde mejor ha quedado reflejada esta España negra es en el poema de Antonio Machado “Por tierras de España”. Esa era una idea que a finales del siglo XIX tenía visos de realidad. Pero hablar de España negra a finales del siglo XX es un sinsentido absoluto. Nací en 1988 en Moraleja, un pueblo extremeño lejos de cualquier capital, que está pegando a la frontera con Portugal, y tenía dos años cuando ocurrió el crimen y seis cuando tuvo lugar el juicio. Me crié jugando a la Game Boy y viendo Dragon Ball, como cualquier chaval del resto de España. La España negra de los ochenta y noventa era más la España de la droga, de la heroína. Tampoco se asocian los crímenes de ETA, los años del plomo, con la España negra; es un concepto que no se asocia con la sangre, sino con el atraso cultural, y en los años noventa eso ya no sucede en los pueblos. Lo que pasó es que esa idea de la España negra quedaba muy bien para vender el relato de la masacre de Puerto Hurraco. Se nos vendió muy bien como una tragedia lorquiana: familias enfrentadas, mujeres vestidas de negro… Pero en los años noventa Puerto Hurraco no era La casa de Bernarda Alba.

—Desde que comienza el circo mediático, al que contribuyen profesionales como Margarita Landi, hay un proceso de deshumanización de los habitantes de esos pueblos y aldeas, de la comarca y casi de toda Extremadura. 

—Margarita Landi era una figura muy interesante, muy atractiva. En su momento ella era una mujer haciendo un trabajo de hombres, periodista de sucesos. Cuando era joven iba con su melena rubia en un coche descapotable por las zonas de los crímenes. Esa imagen que se creó quizás nos hace olvidar que su trabajo no era tan objetivo y tan profesional como nos gustaría. Margarita Landi, en un libro publicado antes del juicio, decía que sabía que esa noche iba a pasar algo porque había una luna de sangre. ¿Por qué se le ocurrió decir eso? Los personajes de la tragedia se convirtieron en caricaturas: los asesinos eran dos cabezas huecas, dos matarifes sin cerebro —lo cual no era cierto—; a las dos hermanas se las puso como los cerebros de la masacre, cuando luego se vio que eran dos enfermas mentales y que no habían organizado nada; y de los habitantes de este pueblo, y de cualquier otro de España, se podía decir cualquier barbaridad. Lo más curioso es que muchos de los muertos no vivían en Puerto Hurraco; llevaban años residiendo en el País Vasco y fueron enterrados allí. Esos muertos eran tan vascos como extremeños. Al final, como se jugaba con el morbo, el sensacionalismo, daba igual soltar cualquier aberración. ¿Qué podían hacer los de Puerto Hurraco para defenderse? Antes del estreno de la película de Carlos Saura El séptimo día (2004), la asociación de vecinos de Puerto Hurraco habló de la imagen que intuían que iban a dar de ellos. ¿Qué pasó? Nada. ¿En ese 2004 se habría atrevido alguien a hacer una película caricaturizando a ETA y a un pueblo del País Vasco? No. Luego se han hecho películas sobre ETA, pero sin la caricatura.

—Resulta curioso que una de las versiones del crimen que ha prevalecido sea la de una obra de ficción, la de Juan Madrid, donde no hay una investigación real ni se citan fuentes. Este escritor llegó a llamar cobardes a los habitantes de Puerto Hurraco por no haberse enfrentado con los asesinos.

"Al poco de la masacre, Juan Madrid se atreve a decir que los vecinos deberían haber ido a por los asesinos con sus escopetas"

—Esta es una de las barbaridades que se dijeron de los habitantes de Puerto Hurraco. Al poco de la masacre, este hombre se atreve a decir que los vecinos deberían haber ido a por los asesinos con sus escopetas. Y cita al Gary Cooper de Solo ante el peligro (1952)… Juan Madrid no sabía, o le daba igual saberlo, que hubo heridos, y algún muerto, por enfrentarse a ellos y llevar heridos a los hospitales. Este hombre, veintitantos años después, ha seguido diciendo lo mismo en algunas entrevistas: que todos tenían escopetas y no fueron a por los hermanos Izquierdo. ¿Es que alguien piensa que Extremadura en los años noventa era el Salvaje Oeste? La gente tenía escopetas en sus casas para cazar animales. Nadie iba a salir a pegar tiros; en todo caso, se quedaron en su casa para defender a su familia. El sentido común no funciona cuando hablamos de Puerto Hurraco.

—Hay un hecho clave en esta historia: un incendio provocado en el que muere la madre de los Izquierdo. Ese fue un punto de no retorno.

—Es que en la aldea de Puerto Hurraco no hubo nueve muertos; hubo diez. La primera víctima, o la décima, según se quiera mirar, había muerto seis años antes. Hubo un asesinato o un homicidio; se trató de un incendio provocado, y no sabemos hasta qué punto tenían intención de matar a la madre de los Izquierdo, pero el que provocó el incendio sabía que estaba dentro. Esa investigación se podía haber reabierto; había ocurrido hacía sólo seis años antes. Eso ocurrió en una España democrática y se debería haber investigado. El juez de instrucción dijo que el sistema judicial no había sido capaz de encontrar a la persona que provocó el incendio, al asesino de la madre, y que esto no justificaba la venganza, pero sí que la explicaba. Creo que los Izquierdo ya tenían algún tipo de trastorno mental que fue avivado con la muerte de la madre. Este fue un asesinato muy cruel, la quemaron viva, que parecía no haber ocurrido.

—Sin pruebas, se creó un relato en el que las hermanas sacaban los electrodomésticos de la casa mientras su madre se quemaba en el incendio sin que nadie la ayudara.

"Si los Izquierdo sólo estaban preocupados por salvar los electrodomésticos, ¿por qué ningún vecino entró a ayudar a la madre? Hay una serie de cosas que chirrían"

—El sentido común se dejó a un lado. Gregorio Morán escribió un artículo sobre eso en el que se preguntaba cómo era posible que, si los Izquierdo habían desconectado la corriente porque aseguraban que los espiaban, lo primero que salvaran fuera una televisión que no veían. Ahí había algo que no encajaba. La otra pregunta que se hace Morán es la siguiente: si los Izquierdo sólo estaban preocupados por salvar los electrodomésticos, ¿por qué ningún vecino entró a ayudar a la madre? Hay una serie de cosas que chirrían. Este es un tema que salió al poco de la matanza. Lo que sí hay sobre este hecho es una información del diario Hoy que asegura que cuando llegó uno de los Izquierdo a la casa después del incendio, cogió el televisor calcinado y lo estampó contra el suelo. Hizo lo contrario a ese otro relato. No queda claro que antepusieran los muebles a su madre, pero en ese momento daba un poco igual: al final, lo importante era crear un relato que caricaturizara a esos asesinos.

—Ha mencionado al diario Hoy. Esa tarde, un periodista no profesional, Diego Godoy Vances, que colaboraba con ese medio de comunicación, se convirtió en el primero en dar la noticia. Cuando llegaron el resto de medios comenzó a fraguarse un nuevo relato, que se acomodaba mejor a los intereses más sensacionalistas. 

—Cuando empiezo a leer los diarios de la época en la hemeroteca, compruebo que los diarios extremeños, como Hoy, dan una visión que difiere de la de los medios de comunicación nacionales, y sobre todo, de la de semanarios sensacionalistas como Interviú. Los corresponsales de Hoy, que es el periódico de Badajoz, conocían a los vecinos, a los alcaldes, y estuvieron con ellos. Parte de la prensa nacional se cubrió de gloria con este caso. En los años noventa todavía no existían los filtros morales que tenemos hoy. Hubo que esperar dos años hasta el crimen de Alcàsser, cuando la sociedad española despertó y dijo basta con el tema del morbo. Lo curioso es que el crimen de Puerto Hurraco no se relaciona con la telebasura. La cobertura de Puerto Hurraco no llegó a los niveles de Alcàsser, pero no le anduvo a la zaga, sobre todo en las televisiones.

—Esa gran ficción que se está creando entre unos y otros se nutre de frases de los hermanos Izquierdo, aunque no haya una fuente confirmada. Como cuando se afirma que al ser detenidos dijeron que su idea era ir al día siguiente al entierro para seguir matando.

"El crimen era bestial y sangriento. ¿Qué más se necesitaba para atraer al público? No hacía falta añadirle más condimentos al crimen"

—Sí. Esto lo llamo en el libro la mitología de Puerto Hurraco. Después del crimen de Alcàsser, que he mencionado, el de Puerto Hurraco es el caso de sucesos más mediático. Esto hace que haya una especie de mitología en torno al crimen con imágenes y frases. Y esas frases hay que ponerlas en duda. Esta frase que comentas puede que la dijeran, pero no está grabada, no hay constancia documental de ella. Al final, es como lo de los electrodomésticos en el incendio: era un espectáculo, y cualquier frase, sacada de contexto o exagerada, servía. Se trataba de vender morbo. Y estamos hablando de nueve muertos, entre los que había dos niñas. ¿Qué más morbo necesitas? El crimen era bestial y sangriento. ¿Qué más se necesitaba para atraer al público? No hacía falta añadirle más condimentos al crimen; ya era bestial de por sí.

—Estamos ante un fallo del sistema: los enfrentamientos eran conocidos, hubo un muerto décadas atrás, la madre fallecida en un incendio, las dos hermanas ingresadas en un psiquiátrico… 

—No sé si hubo negligencia por parte de alguna administración, no sé si la palabra negligencia es la adecuada, pero quizás sí indiferencia, o al menos desinterés. De los tres varones Izquierdo, uno era un expresidiario, un asesino que había matado a un miembro de la otra familia en 1961, y que cuando salió de la cárcel le pegó unas puñaladas al hermano de la persona a la que había asesinado. Este hombre murió en un psiquiátrico. Luego ocurrió el incendio en el que murió la madre. Las dos hermanas tuvieron encontronazos con la justicia y estuvieron internadas en 1988 en un hospital psiquiátrico. Hubo una serie de señales de alarma a las que nadie hizo caso. Este gente, según cuentan, vivían sin luz y sin agua en su casa de Monterrubio.

—Decían que se metían personas en su casa a través de la corriente eléctrica.

"¿Por qué no hubo unos servicios sociales que se hicieran cargo de ellos o que al menos hicieran un seguimiento del caso?"

—Volvemos a lo mismo: no sabemos hasta qué punto era así. Aunque parece que es verdad que ellos afirmaban que escuchaban ruidos y que entraban personas por los cables de la luz… Es que estamos hablando de cinco hermanos con problemas y trastornos mentales. ¿Por qué no hubo unos servicios sociales que se hicieran cargo de ellos o que al menos hicieran un seguimiento del caso? Esta gente renovó sus licencias de caza y sus permisos de armas sin ningún problema. Uno de los capítulos del libro se llama “Crónicas de una tragedia anunciada”. Probablemente nadie se hubiera imaginado que iba a haber nueve muertos, pero estaba claro que allí iba a pasar algo, que esto era una bomba de relojería. Estaba claro que iba a estallar un episodio de violencia. Cuando sucedió la tragedia, los vecinos, enseguida, supieron quiénes eran los culpables. La gente de Puerto Hurraco, y de los pueblos de alrededor, sabía que algo así podía ocurrir. Pienso que se siguieron los protocolos que había que seguir en su día, pero está claro que se debería haber hecho algo más, o que se podría haber hecho algo más.

—Hay algo que he descubierto al leer su libro y me ha llamado mucho la atención. Las hermanas Izquierdo, al día siguiente de la matanza, fueron a Madrid a solicitar la entrevista con el presidente del Gobierno, Felipe González, para pedir una investigación sobre la muerte de su madre en el incendio. Esa escena le da un punto berlanguiano al relato.

—Ese es un dato que hay gente que sí conoce, porque me lo han comentado en las presentaciones del libro. Esto es algo bestial: ¿qué hacen las hermanas Izquierdo yendo a ver a Felipe González al poco de que sus hermanas hayan cometido el crimen? Los Izquierdo tenían un sentido de la justicia muy rupestre. Esto hay que meterlo en contexto: el Partido Socialista lleva ya desde 1982 gobernando en España y también en Extremadura. Los hermanos Izquierdo se afiliaron al PSOE en 1986, después del triunfo de este partido en las elecciones generales, buscando el favor de los que mandaban para que la justicia interviniera en el caso de su hermano, que está en prisión. Sus hermanas seguramente repitieron ese patrón y acuden a la Moncloa para que se investigue el incendio en el que murió su madre. Si el PP hubiera estado en el poder se habrían afiliado al PP. Al final, estamos hablando de personas trastornadas, gente con problemas mentales graves. Ellos pensaban que la autoridad en España seguía funcionando como cuando estaba Franco: que iban a ver a un presidente con poderes absolutos a ver si les solucionaba los problemas. Lógicamente, no consiguieron hablar con Felipe González. Como dices, es una película un poco berlanguiana.

4.6/5 (7 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios