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5 poemas de El labio del payaso, de Jesús Torres Beato

5 poemas de El labio del payaso, de Jesús Torres Beato

En este poemario, el autor transita sin miedo por la cuerda floja que une lo místico y lo mundano, lo pop y lo sacro, lo amoroso y lo ácido. Y es que el libro es, en esencia, una conversación con lo invisible: con el amor que no fue, con la infancia que se intuye, con la poesía que escapa y vuelve.

En Zenda publicamos cinco poemas de El labio del payaso (ExLibric), de Jesús Torres Beato.

***

El payaso

Sonrío con el labio del payaso
que se sabe médico-profeta,
instructor de jarabes poéticos,
pomada para adultos tristes y niños,
balada literaria bajo mi estrella.
Mi electricidad está a tus dedos unida
como cables de wifi conectados;
señales que, como barcos,
navegan el aire
y son origami celeste
sobre fondo de luz.
El poeta es el pianista, la melodía y el piano,
el capitán, las olas y el navío;
corchea
que introduce el pie en el lago
es su esencia.
No es cuidador de rebaños el poeta, Pessoa,
es más bien domador de murciélagos,
de toros yanquis
(paz, sin ti, son tan salvajes,
a veces, los pensamientos…),
águila que porta en el bolsillo mensajes,
antorcha de mi espíritu.
Cuando compongo, como Mozart,
soy músico, pero también soy albañil-poeta
y defiendo a obreros y a empresarios.
Me convierto, al fijarlo, en el ladrillo.
Mi corazón se crea en el sudor de la pala.

La vida es un jardín.
Al bautizar los cimientos construyo
la futura casa que será el poema
(paredes fuertes, cuartos, ventanas)
y este manuscrito
por el que paseas, ahora y para mí,
sin ropa interior.
He aquí el labio del payaso,
la trompeta de amor que, allá, el cielo,
artista acróbata, en su lejanía,
con su pincel galáctico me afirma:
página frecuente de alas,
periódico de aguas llenas de peces,
tobogán humilde del sol por el que avanzo,
desciendo de color rosa
y es mi recreo.
La nieve, allá, frente a la valla,
me llama: escucho su silencio.
Lanzo
mi ballesta de paz al centro del pájaro,
a su nido exacto de poemas:
campanas eternas
hacia lo azul.

***

Pájaro padre

La voz de un pájaro padre
me recuerda que yo también soy padre
sin tener hijos
y que cada humano es un huevo
del que puede brotar una lámpara.

***

Siento un cosquilleo de mono trapecista

Dibuja una valenciana a lápiz las calles de Glasgow. Se posa una paloma blanca sobre mi lepra. Me fumo un cigarrillo y canto en el prostíbulo de las noches oníricas. Oigo, más allá del Xiaomi, el río: el murmullo de sus habitantes, el reflejo de unas moscas, las piedras soleadas. El aliento de un caballo en el cuello me despierta como un tulipán en medio del abismo. Soy la fotografía de mis fotografías. Cada instante es una carta de despedida. Tres cerezas. Un arpa junto a la catedral de Málaga. Nuestros cuerpos. Hoy he dialogado con una estrella. No tenía nombre. Su pestañeo izquierdo me recordó a mi familia. Su pestañeo derecho me recordó a mi familia. Tengo tatuado en el antebrazo una idea de Gandhi. Tengo en mi librería versos de Alberti, escritores fantasmas que brindan coñac.

He creado en mi libreta un sistema solar donde el sol gravita alrededor de la luna. Un tigre de Malasia la defiende. Hay un sombrero de cowboy en el suelo gris, y suenan a lo lejos, en el espacio, campanas invisibles. Dan las dos, las tres, las cuatro. Dan las cinco, las seis, las siete. Aún no es hora de cenar. Plantado sobre la pisada de Neil Armstrong, un árbol lleva inscrito en sus hojas los nombres de doce niños soldados. Las miro una a una, se deshacen lentamente en arena y se convierten en pétalos anaranjados abandonados en el aire.

Viajar hasta el sol y colocar una flauta en sus pulmones.

Volver a las cavernas y pintar en las paredes:

los mantras de Siddarta.

***

Oro azul

Soy un puñado de monedas de oro calcinadas,
un pozo azul, el ojo izquierdo de la luna;
luna: isla, horizonte mío,
bombilla de Dios,
señálame el camino de vuelta a casa,
al hogar olvidado de mi espíritu.
Y todas las noches, antes de acostarme,
me acercaré a tu labio gris
y te pediré la palabra:
pétalo infinito,
sol que lame heridas de las cigüeñas viejas
a la puerta de la tierra enamorada.
Busco tras mi nombre
(el nombre perfecto del Mesías)
y solo hallo ruidos, voces.
Como si el alma perdida en Venus,
a tientas,
busco y no hallo la casa de mi Padre.
«¡Abba! ¿Dónde estás?».
Con la rodilla en el suelo,
miro mi reflejo
y solo veo sombra, sombra, sombra.
Mi voz interior es un desierto lejano.
Vuelve a casa, oh, poeta,
recuerda que eres la vida dentro de tu cuerpo,
aroma de la galaxia,
vela que limpia la ceguera de mis ojos.
Quiero abrazar contigo descalzo a los niños.
Quiero escuchar contigo de los árboles las raíces.

***

Shine on your crazy diamond

Imagina un césped en medio de la luna donde dar de comer a los vagabundos del cielo.

El arcángel Gabriel toca con su trompeta Shine on your crazy diamond de Pink Floyd a las seis de la mañana en la calle Larios de Málaga. La ciudad, aún dormida, sale al balcón con girasoles en sus manos y lanza aviones de papel con caligramas de Apollinère a sus sandalias. El señor ojos azules Gabriel chasca un instante los dedos y crea un río oscuro que cruza la calle del centro de Málaga, donde, rodeado de luciérnagas asesinas, bucea sin ropa, entre pirañas, Federico García Lorca, que aparece y desaparece lleno de heridas tras la vegetación ruidosa.

En un rincón del bosque, en silencio, Dalí pinta, enérgico, relojes derretidos en la córnea de un animal fantástico.

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Autor: Jesús Torres Beato. Título: El labio del payaso. Editorial: ExLibric. Venta: Todos tus libros.

BIO

Jesús Torres Beato. Técnico superior en producción audiovisual, camarero y poeta. Tres veces ganador del certamen Marbella Crea en las tres modalidades: poesía, microrrelato y narrativa breve, ha publicado en la Antología II Encuentro Internacional de Poesía Ciudad de Cabra (2018) y participado en cursos de poesía organizados por la Universidad de Málaga como “Poesía y mecenazgo” (2013) y “Poesía como refundación del mundo. En el centenario de Octavio Paz” (2014). Ha ejercido de coordinador en las ediciones de “El Recital poético de Sierra de Yeguas, Málaga” por las que han pasado poetas como Rosa Berbel, Antonio Díaz Mola, Alejandro Pedregosa o Pedro J. Plaza, entre otros. En 2022 aparece publicado en la antología En el ritmo interior de la memoria, libro homenaje a la exvocal de poesía del Ateneo de Málaga, Inés Guzmán y ese mismo año la revista cultural La Letra de la Universidad de Málaga publica su relato corto Zeta y el rap.  Ha sido alumno del taller de relatos del escritor madrileño Miguel Ángel González y del profesor y poeta Álvaro García (Premio Loewe 2011). En 2019 publica su primer poemario, El abecedario de la golondrina, con Ex Libric.

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